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lunes, 12 de mayo de 2014

Mayo2014/Miscelánea. MOTOS (GUADALAJARA)

Iglesia parroquial de Motos dedicada a San Pedro.
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Motos, barrio de Alustante
Salimos de Bronchales y de la taifa aragonesa (antes de Albarracín) para adentranos en la de Castilla La Mancha. Se supone que la descentralización administrativa está para atender mejor al ciudadano. En eso estábamos cuando les dicen a los de Motos y Alustante que tiene que ir al médico a Ciudad Real. Nunca hubo en Teruel ningún problema para atenderlos, todo lo contrario, son muchos los habitantes de estos lugares que tienen su residencia en Teruel. Esto es indicativo de que los políticos viven en otra realidad, no en la realidad del pueblo. Gracias a Concha López pudimos ver la iglesia tan bonita que tienen, llena de un rico patrimonio y con mucha necesidad de restauración. El pueblo tiene bastantes casas nuevas, pero sin gente, un problema de la España interior. Como puede verse, la iglesia es tardo-gótica de una nave con capillas adosadas con posterioridad. De destacar es el retablo gótico de San Juan, el retablo mayor y el Cristo barroco. Se ha arreglado la cubierta y el coro, es decir, se va parcheando para evitar un mayor deterioro.
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Capillas del lado de la Evangelio (exterior) torre a los pies y coro en alto. Bajo el coro está el baptisterio.
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Vista de la puerta de acceso al antiguo fosal y ahora atrio de la iglesia. Hay dos entradas como la de la fotografía
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Vista exterior de la entrada al antiguo fosal y a la iglesia. El cementerio se situaba delante de la iglesia.
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Planta de la iglesia de san Pedro, donde se observa la constucción tardo-góticas y las capillas añadidas posteriormente.
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Acceso a la iglesia desde el antiguo fosal.
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 La torre, de un sólo cuerpo, anuncia una antigua fortaleza.
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Retablo gótico, recientemente restaurado.
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Inscripción bajo la predela:
ESTA CAPILLA I RETABLO HIZO IVA LOPEZ MA A MDXX
 (Esta capilla y retablo lo mandó hacer Juan López Malo en 1520)
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Juan López Malo a la izquierda de San Juan y su mujer, a la derecha.
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El Calvario, situado en el ático de la calle central.
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Un caballero de Motos.
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Se cubre con bóveda de crucería.
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Destaca el trabajo del templete construido para guardar el ostensorio. 
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Cristo barroco de enorme devoción.
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A la izquierda el cementerio a la derecha la ermita de San Fabián y San Sebastián.
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Puerta de la iglesia de San Pedro.
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Tiene dos advocaciones, San Ramón Nonato y la Virgen del Tremedal.
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La intemperie destroza la cerámica por ello será necesario, tras su restauración, protegerla con un cristal.
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Advocación muy extendida. Ha llegado hasta América.
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Casa de Julia López López.
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Casa de Concha López.
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Naturaleza viva desde la casa de Concha.
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Compacto de fuente y abrevadero público.
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Creada por los vecinos para tratar de ayudar en las necesidades patrimoniales del pueblo.
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Pequeño y cuidado cementerio, aterrazado junto a la ermita.
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Palomar derruido. Dicen los del pueblo: "yo siempre lo he conocido así". 
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Construcción típica del lugar con puerta de arco.
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La mejor opción es restaurar la casa, de esa forma se mantiene el sabor de la arquitectura popular y las condiciones climáticas, más benignas, tanto  en verano como en invierno.
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Vista del pueblo desde la ermita de San Fabián y San Sebastián.
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EL CABALLERO DE MOTOS
Historia contada en el Blog de Óscar Pardo de la Salud.
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La historia de este señor ocurrió allá por la mitad del siglo XV, cuando reinaba Enrique IV, apodado el impotente; fueron tiempos donde los desórdenes, las injusticias y el desgobierno eran la tónica general.
Parece ser que el famoso caballero de Motos, no era otro sino un tal Beltrán de Oreja, natural de Hita (Guadalajara) y el cual en una reunión de Cortes celebradas en Madrid, tuvo una fuerte trifulca con un Procurador del Reino, al que terminó agrediendo; hecho éste que le llevó a tener que huir y esconderse, ya que eso era sinónimo de pena de muerte.
Pasado un tiempo prudencial, regresa a Hita, pero al no sentirse seguro ofrece sus servicios como mercenario al Rey Juan II de Aragón, también conocido como Juan el Grande. El cual acepta los servicios de Beltrán de Oreja, y éste allá por el año 1458 aparece por las tierras de Molina, acompañado de su familia, y haciendo más ostentación de pergaminos y títulos,  que de caudales; Se presentó a los hidalgos y administradores de la zona como Álvaro de Hita.
Al órgano de Gobierno del Señorío, la denominada “Común de Villa y Tierra”, ofreció sus servicios como caballero para proteger y defender los abundantes ganados de la zona, y entrar en guerra si hiciese falta.
Desde la común se aceptó su ofrecimiento, mandándolo a las tierras mas duras y hostiles, es decir a la Sierra;  y  le pagaban  por cada cien cabezas de ganado puestas bajo su amparo, una gratificación denominada “borra”; de esta manera Beltrán de Oreja fue reuniendo cierta riqueza.
Pero parece ser que su carácter ambicioso, y de cierto despecho por tener que haber huido de la Corte Castellana, lo movieron a abandonar las buenas prácticas de proteger al ganado, para convertirse en un bandolero que arrasaba allá por donde iba.
Mandó construir una Casa Fuerte en el pueblo de Motos, y desde allí dirigía su cada vez mayor ejército, (compuesto por mercenarios como él), hacia los pueblos del Señorío, y hacia las tierras colindantes del reino de Aragón, hasta el punto que mandó la construcción de otro castillete en las inmediaciones del Pico de San Ginés, para así poder controlar las tierras del Jiloca.
Sus continuas tropelías, unidas a la ausencia de autoridad y orden del reinado de Enrique IV, hicieron que los pueblos de la contornada tuvieran que protegerse con grandes enrejados en sus casas, o directamente con la construcción de casas fuertes, pequeñas murallas, adarves,  u otras barreras que frenaran el hacer belicoso del Caballero de Motos.
Cuando entendió que ya tenía fortuna abundante, se sosegó en sus empresas de rapiña y latrocinio, e incluso se puso al servicio de las autoridades molinesas para luchar contra el nombramiento de Don Beltrán de la Cueva como Señor de Molina.
Con respecto al final de sus días, no está claro lo sucedido, si fue asesinado bajo sus mismas artes de engaño y estafa, o si murió de viejo, rodeado de riquezas en su ostentoso castillo de Motos.
Lo que sí se sabe es que años después, el Rey Fernando II de Aragón, (el católico), a ruego y petición de los pobladores de la zona, ordenó a la Justicia de Molina  la demolición del Castillo de Beltrán de Oreja, para borrar el rastro y recuerdo del caballero que tanto daño había ocasionado a los moradores de aquellas tierras; y cuentan las crónicas que se contaban por cientos los vecinos que acudieron a aquellas labores de destrucción y derribo, como forma de vengarse de los graves perjuicios que les había provocado aquel caballero y sus acólitos.
A día de hoy apenas se aprecian unos lienzos de piedras sobre la colina que preside el pueblo de Motos, pero la leyenda de su Caballero negro, sigue siendo motivo de largas conversaciones al calor de las chimeneas, tan necesarias en este frío pueblo serrano del Señorío de Molina.
MOTOS Y ROYUELA
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Motos y Royuela están unidos por una peculiar relación religiosa. Según nos cuenta don Jesús Hernández Sáez, que fuera alcalde de Royuela y es hoy estudioso del tema, La masía de Santa María en Motos fue convento y hospital de los Trinitarios. Se trata de una orden religiosa que se estableció por las mismas fechas en ambos lugares de la diócesis de Albarracín, en torno al año 1208 (otros 1270). Se sabe que un tal Malo (otro Juan Malo aparece en el retablo gótico de Motos) les ofreció tierras para instalarse. Al parecer, tras más de 100 años de permanencia en el lugar de Motos, lo abandonaron para pasar a Royuela, dejando todavía a algún fraile al cuidado de Santa María de Motos (convento).
En su marcha, se llevan a la Virgen de los Dolores  (en realidad una Piedad) al convento de Royuela. Tras la desamortización,  La Piedad del siglo XVII pasó a la parroquial. Esta Virgen era muy venerada en la Comunidad, por suerte, unos vecinos la salvaron de ser quemada en la Guerra Civil (36-39). La imagen ha sido restaurada y con ello ha perdido parte de su sabor original. En Motos, la masía citada señala el lugar del convento y en Royuela se han escavado, también, los restos de la vieja construcción, conservándose en este lugar (Royuela) de Albarracín: Una Piedad (popularmente llamada de los Dolores) del siglo XVII, un cáliz, una ventana del monasterio en madera y una puerta posiblemente de alguna construcción antigua de la Virgen.
Piedad de Motos (de los Dolores)
Así pues, Motos y Royuela tuvieron en el pasado elementos de la cultura religiosa comunes, que sería bueno sirviera hoy como elemento de hermandad entre ambos pueblos.
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