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jueves, 29 de mayo de 2014

Mayo2014/Miscelánea. CUENTOS EN EL GUADALAVIAR ( I I ) - ILUSTRADOS CON FOTOGRAFÍAS DEL RÍO

EL ORIGEN DE LA IGLESIA DE SAN BLAS
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Allí donde el Guadalaviar se ensancha y forma la vega de Dornos, junto a la acequia de la Guea, tenía un padre levantada casa y cultivados campos con los que alimentar a su familia. El padre trabajaba la tierra y la madre educaba a los hijos. Crecieron y uno de ellos se casó y tuvo cinco hijos. El otro permaneció soltero. Sin embargo todos vivían en armonía en la casa familiar.
Poco a poco el padre fue envejeciendo y sintió que la vejez le impedía trabajar los campos. Así que un día les dijo a los hijos: de mi casa, de mi tierra, y de mis ganados; cuando yo me muera, sea la mitad para cada uno y para el sustento de vuestra madre.
Pasó un poco de tiempo y murió el padre. Los hijos hicieron lo que les había señalado el padre y se repartieron la tierra y el ganado. Dividieron la casa y la siguieron habitando con su madre, como hasta entonces lo habían hecho.
Pasó el primer año y cada hermano cultivo su tierra. Tras la siega, recogieron el trigo en el granero, cada uno en su parte. Una vez terminada la cosecha, aquella noche se echaron a la cama a dormir, tranquilamente.
El hermano casado pensó. Pobre hermano mío, sin hijos que le den descendencia. Dios no ha sido bondadoso con él y vivirá siempre en soledad y sin una compañera que le consuele en las desdichas. Voy a coger parte de mi trigo y ahora que está durmiendo se lo llevaré a su montón para que pueda disfrutar al menos de una vida más holgada.
El otro hermano que era soltero, tampoco podía conciliar el sueño y pensó. Pobre hermano mío, Dios le ha dado cinco hijos y una mujer para alimentar. Muchos son los trabajos que tendrá que hacer para sacarlos adelante. No tendrá sosiego y la fatiga le amedrentará. Si yo pudiera ayudarle… Y se dijo, ahora que está durmiendo me levantaré, cogeré parte de mi trigo y lo echaré en su montón. Al menos con ello podrá tener una vida más desahogada.
Como era de noche iba cada uno con una lámpara para iluminarse en la casa. Al encontrarse y relatarse entre ellos lo que habían pensado y hecho, se abrazaron y lloraron.
Dios que vio el profundo amor de los hermanos los bendijo y dijo: cerca de esta casa levantaré un templo y adornaré el valle con las aguas más claras y los más hermosos jardines . Poetas como Gil Polo y trovadores como el tenor Marín, encontraron la felicidad junto al Guadalaviar.
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