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miércoles, 5 de febrero de 2014

Febrero2014/Miscelánea CEPILLOS LIMOSNEROS EN LA IGLESIAS DEL CONVENTO DE SANTA CATALINA

Cepillo limosnero de la iglesia del convento de SANTA CATALINA
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"ESTO ES EL PURGATORIO, UN FUEGO INTERIOR"
por Benedicto XVI
De la audiencia general del 12 de enero del 2011
[...] El pensamiento de Catalina sobre el purgatorio, por el que es particularmente conocida, está condensado en las últimas dos partes del libro citado al inicio: el "Tratado sobre el purgatorio" y el "Diálogo entre el alma y el cuerpo".
Es importante observar que Catalina, en su experiencia mística, nunca tuvo revelaciones específicas sobre el purgatorio o sobre las almas que se están purificando en él. Con todo, en los escritos inspirados por nuestra Santa es un elemento central, y la manera de describirlo tiene características originales respecto a su época.
El primer rasgo original se refiere al “lugar” de la purificación de las almas. En su tiempo se representaba principalmente con el recurso a imágenes ligadas al espacio: se pensaba en un cierto espacio, donde se encontraría el purgatorio. En Catalina, en cambio, el purgatorio no está presentado como un elemento del paisaje de las entrañas de la tierra: es un fuego no exterior, sino interior.
Esto es el purgatorio, un fuego interior. La Santa habla del camino de purificación del alma hacia la comunión plena con Dios, partiendo de su propia experiencia de profundo dolor por los pecados cometidos, en contraste con el infinito amor de Dios. Hemos escuchado sobre el momento de la conversión, donde Catalina siente de repente la bondad de Dios, la distancia infinita de su propia vida de esta bondad y un fuego abrasador dentro de ella. Y este es el fuego que purifica, es el fuego interior del purgatorio.
También aquí hay un rasgo original respecto al pensamiento de la época. No se parte, de hecho, del más allá para narrar los tormentos del purgatorio – como era habitual en ese tiempo y quizás también hoy – y después indicar el camino para la purificación o la conversión, sino que nuestra Santa parte de la experiencia propia interior de su vida en camino hacia la eternidad.
El alma – dice Catalina – se presenta a Dios aún ligada a los deseos y a la pena que derivan del pecado, y esto le hace imposible gozar de la visión beatífica de Dios. Catalina afirma que Dios es tan puro y santo que el alma con las manchas del pecado no puede encontrarse en presencia de la divina majestad. Y también nosotros nos damos cuenta de cuán alejados estamos, cómo estamos llenos de tantas cosas, de manera que no podemos ver a Dios. El alma es consciente del inmenso amor y de la perfecta justicia de Dios y, en consecuencia, sufre por no haber respondido de modo correcto y perfecto a ese amor, y por ello el amor mismo a Dios se convierte en llama, el amor mismo la purifica de sus escorias de pecado.
En Catalina se percibe la presencia de fuentes teológicas y místicas a las que era normal recurrir en su época. En particular se encuentra una imagen de Dionisio el Areopagita, la del hilo de oro que une el corazón humano con Dios mismo. Cuando Dios ha purificado al hombre, lo ata con un hilo finísimo de oro, que es su amor, y lo atrae hacia sí con un afecto tan fuerte, que el hombre se queda como “superado y vencido y todo fuera de sí”. Así el corazón humano es invadido por el amor de Dios, que se convierte en la única guía, el único motor de su existencia.
Esta situación de elevación hacia Dios y de abandono a su voluntad, expresada en la imagen del hilo, es utilizada por Catalina para expresar la acción de la luz divina sobre las almas del purgatorio, luz que las purifica y las eleva hacia los esplendores de los rayos resplandecientes de Dios.
Queridos amigos, los santos, en su experiencia de unión con Dios, alcanzan un “saber” tan profundo de los misterios divinos, en el que amor y conocimiento se compenetran, que son de ayuda a los mismos teólogos en su tarea de estudio, de intelligentia fidei, de intelligentia de los misterios de la fe, de profundización real de los misterios, por ejemplo de qué es el purgatorio. [...]
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Cepillo de San Antonio
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SANTOS CON EL MISMO ANTROPÓNIMO
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San Antonio Abad (251-356), ermitaño egipcio - Festividad: 17 de enero.
San Antonio Cauleas (f. 901), obispo de Estambul, también llamado Antonio II de Constantinopla - Festividad: 12 de febrero
San Antonio de Kiev (983-1073), monje ruso fundador de la vida monástica en Rusia - Festividad: 23 de julio.
San Antonio de Padua o de Lisboa (1195–1231), religioso portugués - Festividad: 13 de junio.
San Antonio María Zaccaria (1502-1539), religioso y fundador italiano - Festividad: 5 de julio.
San Antonio de Wertenn (1522-1572), sacerdote y mártir en Gorcum - Festividad: 16 de junio.
San Antonio González (h. 1593-1637), religioso dominico español, uno de los Los 26 mártires de Japón - Festividad: 28 de septiembre.
San Antonio Daniel (1601-1648), jesuita y mártir canadiense - Festividad: 19 de octubre.
San Antonio de Santa Ana Galvao (1737-1822), franciscano brasileño - Festividad: 23 de diciembre.
San Antonio María Gianelli (1789-1846) fundador de los Oblatos de san Alfonso y obispo - Festividad: 7 de junio.
San Antonio María Claret (1807-1870), religioso y fundador español - Festividad: 24 de octubre.
San Antonio, presbítero, presbítero y mártir - Festividad: 9 de enero.
San Antonio, monje, monje - Festividad: 1 de febrero.
San Antonio, mártir, mártir - Festividad: 5 de febrero.
San Antonio Kim Song-u, mártir coreano - Festividad: 29 de abril.
San Antonio de Gerace, ermitaño italiano - Festividad: 23 de agosto
(Tomado de Internet)
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Ayudar a los pobres es una obra de caridad que sor Joaquina practica sin tasa.
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SOR JOAQUINA
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Joaquina (la Priora) es de Tortajada y unos años mayor que el que suscribe. Sin embargo, recuerdo con nitidez el día que marchó al convento de Santa Catalina en Teruel. Recuerdo el revuelo que se formó ese día en el pueblo, pues la cosa fue de improviso para la gente, que no para ella, por supuesto. Joaquina, de temprana vocación religiosa, iba preparando en secreto el ajuar para ingresar de novicia. Ni sus padres, ni sus más íntimas amigas conocían su preparación, solamente el sacerdote del pueblo y en el convento conocían de la decisión y del giro tan importante que iba a dar su vida. La cosa fue así de sencilla, una mañana cogió toda su ropa y marchó al convento del que no habría de salir más. En el pueblo, enseguida corrió la voz… ¿sabéis que ha pasado?... ¡que Joaquina se ha metido monja! El suceso recorrió el pueblo como un reguero de pólvora y sus padres en principio lo aceptaron mal. Tal es así que hubo un tiempo de tensión entre Joaquina y sus padres. Al final venció la vocación y la FE de la novicia, que ahora es madre  superiora del convento.  De niños conocíamos este convento por el de los “recortes”, pues nos daban, tras llamar en el torno, una gran papeleta con los retales que quedan al recortar las formas  que luego consagra el cura en la misa.  Ahora el convento está a punto de cerrar, pues no hay vocaciones. La clausura se hace hoy, imposible, y parece una cosa arcaica. Joaquina (la Superiora) ha cerrado un ciclo vital de nuestra pequeña historia. Nadie ya, se fuga de casa para meterse/encerrase/enterrase en un convento. Una historia casi tan dramática como la de Los Amantes de Teruel.
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Quizás sea este cepillo el más necesitado de limosna. En Teruel se pueden comer patatas cocidas todos los días pero no se puede pasar frío. Las iglesias son unos edificios construidos para unas épocas en que los cristianos acudían en masa a los oficios religiosos. En muchos pueblos se ha adaptado una pequeña capilla y aún sobra. El gasto de calefacción es importante y a veces difícil de llevar con la caridad de la gente. En los pueblos el problema es todavía más acuciante ya que apenas quedan “cuatro jubilados”.

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