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viernes, 22 de noviembre de 2019

Noviembre2019/Miscelánea. HABLANDO CLARO: NAZISMO Y COMUNISMO


NAZISMO Y COMUNISMO
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SOBRE LAS RUINAS DE LA VIEJA SOCIEDAD.- El paso de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea se hace de forma violenta, una violencia (revoluciones románticas) que ya no nos abandonara hasta el siglo XXI. La Edad Contemporánea pone fin a la monarquía absoluta (“rey de España por la gracia de Dios”). Son los franceses los que ponen a funcionar la guillotina y, con Napoleón, una corriente liberal y revolucionaria recorre Europa. Sin embargo, la soberanía, de facto, no pasa al pueblo y es la burguesía elevada luego a la categoría de capitalismo la que domina el mundo civilizado (la vieja Europa). Inglaterra es la “fabrica del mundo” y nace el socialismo con Marx, Engels, Lenin, Stalin, Bakunin …
UNA SOCIEDAD INJUSTA.- El liberalismo económico, el capitalismo, la cacareada soberanía popular y una sociedad que caminaba sin rumbo, habían creado el descontento (una sociedad de clases). A dar solución a este problema acuden dos movimientos sociales, revolucionarios, de extraordinaria virulencia: el Comunismo y el Fascismo. Ambos tienen puntos en común y alguna divergencia. Al Comunismo se le ha llamado Socialismo Internacionalista y, al Fascismo, Socialismo Nacionalista.
EL ESTADO SERÁ DIOS.- El padre del fascismo es Mussolini y el padre del comunismo es Lenin. Los dos sistemas fueros extremadamente violentos, pero si queremos comprender el pensamiento de ambos modelos, debemos olvidarnos por un momento de contar el número de muertos, que fue aterrador.
Dos principios les guían a ambos sistemas. Primero, logran sustraer la soberanía del pueblo (no importa el método, democrático o revolucionario) y apoderarse de ella una pequeña élite, al frente de la cual estará un líder, este líder será indiscutible: será DIOS. Al considerarse estos nuevos líderes la “última referencia moral”, no dudan en acometer las más descabelladas empresas en nombre de una sociedad futura, justa y feliz. Tanto Hitler como Stalin son capaces de aniquilar pueblos enteros (etnias) y desencadenar guerras que costaron millones de seres humanos sacrificados inútilmente. Ninguno de los dos logró esa ARCADIA feliz que pretendía sino todo lo contrario: muerte y destrucción. El segundo instrumento que utilizan es la destrucción del pensamiento libre en el individuo, dice Lenin: “Destruiremos su moral, la familia y la espiritualidad”. El Estado crea sociedades uniformes y uniformadas con un sistema militarista y sin libertad de pensamiento, de culto o de educación. El Padre Estado proporciona todo lo que un individuo necesita para ser feliz. Por esa razón, algunos fanáticos nazis se suicidan cuando cae el régimen, creen que no es posible vivir fuera de nacional socialismo.
Atendiendo a lo dicho anteriormente es conveniente recalcar  el peligro que encierran estos dos modelos y que recientemente han sido “condenados” desde una alta instancia de la Unión Europea. A tal efecto en Alemania no están permitidos ni los partidos políticos nazis ni los partidos políticos comunistas.
Dos cosas debemos saber en función de la experiencia traumática del siglo XX: Primera: El Estado no es Dios, es decir, no está por encima del individuo, sino que está para proteger los derechos del individuo, de la persona. Segundo: la libertad de pensamiento y expresión, la pluralidad de corrientes ideológicas, la libre concurrencia de partidos y la creación de mentes críticas, son garantía de una sociedad LIBRE.

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