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martes, 7 de enero de 2014

Enero2013/Miscelánea. MARIANO LAGASCA Y SEGURA (PRÍNCIPE DE LOS BOTÁNICOS ESPAÑOLES)

MARIANO LAGASCA Y SEGURA
(El más universal de los encinacorberos)
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Ninguna villa tan afortunada como Encinacorba por ser cuna del ilustre Lagasca, príncipe de los botánicos españoles. Ningunas fiestas patronales sin el recuerdo del hijo predilecto. No hay ningún vecino, dentro o fuera de la villa, que no haya sentido alguna vez la tentación de acercarse a conocer la vida y obra del más ilustre botánico europeo de su tiempo. Sabemos que, ahora, el Congreso de los Diputados ha pedido algunos datos que completen su extensa e intensa biografía. Una vida y una obra, las de Lagasca, que todavía distan mucho de ser definitivamente conocidas en toda su amplitud. Lagasca fue naturalista, científico, pedagogo, político, médico, militar, geógrafo, publicista y le quedó tiempo para crear una familia, sufrir mil penalidades, ser condenado a muerte, padecer el exilio y trabar amistad con lo más granado de la intelectualidad europea del momento. Lagasca murió en el Palacio Episcopal de Barcelona, rodeado y admirado por naturalistas catalanes. Fue mimado y protegido en sus últimos días por un ilustrado obispo que en ese momento ocupaba la Silla Episcopal en la Ciudad Condal. No olvidemos la doble vertiente de Lagasca: se educa en la ideas de la Ilustración y desarrolla toda su labor en el liberalismo romántico de la primera mitad del siglo XIX. Diputado por Aragón en el Trienio Liberal (1820-23), iluminó con su saber la primera propuesta de una Ley de Instrucción Pública que, puesta en práctica más tarde, declararía la universalidad y la gratuidad de la enseñanza primaria. También trabajó en una ponencia para la creación del primer proyecto de Ley Orgánica de la Monarquía española para la sanidad de todos los españoles así, en 1823, se establecen los médicos municipales y la obligación de los municipios de contratarlos. Organizó el valioso tesoro de la expedición de Mutis, etc., etc.  Pero, la pregunta sigue vigente: ¿qué ha aportado Lagasca a la ciencia? ¿En qué ha contribuido a su desarrollo un hombre que no formuló nunca una teoría? La respuesta vino desde Rusia cuando su famosa Ceres fue estudiada por uno de sus científicos (Vavílov): Lagasca se adelantó 100 años a la Teoría de la Evolución de la Especies en los vegetales, después de que se comprobara con los insectos y mucho antes de que Darwin formulase la famosa Teoría General de la Evolución de las Especies. Las nuevas especies vegetales son fruto de la hibridación. Esta es la gran aportación de Lagasca a la ciencia universal. Por eso, Lagasca no puede ser ignorado y debe ser permanentemente reivindicado. Encinacorba y Aragón le deben a Lagasca un museo o un centro de interpretación de su obra; un lugar donde poder practicar y hacer viva entre los jóvenes la ciencia botánica. En estos momentos de nuestra historia en que se exalta y enaltece todo lo que lleva la palabra ecológico o ecología, Lagasca es un modelo a imitar en este campo del conocimiento de la naturaleza.
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