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miércoles, 15 de octubre de 2014

Octubre2014/Miscelánea. SOBRE EL ÉBOLA, PUBLICAMOS UNA COLABORACIÓN MUY INTERESANTE

MAGINOT
José Francisco Luz Gómez de Travecedo
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De su blog: LA VOZ TENDIDA
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Entre 1930 y 1940 los franceses construyeron una formidable línea defensiva que, a su terminación, fue considerada inexpugnable. Hecha de hormigón y acero a propuesta de André Maginot durante su mandato como ministro de guerra.
Se extendía a lo largo de la frontera francesa con Alemania e Italia y respondía a un concepto obsoleto de la guerra: la guerra de frentes, de trincheras; el patrón bélico de la primera guerra mundial. Se construyo pese a la oposición minoritaria de quienes creían en la infantería mecanizada y en la aviación de combate como elementos determinantes de una nueva forma de guerrear. Entre otros, Charles de Gaulle.
Este impresionante cuerpo defensivo tenía un talón de Aquiles: no cubría la zona de las Ardenas que se consideraba de fácil defensa por su orografía y el cauce del río Mosa. Pero fue por ahí por donde se coló el ejercito alemán en mayo del 1940 con las consecuencias conocidas: rendición de Francia en menos de 2 meses.
Así las cosas, es posible colegir que toda obra defensiva es mejorable y que no resulta inteligente desdeñar al enemigo. Corolario válido para todo escenario bélico.
En la lucha contra el ébola el gobierno español y la Sanidad Pública tendieron un espectacular cordón sanitario que, como la Maginot, parecía inexpugnable, pero que, como la Maginot, tenía grandes boquetes. Era más una malla que una pared infranqueable. Lo hemos podido comprobar.
Parece, cuando menos pueril,  elaborar un protocolo de diagnóstico y prevención de la enfermedad por virus ébola (EVE), necesariamente prolijo, y ponerlo a disposición de quienes, por razones obvias, no están habituados a utilizarlo. Por cierto: ¿por qué el protocolo ministerial lleva fecha de 15 de septiembre siendo así que Pajares fue repatriado el día 7 de agosto?
Con independencia de su valía para lograr los efectos pretendidos: detección temprana de la enfermedad para su mejor tratamiento y evitación del contagio, su difusión fue insuficiente (página en la intranet Salud@ y correo electrónico) y la formación práctica inexistente, según leemos en la prensa digital (fuentes sanitarias del sindicato CSIT-Unión Profesional). Es más, ya cuando se repatrió a Miguel Pajares, el personal sanitario solicitó la imprescindible formación práctica sin recibir respuesta.
Aún más, la vituperada paciente Teresa Romero advirtió, ADVIRTIÓ, el 30 de septiembre al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del hospital Carlos III que se sentía mal: fiebre (inferior a 38,6ºC en los controles) y astenia pero, por razones de temperatura insuficiente, se la excluyó de un estrecho control hospitalario con las consecuencias de todos conocidas. Es evidente que no se aplicó debidamente el protocolo porque si se lee, la paciente cumplía los criterios epidemiológicos para el diagnóstico de EVE y su caso debió ser considerado y atendido como caso en investigación, según el protocolo. Es más: ¿se preguntó a la paciente si estaba tomando antitérmicos? Porque de ser positiva la respuesta, el criterio de temperatura no debió ser tenido en cuenta, aunque esta salvedad no queda patente en el protocolo ni tampoco indicaciones acerca de cómo medir la fiebre.
Reitera su consulta, al citado servicio que le recomienda entonces que acuda al ambulatorio donde, al parecer, no comenta su exposición al contagio de EVE. ¿Resulta extraño cuando, aún insistiendo, el centro de control teórico excluye del diagnóstico de EVE? ¿Resulta extraño que acuda a la peluquería cuando los centros técnicos no ven motivo de alarma?
Lo que sí es increíble, inadmisible, que, aún advirtiendo la paciente que padecía EVE al personal sanitario, fuera trasladada en ambulancia regular (convencional) al hospital de Alcorcón. Una vez más, el rígido criterio de temperatura sin más consideraciones, fue el justificante de tan imprudente actuación.
¿Y, leído esto, se encuentran motivos para sacrificar a la víctima de la que hacen chivo expiatorio estos maldicientes?
La realidad es que el pomposamente denominado protocolo de seguridad español presentado a los ojos del contribuyente con gran aparato y suficiencia, cual nueva línea Maginot sanitaria, adolecía de múltiples fisuras por donde el ébola se coló. Cometieron la torpeza de pensar que una fortificación es inexpugnable antes de su puesta en uso y los resultados pudieron haber sido desastrosos (ya veremos). Por un estúpido afán de notoriedad se puso en riesgo la vida de las personas y esto es algo que debe tener consecuencias inmediatas, pero la existencia en los EEUU de un caso similar ha venido a ser un salvavidas para gente tan inepta: “Ya ven- dirán- hasta en los mismos EEUU”.
Dado que se trataba de una lucha, de una batalla por evitar la invasión de un virus tan mortífero, más valdría que hubieran pedido consejo al ejército: éste, al menos, les hubiera recordado que toda obra defensiva es mejorable y que no resulta inteligente desdeñar al enemigo.
Un fuerte abrazo Teresa y mi deseo de una rápida recuperación.
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