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sábado, 18 de febrero de 2017

Febrero2017/Miscelánea. EL INESPERADO BESO DE PEDRO DE AZAGRA E ISABEL DE SEGURA. (EL HUMOR EN MISCELÁNEA TUROLENSE)

Así fue el beso
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SÁLVAME DE LUXE SIGLO XIII
¡Por favooooor!
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Corría el año de nuestro Señor Jesucristo de 1217 y, a la villa de Teruel, acababa de concederle el rey mercado los jueves. Aquel jueves, pasadas La Bodas de Isabel de Segura y Pedro de Azagra, el mercado era un hervidero de gente y, en los roldes en los que las alcagüetas llevaban la voz cantante, el tema central, como no podía ser de otra manera, era el famoso beso entre don Pedro y doña Isabel. El tió Matamoros, apuntó al correcher, sólo ha sido un piquito, ¡vamos! una cosa de nada. ¡Qué descarada! sentenció la alpargatera de la plaza del Mercado…. “a tornillo y bien a tornillo” delante de toda la villa… ¡¿es qué ya no hay vergüenza?! No hay vergüenza ni moralidad, agregó el tió Chafacarros, de seguir así no sé dónde vamos a ir a parar. La Casera del racionero de San Pedro apostilló, en ese preciso instante, que a Isabel se le prohibiría la entrada al templo. Los comentarios y críticas iban subiendo de tono y, al barrunto del bullicio que allí se creó, acudieron en masa, como moscas a la miel, un camatón de gentes sin otra faena mejor que hacer. Por un lado los que en vez de hacer muralla o sacar la corte de los gorrinos preferían chafardiar eran: los Pitraques, Petacas, Gilicos, Cagarrutos, Corbalanes, Chavitos, Zurrapos, Chichochines Hurones, Cebollinos… Por el otro, las mujeres, más afines a hacer las compras que los maridos, atestaban con su presencia y sus gritos los grupos que  discutían sobre el beso. Miá la muy puerca… decía la Capitana y al oír esta expresión saltaron a rebatirla: la Caruja, la Perola, la Malfarasa y la Chacona. Pero, no acabó aquí la cosa, pues encendida la mecha del debate hombres y mujeres llegaron a las manos. Unos a favor del don Pedro, otros de doña Isabel. Finalmente tuvo que Intervenir la guardia del Concejo con su capitán, el tió Caracol, para llevarse detenidos a la mitad del mercado, hasta las cárceles de la villa sitas en la calle de la Pescatería. No fue sin embargo ésta, la solución pues las disputas sobre el beso seguían en las mazmorras. Llegado el asunto a manos del Juez de Teruel, decidió, que lo mejor sería soltarlos a todos antes de que se mutilaran en la cárcel del Concejo y hubiera que aplicarles el Juicio de Dios... ¡Qué Dios no quiera!
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HUMOR MISCELÁNEO PARA
EL LECTOR CONTEMPORÁNEO
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Perdida en un cajón encontramos, por casualidad, esta otra fotografía de la "parejita". Este inesperado hallazgo ha dado lugar a que se reavive la polémica. El mercado de los jueves, ¡está que arde!
 ¡Por favoooor"
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