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domingo, 20 de noviembre de 2016

Noviembre2016/Miscelánea. EN DEFENSA DE LA BANDERA ESPAÑOLA

EN DEFENSA DE LA BANDERA ESPAÑOLA
(El uso de la bandera bicolor durante el franquismo ha hecho gran daño a este símbolo identitario pero, la Historia de España, no puede únicamente reducirse / referenciarse a este episodio, sería un error.)
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Los colores rojo y amarillo fueron utilizados, primero, por los romanos durante su Imperio en forma de cintas que adornaban las lanzas en ceremonias militares. Luego fue el Papado, como “heredero” del Imperio, quien hizo de ellas su señal. Pero es en la Baja Edad Media (siglos XI-XV), cuando aparece la heráldica de una manera formal, el tiempo en el que  aparecen los colores en la monarquía aragonesa. Los escudos, marcas o señales, son símbolo de vasallaje feudal. El rey de aragonés se hace vasallo de Roma y toma los colores del Papado. Posteriormente, estos colores los extiende la Corona de Aragón por el Mediterráneo (“todos los peces del Mediterráneo llevaban marcadas las barras de la Corona de Aragón), como señal de dominio y de diferenciación necesaria.
Desaparecidos, suprimidos o derogados los reinos españoles con Felipe V de Borbón, se impone la necesidad de identificar nuestra Armada frente al exterior. Por esa razón en el primer lugar en que aparecen los colores rojo y amarillo en el nuevo Estado es en la Armada. Carlos III, buen conocedor del Mediterráneo y, rey de Nápoles y Sicilia antes de serlo de España, se pone manos a la obra. Establece (es monarca absoluto) que toda la Armada española lleve como símbolo de distinción (pabellón) una bandera bicolor a imagen y semejanza de la que levaba la flota de la Corona de Aragón. Es, pues, en esta la ocasión, la primera en que España tiene un símbolo común siquiera sea únicamente en la Armada. Todo esto se entenderá mejor si comprendemos como llegó Carlos III a ser rey de España: Carlos III de España heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Piacenza y Toscana (1731); pero más tarde, al conquistar Nápoles Felipe V en el curso de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733-35), pasó a ser rey de aquel territorio con el nombre de Carlos VII. La muerte sin descendencia de Fernando VI, sin embargo, hizo recaer en Carlos la Corona de España, que pasó a ocupar en 1759, dejando el Trono de Nápoles a su tercer hijo, Fernando IV.
Así quedaron las cosas hasta que hubo una nueva circunstancia  que creó la necesidad de identificarse (España) antes sus adversarios. Esta ocasión llegó con motivo de la Guerra de la Independencia contra Napoleón. Con el grito del Alcalde de Móstoles: “Españoles, la patria está en peligro”, nace un nuevo concepto, el de la soberanía popular y con él, la Edad Contemporánea en España. La Patria es patrimonio de todos y, los ejércitos, ya no los paga el rey, por contra, todo el pueblo unido debe defender la Patria o lugar común de todos los españoles. Los banderines de enganche para reclutar los soldados en esta guerra serán de color rojo y amarillo. Decimos siempre los colores y no la forma de la bandera, pues esto tiene relativa importancia.
La bandera es símbolo de España de una forma definitiva y con el formato actual con ocasión de la entronización de Isabel II y la creación formal del Ejercito Español, como ejército popular de levas obligatorias. Todo español está obligado a defender a la Patria, bien por sí mismo,  o por medio de otra persona que lo sustituya.
A partir de aquí la bandera bicolor recorrerá todas las peripecias de la historia de España. Será la bandera de los reyes (casas de Borbón y Saboya), del pueblo, de los intelectuales, de los revolucionarios, del ejército y de la marina. Será, también, la bandera de la Primera República. En Teruel será la bandera de Víctor Pruneda, revolucionario liberal y republicano y, el escudo de gala de la ciudad de Teruel, porta dos banderas de España como consecuencia del episodio entre Narváez y Ena (ver en Miscelánea). Los concejales de la ciudad de Teruel llevan con orgullo el pin con el blasón de gala de la ciudad (que porta ¡ojo! dos banderas bicolores), aunque algunos de ellos luego, se manifiesten por la calle, con la tricolor.
La bandera de España solamente la han rechazado los Carlistas, colocando en su lugar la tradicionalista que suponía la vuelta al absolutismo. En la misma línea los comunistas (bajo las formas de anarquismo, marxismo-leninismo, estalinismo, trotskismo o populismo, que proponen regímenes dictatoriales-totalitarios) han rechazado vehementemente la bandera española. La bandera republicana que reivindican algunos sectores de la izquierda revolucionaria (el PSOE y el PCE-eurocomunista reconocieron la bicolor en la transición) es una bandera totalitaria de regímenes extremos. La Segunda república española terminó siendo Estalinista y, es ese periodo en particular, al que hacen referencia al enarbolarla.
Recordar que la Segunda República fue ilegitima, es decir, originariamente no conforme a las leyes, pues nace de un movimiento revolucionario en el que el traspaso de poderes se hace en casa de Gregorio Marañón. Con las primeras elecciones y la participación de las fuerzas monárquicas en las mismas se establece como “legal”. No hay nación sin el concurso / integración de todos los ciudadanos en el sistema. Principio nacionalista que ahora se reivindica con pasión, incluso por los catalanes en su propio beneficio.
Así pues, la BANDERA ESPAÑOLA ha servido a la monarquía a la república, a la independencia de España, en la lucha contra el carlismo y contra el marxismo. Ha sido bandera de revolucionarios como Pruneda, de intelectuales como Costa y, ha sido bandera y paño de lágrimas, hasta de esos soldados del pueblo que iban a morir en guerras coloniales y cantaban: Banderita tú eres roja / banderita tu eres gualda….
España y su bandera son compatibles con Aragón. Es más, nuestra autonomía se debe / emana del desarrollo de la Constitución Española.
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