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martes, 12 de abril de 2016

Abril2016/Miscelánea. LA PLAZA MAYOR DE MADRID. FOTOGRAFÍAS DE VICENTE GONZÁLEZ DOBÓN. ARAGÓN EN UNA ESPAÑA DESCOMPUESTA

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REFLEXIONES EN TORNO AL DÍA DE SAN JORGE
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Recibo de un amigo estas fotografías de Madrid. Admiro su belleza y su grandeza. Pero, luego, medito por la razón del gran desequilibrio territorial que padecemos cuando me señala que ha tenido dos (2) horas de caravana. Toda la política, toda la industria y todos esos gruesos cables/fibra que lleva (toda) la comunicación concentrados en Madrid, Barcelona y Bilbao. El resto del país un eral. Sin tren, sin carreteras, sin Internet.
En qué momento de nuestra historia “aprendimos” los aragoneses a agachar/acachar la cabeza. Si no fue en un momento determinado ha sido, desde luego, una larga caída de cerviz que ha durado demasiado tiempo.  Ahora que llega el día de San Jorge, día de nuestro patrón, es buen tiempo para reflexionar y para reivindicar. Reflexionar sobre, cuál es nuestro papel como pueblo, en el concierto español y europeo. Reivindicar el manifiesto y secular abandono de nuestra tierra por el Gobierno central.
Para ambas cosas nació, Miscelánea. Para ambas cosas están naciendo, también,  hoy día, muchos grupos de trabajo que ya se dejan ver claramente en los modernos medios de comunicación: grupos que están fuera, eso sí, del control que ejerce sobre la comunicación los Gobiernos y los grupos multimedia. Nuestra sociedad moderna, que es una sociedad esencialmente de la comunicación debe servirnos para unir, un día, nuestras fuerzas  y plantear el reto esencial de Aragón: Unir el pasado con el futuro mediante el ejercicio del liderazgo que le pertenece  a  nuestro ARAGÓN  como una de las más viejas naciones de Europa.
Hace unos años, al principio de nuestra autonomía, el Gobierno de Aragón celebraba el día de San Jorge en un lugar singular de Aragón. De esa forma se señalaba un objetivo a cumplir, una reivindicación que plantear o una singularidad que, necesariamente, debía ser atendida. De dos formas debemos actuar. Una es, mediante la gran planificación de los objetivos esenciales de nuestro territorio. La otra es, la consecución de metas a corto plazo.
Con todo, una de las tareas inexcusables es la de conocer nuestra tierra, conocer el medio en el que vivimos. Sin ese paso previo nada podemos hacer porque, nada sabes que hacer. Cuando a veces veo la bisoñez de algunos de nuestros políticos me entra un escalofrío: ¡cómo llegaron a tal grado de osadía! Y es que, hoy día, también se desprecia la experiencia. Esto, en un viejo país como el nuestro, se deja ver  con notable decepción.
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