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martes, 5 de abril de 2016

Abril2016/Miscelánea. "HORNO SANTA CRISTINA" EN LA CALLE DE SANTA CRISTINA

EL HORNO DE SANTA CRISTINA
En Teruel, hasta los más despistados saben cuando comienzan las Vaquillas por la cola que se forma en la puerta del Horno de Santa Cristina. Y es que son muchos los turolenses que (obligatoriamente) van a comprar aquí el “regañao” pues, en ningún otro lugar es de la misma calidad.
 El regañao es un invento turolense que nada tiene que ver con las Vaquillas y que tiene su origen en la más lejana y oscura Edad Media. Cuando los mozos turolenses salían de cabalgada, las madres les ponían a los jóvenes guerreros en las alforjas un pan con longaniza. En otras ocasiones les metían congrio, sardinas saldas, tunina o jamón. El nombre proviene de que las madres, al despedirlos en el portal de Valencia, parece ser que les amonestaba: ¡Hijo mío, sobre todo come, que si no comes se te comerá a ti el moro! De ahí que el “saquillo” de la merienda fuera siempre “regañao” por las madres, que en esto, sí, suelen ser un poco pesadas. El caso es que este horno tiene fama por los “regañaos”, por la hornacina con la Santa y porque, cuando pasa la procesión, hay que acachar la peana debido a que los hilos de la luz que atraviesan la calle, están muy bajos.
En esta panadería fabrican tres clases de productos: los pagaos,  los regalaos (de esos suelo comer a menudo) y los “regañaos” (estos últimos sólo para Vaquillas). Cuenta el dueño, no sin sorna, que al regañao, en Italia, le llaman Pizza y que se la copiaron sus vecinos venecianos pues él, que es un bendito, nunca registró la propiedad del producto.
Sales de la panadería y enseguida  te encuentras en una de las calles con más solera de Teruel, la de las Murallas (Joaquín Arnau). Pero si subes cuesta arriba das con el Banco de España equina a la calle y plaza San Juan.
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Suelen representarla con unas flechas en la mano y también atada a una rueda de molino.
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La biografía de la hermosa Cristina bien podría catalogarse como un relato fantástico. No difiere demasiado de otras vidas de santos en sus términos generales: su padre quiere casarle y ella alega que ya está esposada con Dios, le ordena que adore a los ídolos a lo que ella se niega y finalmente decide someterla a los más cruentos castigos que no tienen ningún efecto sobre su cuerpo. Lo curioso, sin embargo, es que, uno tras otro, van falleciendo sus torturadores mientras que ella sigue incólume resistiendo tormentos desde los más sofisticados a los más brutales. Por último el juez Juliano es quien ordena clavarle tres flechas que la dejan atravesada y sin vida, cosa que sucede el año 287 según Santiago de Vorágine (Almanaque popular 2016)
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FOTOGRAFÍA INÉDITA
Fotografía del edificio que albergaba  el  Horno de Santa Cristina en la posguerra, cuando casi todos los edificios del entorno estaban en obras. Esta casa, me comunican sus dueños, se reformó en el año 1957 añadiéndole un piso y eliminando la terraza. La fotografía es gentileza de Juan José Domingo Viñado.
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Junto al restaurante Venecia.
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