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viernes, 8 de abril de 2016

Abril2016/Miscelánea EL HUMOR EN MISCELÁNEA TUROLENSE (LA CLONACIÓN DE SEMINARISTAS PARA LA PROVINCIA DE TERUEL)

Ejemplar desestimado para el experimento.
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UN CASO CLÓNICO
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Los hechos que aquí se relatan son absolutamente ciertos y responden a una suerte de casualidades difíciles de repetirse. El caso es que el obispo de la diócesis estaba muy preocupado, aunque, decir muy preocupado no sea del todo acertado. Para ser verdaderamente exacto, debemos señalar que estaba desesperado. Había recurrido a todo lo humano y lo divino para solucionar el problema que le aquejaba y no había forma. Así que, ante la imposibilidad manifiesta de obtener ayuda del Altísimo, decidió entregarse en manos de la Ciencia. Si todo salía como él quería su nuevo Dios sería la Ciencia. ¡Bien, se dijo, sea anatema!
El asunto que tanto preocupaba al señor obispo radicaba en que los seminarios de toda España estaban desiertos. La espantada había sido total. Aquellos rebotaos de cura habían sembrado la cizaña, con tanto éxito, en las verdes praderas del Señor que ni una sola vocación, ni aún tardía, llegaba a las puertas de los seminarios, ahora, entregados a la cría de telarañas.
Y no fue porque el señor obispo no rezara por las vocaciones, no se mortificara y no desarrollara campañas intensivas en pos de, tan siquiera, una sola vocación. La fuente de la fe, pensó desesperado, está seca. ¡No hay manera! ¡El señor no me escucha! Y un terrible tormento le acompañaba día y noche sin dejarlo descansar un instante.
Pero un día, leyendo distraidamente una revista de ciencia, encontró un artículo que misteriosamente le llamó la atención. Se trataba de que un científico, ya hace mucho tiempo, había clonado una oveja (Doly). También se hablaba de que un tal Steven Spielberg, había logrado, gracias a la sangre que se conservaba en una ampolla de ámbar, clonar un dinosaurio. En esos momentos el obispo abrió unos ojos como platos y pensó para sus adentros: Dios me ha iluminado. Siempre lo supe, Dios escribe derecho con renglones torcidos, o algo así.
Sin pensárselo dos veces marchó, aquella misma tarde,  hasta el Campus Universitario de Teruel. Necesitaba información veraz inmediatamente. Tras hablar con el Catedrático del Departamento de Neociencia y Evolución Humana sus dudas quedaron resueltas. Pero, necesitaba un seminarista, un solo seminarista o algún vestigio biológico del que obtener el ADN.
Sin embargo, lo que se prometía fácil, no lo fue en absoluto. La búsqueda de  restos orgánicos de seminarista fue desesperada. Por fin encontraron uno menudo y famélico que se había quedado enganchado en el último curso de carrera. Probaron a sacarle algo de sangre pero las fuentes se habían agotado. Siguieron buscando y, ¡Oh casualidad! En aquella Semana Santa del año del Señor 2016 un hermoso y rollizo seminarista anunciaba la celebración de tan famosa Semana Santa Turolense. Estaba gordo y hermosote. Éste.., éste.., éste nos dará buen resultado.
Tras hablar con el seminarista e informarle del plan, todo quedó aclarado y, éste, acepto servir de conejillo de indias  tal como le pedía el señor obispo y, a sabiendas, que era a mayor gloria de la Iglesia. Una sola pregunta le hizo el seminarista al señor obispo. Verá, yo con mil amores haré lo que usted me pida, pero vea una cosa: Yo soy nacido en El Pobo. Entonces el señor obispo lanzó una sonora carcajada viendo la simplicidad del pobino y dijo: ¡Mejor, hijo, mejor! Sabido es que los del altiplano tenéis buenas “ensundias” y saldrán magníficos seminaristas de tu raza. Puedes estar contento pues, tus magras, son agradables a los ojos de Dios. Además, este lugar turolense ya había servido anteriormente a la Ciencia  con ocasión de la obtención de la famosa POBIDONA.
Y así, en una fría mañana turolense, se inició el proceso de “fabricación” a través de complejísimas cadenas de ácido seminarisdesoxirebonucleico, de los nuevos seminaristas que desde ese día en adelante, llenarían de nuevo los seminarios de toda la provincia.
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Ejemplar válido para la clonación.
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El experimento fue un rotundo éxito. Solamente hay un "pero", que todos salieron sin orejas debido a que en Alcorisa, de tanto como se las estiraron, se las borraron del ADN. ¡Lástima!
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Cadena de ADN, en reserva.
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