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martes, 19 de noviembre de 2013

Noviembre2013/Miscelánea. BARRIO DE POMECIA (SEGUNDA PARTE)

LAS CULTURAS
Durante un tiempo se puso de moda la frase de: “Ciudad de las tres culturas”, aplicada a Toledo, Teruel y en general a aquellas ciudades en las que durante su historia habían tenido residentes cristianos, judíos y musulmanes. Siempre se obvió de este enunciado a los Gitanos. Pueblo procedente de la península indostaní y que se conoce su llegada a España por las cartas de presentación a Fernando el Católico. Los gitanos han sido siempre una etnia nómada, muy cerrada y que han mantenido una relación muy estrecha con los animales. Tras la última guerra se inició un proceso de sedentarismo que aquí en Teruel tuvo lugar en el barrio de Pomencia. Se construyeron dos filas de casas unifamiliares en unos terrenos que, ahora, resulta que tienen dueño. La intención primigenia de Ángel Solaz (el Cura de los Gitanos) fue buena, pero a la larga, los resultados han sido catastróficos. El espacio, un barranco, se ha convertido en un gueto impropio del siglo XXI. Es la trastienda de la ciudad, la cara fea. Un lugar del que nada quieren saber los turolenses, tan dados a la caridad (por otra parte). Ya, en otra ocasión, colocamos fotografías del barrio subiendo por la rambla del Chepa, en esta ocasión lo hacemos desde los Monotes y la balconada de la plaza de los Arreñales del Portillo. Teruel, ciudad multicultural, lo será efectivamente cuando acabemos con los guetos, como ya se ha hecho en otros lugares. Los gitanos, por otra parte, deberán seguir integrándose en una sociedad libre e igualitaria con sus derechos, pero también con sus deberes. Un proceso que a la larga se plantea como inevitable.
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