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viernes, 11 de marzo de 2016

Marzo2016/Miscelánea. OFICIOS PERDIDOS: GAFADOR.

Agustín Conesa (gitano) era natural de Muniesa y recorría los pueblos con su oficio de gafador. En esta ocasión repara una olla paellera de José Burillo Fleta, de Huesa del Común.
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GAFADOR
Sucedió antes de que apareciera la “obsolescencia programada”, mucho antes… El puchero que comprabas en el alfarero del pueblo debía durarte “toda una vida”. Por ello, desecharlo con la primera grieta o descascarillado que se le hacía, era un “pecado”. El oficio que mantenía “vivos” a los pucheros y terrizos era el de “gafador”, por la sencilla razón de que lo que el oficiante le ponía al puchero roto era una “grafa” o grapa metálica.
El “gafador” de la fotografía es de Huesa y el puchero de Encinacorba. En este caso no es específicamente una gafa o grapa lo que lleva el puchero, por el contrario, es algo más complicado. Se trata de una red metálica que ayuda a que el puchero aguante.
Si se perdió el oficio de alfarero, lógicamente, también se ha perdió el oficio de “gafador”. Hoy día, cuando compras un objeto, lleva su fecha de caducidad gravada de forma indeleble. Hoy, llevar el último modelo de móvil ¿aparenta prestigio social?
Recuerdo que Julio Anguita (político ya obsoleto) hizo una campaña electoral fundamentada en la “obsolescencia programada”. Perdió, lógicamente, no se puede ir contra “los tiempos”.
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