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martes, 8 de marzo de 2016

Marzo2016/Miscelánea. EL PELIGRO DE ENTREGAR TU VOTO A UNA "MARCA BLANCA"

NO VOTES MÁS A LAS MARCAS BLANCAS
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Sabemos que el acto de introducir una papeleta de voto en una urna no es intrascendente. Por el contrario, es trascendental y determinante para el desarrollo personal y social. Del voto y del Gobierno que ese voto produzca  se derivarán una serie de actuaciones que determinarán nuestra economía, nuestro trabajo y nuestras circunstancias personales y familiares. Por ello, a la hora de votar es necesario haber analizado bien los pros y los contras pero, sobre todo, tener una visión global de lo que pretendemos. De entrada señalar que el voto de “castigo” puede producir los efectos contrarios a lo que se pretende. En esencia cabe aconsejar que, el voto, debiera ir dirigido a un proyecto político y en ningún caso “contra un proyecto político”.
Los partidos políticos en su afán de captar votos, estudian detalladamente las estrategias más perversas para llegar al ánimo del votante. Se rodean de psicólogos, sociólogos y empresas de demoscopia que visualizan por segmentos sociales y por edades las intenciones de voto. Conforme a ello, plantean los programas y los eslóganes (muy importantes para manipular a la mass media). También, como los supermercados, crean “marcas blancas” con las que resolver las dudas del votante despistado o desencantando.
El ejemplo de Ciudadanos es paradójico. Se trata de un partido creado sin fundamentos ideológicos. Su base es estar contra la independencia de Cataluña, lo cual no es una ideología: será estatalismo (preservación del modelo de Estado) o interés nacional, o  lo que sea, pero eso no es una ideología (idea compleja que te conduce a un fin).   Al menos, no lo es en la forma clásica del término. Este partido ambiguo, que predica la honestidad “per se” y cuyo  argumento mayor es que ellos lo son (sin haber gobernado, lo cual mosquea) atrae el voto que sale disparado de otros partidos moderados y próximos (PP y PSOE).
Un partido como Ciudadanos es una trampa mortal para tu voto. Tras el debate de investidura de Pedro Sánchez se ha visto. Pongamos un ejemplo. Imaginemos (no es necesaria mucha imaginación) un votante conservador del PP que quedó “tocado” con el asunto de Gallardón y la Ley del Aborto. Si decide abstenerse, sabe que su voto engorda a la izquierda. Entonces, decide votar a Ciudadanos que es de derechas/centro derecha  y, de esa panera, mantiene el voto en su ámbito ideológico. A la vez castiga al PP, es decir, le manda un mensaje: vuelve a la senda ideológica marcada. La sorpresa de este votante es total cuando oye a Pedro Sánchez que dice tener sus diputados más los de Ciudadanos, en total 133…, es decir, más que Rajoy (123). ¡Toma castaña! (con perdón para las castañas). Pero todavía más fuerte sería que Ciudadanos terminara apoyando un Gobierno de extrema izquierdas gracias a la “previa” (pacto previo que ha tenido con el PSOE).
Tu voto de derechas ha ido a parar vía transacción y chanchulleo a la izquierda, pero no a una izquierda cualquiera… a una izquierda marxista-leninista-tronquista… en definitiva, populista. Una Gobierno que en caso de llevarse a efecto va a partir de cuajo tus más sinceras convicciones.
El ciudadano poco advertido ha sido manipulado y su voto objeto del chanchulleo más infame. Las soflamas electorales, los wasap, los eslóganes de fácil consumo como: “Ciudadanos y PP son la misma derecha” han terminado por hacer mella es sus esquemas mentales. Pero el voto no tiene retorno una vez emitido. Sí que tiene segundas partes, por ello, con la memoria reciente, no se van a realizar segundas elecciones. Sería mortal para Ciudadanos.
Nosotros siempre recomendamos votar el original, en ningún caso la imitación o  marca blanca. Pretendemos que usted no se lleve una desagradable sorpresa.
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