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lunes, 18 de enero de 2016

Enero2016/Miscelánea. MIGUEL ÁNGEL ENCUENTRA VILLAMANA (PINTOR DE ALIAGA)

Mi pintura está determinada por la necesidad de transmitir una valoración moral y crítica respecto al contenido de lo representado. La irrupción actual de tonalidades fuertes -rojos, amarillos, verdes…- aparece como una exigencia del propio material elegido. El contexto o lectura que encierran estas obras se basa en pequeñas partes de objetos o animales de la zona pirenaica donde resido, fragmentadas casi a un nivel microscópico. El proceso técnico es, por su desarrollo, atrayente y sugestivo. Es característica de mi obra el proceso lento, de búsqueda y continuos hallazgos, el contacto directo, la lucha física con aquella, al realizarla. El procedimiento de decapaciones practicado exige que me “encierre” con las obras en un recinto manteniendo un reto no convencional entre tinturas, lavados y pigmentaciones. Creo que tal es la esencia de mi proceso pictórico actual.
Mural del Centro Cívico Delicia. Zaragoza
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Gran Enciclopedia Aragonesa
Encuentra Villamana, Miguel Ángel
 (Aliaga, Teruel, 24-XII-1951). Pintor. Autodidacta. Se traslada a Zaragoza y con posterioridad a Abiego (Huesca), para fijar su residencia en Barbastro (Huesca). En 1980 organiza la Escuela Municipal de Pintura «Villa de Tauste», donde imparte clases hasta 1986. Secretario de la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón, 1981 a 1985; participa en 1982 en el VI Simposium Internacional de Arte (Hecho, Huesca), y en 1986 colabora en la segunda época de la revista Metrónom, de Barcelona.
Comienza a pintar en 1967, interesándose por una obra expresionista aliada a lo figurativo. El negro dominante, una vez eliminada la figura, se alía a un expresionismo gestual, dado a conocer en 1975, que se recorta sobre un envolvente espacio. Agresividad con el azar, lo irracional, como crítica social. Con posterioridad incorpora una estructura geométrica superpuesta a lo expresivo, siempre manteniendo el predominio de blancos, grises y negros, a los que incorpora sepias, rojizos y verdes apagados. Y si dicha estructura la mantiene hasta 1985, el paisaje urbano entendido como una abstracción -basta recordar las fachadas con ventanas-, y las ricas texturas, tan palpitantes por su mundo interior, configuran un mundo opresor. El contacto con la naturaleza, a partir de 1984, motiva la irrupción de un fuerte colorido, que se une al expresionismo de las texturas y a unas formas geométricas que adquieren una intensa vitalidad, como de seres en meticulosa armonía conteniendo gestaciones insólitas. Evoluciona hacia una obra con grandes esferas que se recortan sobre espacios más o menos sugeridos, de tal manera que, salvo excepción, ambos elementos contienen sugerencias expresionistas. La naturaleza cósmica, o quizá la visión microscópica del vivir, perturban cualquier tranquilo y feliz paseo mental rutinario.
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El León (símbolo del reino de León y de Zaragoza) de Rallo pintado por Encuentra.
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