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domingo, 8 de junio de 2014

Junio2014/Miscelánea. PARTE EXTERIOR DEL MUSEO PABLO SERRANO EN ZARAGOZA

Poco importó en Madrid que, Villanueva, construyera un edificio para sede del Real Gabinete de Historia Natural y que luego, dicho edificio, fuera reasignado para Mueso del Prado. Por tal circunstancia el Museo del Prado nunca se resintió ni en su calidad ni en su prestigio. En un museo importa la calidad, es decir, el contenido del mismo.
En Zaragoza existe el llamado popularmente Museo Pablo Serrano. Acudimos a verlo este sábado y entramos en sus dependencias. En esta parte de la visita exponemos el exterior del edificio. Una construcción de la llamada arquitectura de vanguardia y que llama poderosamente la atención al visitante o simplemente al paseante que se topa con él, al caminar por el  Paseo María Agustín de la Inmortal.
Sin entrar en polémicas sobre estéticas ni vanguardias, el edificio es una construcción que se agota en si misma. Lo primero que diría un ecologista es que no es sostenible. El interior, se lo fagocita las enormes escaleras y los enormes espacios diáfanos que hay que calentar o bien enfriar según la época. Los espacios expositivos son mínimos y no dan cabida a la ampliación. Los accesos, la funcionalidad, la distribución de espacios, todo es un laberinto y un galimatías.
Seguramente ha creado más polémica el edificio que su contenido. Cuando llegas a la sala de Pablo Serrano, ya estás agotado de tanta escalera. Unas escaleras que si te descuidas te "disparan" al ático. Por cierto, la vista se reconforta desde esa posición, con la contemplación de la torres del Pilar sobresaliendo de los tejados cesaraugustanos.
Creíamos en Teruel, que con la construcción del edificio de la Plaza Domingo Gascón, nos habíamos superado a nosotros mismos pero, al ver le edificio de Pablo Serrano en Zaragoza, vemos con disgusto, que los zaragozanos han vuelto a ganarnos. Fuimos a ver a Pablo Serrano, la colección Citoler y a Salvador Victoria. Sin embargo lo que más nos llamó la atención fue este “mamotreto”, súper moderno sí, pero “mamotreto”.
Ya cansan tantas ocurrencias de los arquitectos metidos a diseñadores. Luego, lo expuesto… no importa.
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Ventanal desde la terraza superior.
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Vista desde la terraza del Pablo Serrano.
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