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sábado, 7 de enero de 2017

Enero2017/Miscelánea. DEL OTOÑO AL INVIERNO

EL CAMBIO DE ESTACIÓN Y EL CAMBIO DE AÑO
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Hay cosas que obedecen a la fuerza de la naturaleza, ahora diríamos, a las Leyes de la Física del Cosmos. Cuando llegamos a esta parte de la Celtiberia, situada sobre el río Frasno, estaba a punto de producirse el cambio de estación. El cambio de estación se produce con el llamado solsticio de invierno inmanejable para el hombre y sujeto a leyes “divinas” para los antiguos y, a las Leyes de la Física del Cosmos, para los actuales. El cálido otoño había dejado posarse con serenidad las hojas caídas de la parra formando una alfombra ocre, pero de vivos colores todavía pues, ni el hielo ni la putrefacción, les habían afectado aún. Coincidiendo con el solsticio de invierno, fiesta pagana desde los albores de nuestra civilización, tiene lugar la celebración de la natividad del Señor, por parte de los cristianos y, la fiesta de la luz, por parte de los judíos. A los sucesos o fenómenos naturales  ineludibles suele el hombre poner nombre (bautizarlos) con ello pretende tener cierto control sobre los mismos. Pero la Navidad sigue coincidiendo con el Solsticio, sin embargo, como todo el mundo sabe el AÑO NUEVO no es más que una convención humana. Pasamos de un año a otro por puro capricho, sin que las Leyes de la Física del Cosmos se den por enteradas.
Desde hace algún tiempo el profesor Burillo se encarga de recordarnos el por qué el año pasa de iniciarse con los Idus de marzo a este actual, uno de enero. Todo se debe, al parecer, a las luchas entre  Roma y los Celtíberos. Son las llamadas Guerras Celtibéricas desarrolladas en el corazón de este territorio y más concretamente, para lo que aquí interesa, en la ciudad Celtíbera de Segeda ubicada junto al pueblo de Mara en el curso del río Perejiles. El suceso es digno de mención y de recuerdo clamoroso entre los aragoneses.
Pero, antes de la batalla y conociendo Roma las fortificaciones que se estaban realizando en Segeda, decide adelantar el envío de la legiones a todas partes de su u Imperio, de manera que en vez de iniciar el proceso el 15 de marzo (como era costumbre) lo adelanta con el objeto de llegar cuanto antes a Segeda y dar la batalla con menos defensas y con mejor tiempo y, efectivamente, el inevitable encuentro se produjo en el mes de agosto. A partir de ese año siempre se realizara el sorteo de las legiones y su salida de Roma el día UNO DE ENERO.
Roma envía a Hispania al cónsul QUINTO FULVIO NOBILIOR al mando de 30.000 hombres. Lo que en Segeda sucedió es digno de preservarse en la memoria de los hombres y se cuenta sucintamente así:
De esta manera Nobilior fue enviado a Hispania con un ejército de treinta mil hombres, en el año 153 a. C. Al llegar, obligó a las tribus de titos y belos, reunidas en Segeda, a someterse. Algunos celtiberos se refugiaron en el territorio de la tribu de los arévacos, los cuales se rebelaron y eligieron como cabeza de guerra a Caro (Carus), uno de los refugiados. Caro, con 20 000 soldados y 5000 jinetes, venció a Nobilior tres días después, el 23 de agosto de 153 a. C., en el día de la Vulcanalia, causándole una pérdida de 6000 hombres. El desastre romano fue tan grave, que ningún general romano después lucharía en ese día a menos que fuera obligado.”
El tiempo ha borrado de la memoria de los hombres estos sucesos fantásticos pues, todo o humano es perecedero. Sin embargo, siguen ineludiblemente, año tras año, cayendo las hojas de los árboles y madurando las uvas en las vides. Es posible incluso que, otras edades y eras de los hombres olviden la Natividad del Señor, todo es posible, sin embargo, mientras el curso del astro gire de oriente a poniente seguirán sucediéndose las estaciones del año.
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