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miércoles, 25 de enero de 2017

Enero2017/Miscelánea. LA DESPOBLACIÓN, UN PROBLEMA TERRIBLE EN TODA LA PROVINCIA.

Dos esquelas en la puerta del Salvador
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HABLEMOS DE LA DESPOBLACIÓN
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LAS TRES FASES 
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Siglos XVII y XVIII: estabilidad poblacional (epidemias y mortalidad infantil)
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Siglo XIX y primera mitad del XX: bum demográfico y emigración del campo a la ciudad.
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Segunda mitad del siglo XX y siglo XXI: muerte agónica de nuestros pueblos (altos índices de crecimiento vegetativo negativo). Teruel, Alcañiz, Andorra y Calamocha pierden población.
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Lo normal es ver una esquela o dos en la puerta de tu parroquia. En los pueblos funciona el móvil o el “fijo” para que vengan los de la capital al entierro. Hace más de treinta años que la pila bautismal cría telarañas. Tampoco hay bodas y por no haber… no hay gente, ni en las calles. Los pocos vecinos residentes, donde los hay, se atrincheran detrás de las ventanas con las persianas bajadas. Viven en un bucle hermético y no salen a la calle por no coger alguna pasia y tener que “molestar” a los hijos que están en la capital. El pueblo solamente muda su estampa unos días para el mes de agosto, con ocasión de las Fiestas Mayores. Sin embargo, el lugar figura como entidad política local, es decir, con Ayuntamiento constituido, Alcalde y demás asuntos. Los políticos saben de la manera de funcionar aquí las cosas, pero lo permiten… es lo que hay. Hubo un tiempo en que tentados estuvieron de vender el pueblo, algún experimento se hizo, pero resultó mal. Así que, cambiaron de estrategia. En algunos de nuestros pueblos abandonados figuran veinte o treinta vecinos, en realidad viven dos o tres personas, los demás, son cazadores que se han avecinado y de esa manera controlan el término y, también están avecinados aunque vivan fuera,  los de la PAC (Política Agraria Común). Es mejor ser concejal de un pueblo de Teruel viviendo en Valencia que tener que comprar tierras y montes, poner guardias y resolver los múltiples problemas. Así, funcionando como Ayuntamiento, la administración se encarga de todos los gastos y el término municipal es mi coto de caza, no hay ningún problema.
Así pues, aprovechamientos forestales, cinegéticos, agricultura extensiva del cereal y ganadería intensiva, cumple la mayor parte de la provincia. Como en su día no se industrializaron las cabeceras de comarca y las Denominaciones de Origen, junto con  la PAC, no han servido para uno de los fines que se crearon se ha llegado a donde estamos. La pirámide poblacional se ha invertido en cada uno de los pueblos de nuestra provincia. Tenemos abundantes ejemplos de lugares en los que no hay ningún niño y sí, cuarenta viejos. Las tres poblaciones más significativas de la provincia que deberían hacer de “motor” (junto con Andorra) están en situación de pérdida alarmante de población. Y no será porque no se ha intentado frenar el proceso… pero por razones que se nos escapan no se ha podido conseguir. En Teruel capital, lo que en tiempos fueron colegios y residencias de estudiantes, ahora son Residencias de la Tercera Edad. En estos días se presenta el libro de Muneta 150 años de los Paúles en Teruel (los Paúles, son ya, otra Residencia para la Tercera Edad).
Las tierras de Teruel, ubicada en pleno Sistema Ibérico y con la ganadería como principal actividad, tuvieron desde su origen un poblamiento singular, se trata de las MASÍAS o  MASADAS, las de menor entidad se llaman, MASICOS. Tengo un amigo que me dice que su pueblo, La Puebla de Valverde,  que en tiempo llegó a ser el de mayor extensión de la provincia de Teruel, tiene cien (100) masías. Cada masía abarca un amplio territorio con tierras para labor y pastos para el ganado. Muchas de estas masadas o agrupaciones de masadas llegaron a tener escuela. Pero, el ocaso de las masadas comenzó con el asunto de los Maquis. Para entonces, después de la Guerra Civil (36-39), el General Pizarro obligó a los masoveros a ir a dormir al pueblo para tratar de evitar así, el  abastecimiento de la guerrilla comunista.
Ahora ha saltado a los medios de comunicación el problema de la despoblación y el Gobierno central dice que va a formar una comisión para que se estudie el tema. También el Gobierno autonómico está preocupado, como no podía ser de otra manera, del asunto. Todos llegan tarde. El mal ya está hecho.
La situación actual de la provincia de Teruel es semejante a un campo después de una batalla. Pero, una batalla, tremendamente cruenta. Nadie ha resultado sano y salvo. Todas las poblaciones tiene “el bayo” (tienen dentro la enfermedad). Hay en el campo de batalla muertos, los más, poblaciones que hace veinte o treinta años en las que no nace ni un solo niño (a principios de los años ochenta cerré la escuela de Villalba Alta). Hay poblaciones heridas de muerte, son la mayor parte y, hay finalmente poblaciones, las de mayor entidad (Teruel, Alcañiz, Calamocha y Andorra) con preocupantes síntomas de enfermedad. Un buen General debe atender primero a los heridos, con preferencia a los leves, dejar los más dañados para posterior operación y finalmente enterrar a los muertos.
Pero, un estudio concienzudo de la despoblación en la provincia debe comenzar al menos en el año 1713 (siglo XVIII) porque, hay abundantes datos y, porque entonces la pirámide poblacional era la correcta. Estábamos en una época de riqueza por el ganado lanar, los telares domésticos y la población se regulaba de forma “natural”, básicamente, con altas tasas de mortalidad infantil y episodios recurrentes de “pasias” (epidemias). El siglo XIX dispara todos los parámetros. Cae la lana. Se rompen los mercados y las rutas comerciales con las guerras Carlistas y de independencia de América. Se desarrollan las primeras leyes sobre la Higiene y la Sanidad pública. Se produce el Boom  demográfico que llegara hasta finales del siglo siguiente. A principios del siglo XX, cuando Dolores Romero construye el colegio de San Nicolás de Bari ya se argumenta, su necesidad, por el hecho palmario de la EMIGRACIÓN en la provincia de Teruel. Cuando se inauguró la Ciudad Escolar de Teruel, años setenta del siglo pasado, se decía, no sin razón, que tal complejo educativo serviría para que los turolenses salieran (emigraran) mejor preparados.
Uno de los argumentos puestos sobre la mesa, cuando del tema de la despoblación se trata, suele ser el de la POLÍTICA DE NATALIDAD. Hemos visto, a principios del siglo XX, como la provincia funcionaba como una base de exportación de jóvenes que no encontraban aquí acomodo. Hemos visto que en tiempos de Franco, con política de natalidad (protección a las familias numerosas y premios de natalidad) la provincia se convirtió en una fuente inagotable de emigrantes. Durante los años sesenta y setenta más de 90.000 personas abandonan la provincia. Pero, hay una fuerza superior a las demás (la primera es el trabajo) que hace atractiva la emigración y, ésta es, el gran poder de atracción de la gran ciudad, el imponente atractivo que el vivir en un laberinto humano, representa la metrópoli.
El tiempo de poner soluciones al problema se perdió cuando, a partir de los años cincuenta (50) del siglo pasado, España pasó de tener, mayoritariamente, una población rural a urbana. El Régimen de Franco (la dictadura) presumía de haber logrado crear las clases medias españolas. Las clases medias son las que sostienen al país… las que pagan la subida de la luz o del butano, las que pagan los impuestos religiosamente, las que consumen y las que aportan por el IRPF la gasolina que necesita el Estado. Pero, esta gran operación migratoria que se realizó sin ninguna planificación dejó las consecuencias que ahora vemos: Una ESPAÑA INTERIOR AGÓNICA.
Para terminar (no acabaríamos nunca) una reflexión final. Se trata del caso de Aguaviva en la provincia de Teruel. Por un momento se pensó que la inmigración iba a ser la panacea, la piedra filosofal de todos nuestros males. Pero, Aguaviva, bien se vio, no era más que la cabeza de puente de los emigrantes argentinos para marcharse luego a las zonas ricas y pobladas de  las costas españolas.
Así pues, como el ser humano es diverso, diversas deben ser las soluciones para este problema y también, recordar, que si las comunicaciones han facilitado la emigración, también, las comunicaciones, pueden facilitar el retorno. Pero hay un principio universal: cada uno debe vivir donde quiera. Por ello, hacer atractivo un lugar es la mejor manera de atraer y asentar a la gente.
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TABLAS






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UNA CONSTANTE HISTÓRICA
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