Vistas de página en total

martes, 14 de abril de 2020

Abril2020/Miscelánea. NUEVOS LÍDERES, VIEJOS MENSAJES (DESDE LAS REVOLUCIONES ROMÁNTICAS HASTA EL SIGLO XXI)

"QUEREMOS DESTRUIR LA SOCIEDAD ACTUAL DESDE SUS FUNDAMENTOS"
Pablo Iglesias (PSOE)
*
No hay revolucionario que se precie que no haya pronunciado una frase como esta o, en términos semejantes, en algún momento de su trayectoria. Es una expresión simple y de fácil comprensión. Y es un pronunciamiento obligado para el que quiera adquirir el marchamo de progresista.  Acabar con el régimen vigente, destruir física y mentalmente cualquier tipo de estructura anterior para construir, sobre sus cenizas, UNA NUEVA SOCIEDAD. He aquí pues las bases para reconocer una VERDADERA  revolución y a un VERDADERO revolucionario. A este tipo de movimientos que nacen a finales del siglo XVIII se les conoce como revoluciones ROMÁNTICAS, pues, junto a ellas nace un movimiento estético que las acompaña. Gustan los románticos de cementerios, ruinas de castillos y de todo aquello que represente el fin del Antiguo Régimen, esto es, la monarquía absoluta.                            
El siglo XVIII llamado Siglo de la Luces o Siglo de la Razón, parió el romanticismo, en esencia, todo lo contrario a la razón o a lo razonable. Sin embargo, en la práctica, era muy complicado acabar con la monarquía absoluta y por ello se tuvo que recurrir a métodos más prácticos,  eficaces y expeditivos como cortarle la cabeza al rey, a la nobleza y a todo aquel que contraviniera o se opusiera al  nuevo orden. Todo comenzó con la Revolución Francesa en el año 1789, ya acabando el siglo XVIII.
Con la Revolución Francesa da comienzo la Edad Contemporánea y en España el hecho se fecha en 1808. Un nuevo grupo social accede al poder: Los Liberales. Estos, en un principio, sostienen posturas tan revolucionarias como las que ahora podamos imaginar pero, el ejerció del poder, les hace moderarse y aparecen los  liberales moderados y los progresistas.
Sin embargo, este modelo de REVOLUCIÓN ROMÁNTICA no acaba con los liberales, todo lo contrario. A finales del siglo XIX aparecen, o toman cuerpo, los movimientos sociales. En concreto en el año 1864 se crea la Primera Internacional Obrera y en 1871 estalla la Comuna de París. Expresión de dos líneas de la misma raíz: socialismo y anarquismo.
Lo que resulta sorprendente, a principios del siglo XXI, es que los “nuevos” revolucionarios se expresen con la misma dialéctica y contenidos conceptuales que los revolucionarios  del siglo XVIII.  La frase que encabeza este texto se puede aplicar con igual solvencia a cualquiera de los dos pablos iglesias que hemos tenido en esta tierra. Sin embargo, la economía, la soberanía, los conflictos sociales, la división en clase (véase el caso de José Bono), la forma de acceder al conocimiento, las relaciones internacionales, las nuevas tecnologías, etc., etc., han hecho de España en la práctica un país diferente al que algunos líderes trasnochados quieren inculcarles mensajes caducos.
***
**
*