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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Septiembre2014/Miscelánea. ¿ES, PODEMOS, UN NUEVO PODER EMERGENTE O TAL VEZ, EN TERUEL, YA CONOCÍAMOS EL PAÑO?

PODEMOS Y EL SOCIALISMO
Habrá un tiempo futuro en que el hombe aspire primordialmente a una nivelación intelectual por encima de una, nivelación social, tan en boga hoy. Al hacer Podemos, bandera de tan arcaicos planteamientos, nos retrotrae al Socialismo del siglo XIX
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Una ideología es un sistema codificado de ideas sistematizadas de carácter intelectual, cuya puesta en práctica, da/daría solución a las necesidades del hombre desde que nace hasta que muere, incluso más allá (en la otra vida). Apenas son dos las grandes ideologías que han funcionado en el mundo occidental y una sola la que ha tenido éxito durante un largo periodo de tiempo. Pero ahora, estamos en la era del Socialismo, de una arrebatadora e incontenible ansia del hombre por la igualdad material. Por ello, desde la caída de antiguo régimen y particularmente desde el siglo XIX hasta la fecha, ha habido en Europa y en España una verdadera lluvia de acciones concretas que pretenden hacer triunfar de una vez por todas el Socialismo. Básicamente, el Socialismo se ha desarrollado a través de tres praxis: ANARQUISMO, COMUNISMO Y LA SOCIALDEMOCRACIA. El TROSQUISMO, de carácter más teórico que práctico, no ha tenido todavía su oportunidad.
 El anarquismo tuvo su momento entre 1936 y 1939 con la Comunas Anarquistas del Aragón Oriental. Un experimento revolucionario respaldado en principio por la II República Española a través del Consejo de Aragón y cuyo presidente fue Ascaso. El Gobierno de la II República revocó finalmente el Consejo de Aragón. Los Consejos revolucionarios crearon moneda, colectivizaron la tierra, quemaron las iglesias y los archivos (tanto civiles como eclesiásticos) y mataron a los curas y a los ricos del pueblo que no pudieron escapar. Se trataba de crear una sociedad nueva, sin papeles, sin títulos de propiedad, sin religión y sin familia. Era una revolución que iba de abajo arriba, la base proletaria alcanzaba al patrón, al propietario, al capitalista y lo eliminaba. A partir de ese momento no habría explotación “del hombre por el hombre”, cada individuo aportaba su fuerza de trabajo y recibía según sus necesidades. La teoría estaba meditada y difundida por grandes pensadores desde el siglo XIX. La puesta en práctica del Comunismo y de la Socialdemocracia ha sido más conocida por la mayor parte de la población.
A día de hoy el Anarquismo y el Comunismo arrastran fracaso tras fracaso y, a pesar de todo, se ensayan sistemas mixtos. La Socialdemocracia, pregonada sobre todo por Suecia, tiene sus altibajos en razón de que se nutre de las materias primas del país, si éstas están nacionalizadas, y del sistema liberal-capitalista para llenar sus arcas hacendísticas y acudir en ayuda de las clases desfavorecidas.
Pero si el Socialismo ensaya nuevos métodos y estrategias, no menos dispuesto está el Capitalismo para hacerle frente. El Capitalismo controla el dinero, las patentes, los entramados empresariales y financieros. Controla el petróleo y la tecnología que lo desarrolla. Ejemplo de esto último es Venezuela, un país rico en petróleo que tiene instalada la Cesta Básica, vamos, nuestras famosas Cartilla de Racionamiento tras la Guerra Civil (36-39).
Siguiendo con Venezuela puede observarse la osadía de querer exportar su fracasada revolución aún teniendo ellos grandes necesidades básicas. Una revolución que elimina a la oposición política e instala un sistema de economía comunista. La base del poder que ostentan los revolucionarios bolivarianos, está en la propaganda de carácter primario, que señala que hay que eliminar al rico y repartir entre los pobres todo lo que tienen. Seguramente, montones de individuos de clases desfavorecidas se apunten a tamaño chollo.
De abajo arriba, es la clave de esta revolución populista que cala bien entre aquellos jóvenes que nada tienen que perder y de otros que pueden ganar mucho, si se colocan en primera instancia, como líderes del movimiento que nace. Acabar con el capital y acabar con los empresarios. Después, la revolución nos proveerá a todos, de todo lo necesario.
En los pueblos de Teruel, en el año 36 del siglo XX, llegó la revolución de “abajo arriba” los miembros del Comité Revolucionario Local, cuando entraban en los pueblos mandaban a sus gentes entrar en las casas de los ricos. Bajaban a la calle o a la plaza del pueblo las “tenajas” llenas de longanizas, lomo y costillas, los chorizos de las trancas y los perniles que se secaban en el granero. Sentados en el suelo metían la mano en las “tenajas” y comían los tronchos de longaniza con descarada golosina. Tras este pantagruélico festín y hecha la revolución, había que seguir el día a día. Hubo pueblos de Teruel en los que empezó el Comité Local con 2.000 cabezas de ganado comunal y para cuando se acabó la revolución no quedaba ni una oveja ni media.
De abajo arriba (Podemos) pretende acabar con el Capitalismo. Pero, ¿cómo? El dinero que hay en los bancos es de las clases medias y los beneficios de ese dinero lo tienen a buen recaudo los “capitalistas” en paraísos fiscales. Si no somos más inteligentes que eso y sabiendo que el sistema administrativo español necesita financiarse cada año con alrededor de 120.000 millones de euros (sanidad, escuelas y pensiones). ¿Quién nos los prestará? No será ese capitalismo al que pretenden, luego, no devolverle el dinero. ¡Vamos, una locura que nos puede salir cara! De igual manera pasa con las multinacionales españolas (Telefónica, Repsol…) si se nacionalizan es la ruina para la compañía y un grave problema financiero para el futuro de España. Si los mercados internacionales pierden la confianza en España, tenemos otro grave problema añadido. Todo eso unido a que piden la independencia de Cataluña y del País Vasco completa un programa político hecho a medida de unos descabezados.
A no ser que todo sea, entonces, de color de rosa y nos repartamos todo entre todos equitativamente como hermanos o camaradas, tras darnos muchos besos y abrazos.
Nuestra propuesta no es revolucionaria sino reformista. Avancemos con paso firme para que la corrupción no sea posible y los recursos naturales y humanos redunden en beneficio de una sociedad cada vez más libre e igualitaria. Una sociedad que premie y promueva la investigación el esfuerzo personal y la iniciativa propia, amen de los DERECHOS HUMANOS firmados por la ONU.
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