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lunes, 17 de marzo de 2014

Marzo2014/Miscelánea. EL DÍA DEL PADRE

SER PADRE, UNA FIRME RESPONSABILIDAD
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El Padre, al igual que la Madre, sufre los cambios que los nuevos tiempos traen. El hombre ha dejado los rudos trabajos de campo y realiza ahora otras tareas menos enojosas. Se ha hecho más hogareño y participa cada vez más en las tareas del hogar y de la educación de los hijos. Los cambios le han supuesto un duro golpe a su autoestima de “cazador-recolector” al no ser ya, el único, que aprovisiona de “comida” el hogar. Lo mismo le sucede a la mujer, que ha tenido que compartir el hogar, su ámbito “casi exclusivo”, con el hombre. El mayor tiempo de convivencia y de competencia en las mismas tareas ocasiona fricciones y aumentan el número de divorcios (“no lo soporto”). Pero, estos cambios son producto de un periodo de adaptación y en el futuro las relaciones se normalizarán, con toda seguridad.
La familia es una institución que ha sido objeto de estudio desde todos los ámbitos del pensamiento y desde todas las ideologías. Es muy conocido el libro titulado "El origen de la familia la propiedad privada y el Estado" de Hengels y la familia, a su vez, es objeto de detallado estudio por todos los especialistas de la antropología humana. Se trata de averiguar a través de esta fundamentalísima célula vital algunos aspectos de nuestro origen y nuestra evolución social. ¿Qué papel desempeñan los lazos familiares en nuestro desarrollo intelectual y social? También se ha estudiado nuestro modelo familiar tradicional monógamo y qué ventajas ha producido sobre otros tipos de relaciones sexuales (poligamia) y parentales. 
En nuestro modelo tradicional el hombre y la mujer representan un dualidad axial y un modelo a seguir por la prole. Esta dualidad  complementaria contribuye al origen de individuos equilibrados y liberados de atavismos involutivos. A su vez, esta beneficiosa liberación les permiten afrontar tareas de aprendizaje intelectual (mentefactos), mecánico (artefactos) y una rápida incorporación a la vida social con notable éxito.
El padre comparte con la madre la traída al mundo de un nuevo ser al que deben dar cobijo y educación. Esto es en esencia lo que los  PADRES deben hacer, dicho en pocas palabras. Sin embargo,  estas dos encomiendas van cargadas de un profundo contenido programático y de un trabajo, a veces agotador. Procurar el bienestar físico de los hijos puede ser trabajoso, pero sin embargo, como enseguida veremos no es la tarea más difícil. En algunos casos vemos que sobra el dinero en las familias y falta la “educación”, que el estar bien posicionado económicamente no da los resultados apetecidos o programados y es que son muchos los factores que juegan en la educación de los hijos. Por ello, la educación de los hijos se ha convertido en un quebradero de cabeza para los padres que no alcanzan a comprender, cuando hay malos resultados, en que han podido fallar.
El éxito en la educación de los hijos se basa en la capacidad de estos, llegado el momento, de poder vivir por sí mismos de forma autónoma e independiente. Esta es la pauta mínima exigible, a no ser que por alguna enfermedad o deficiencia física o psíquica, el hijo no pudiera ser autónomo o su grado de autonomía fuera limitado.
Superado este primer estadio, un individuo sano e independiente puede acometer muchas metas y proyectos en la vida. Sin embargo, en cualquiera de las múltiples facetas que nos ofrece la vida, hay un objetivo que un individuo bien educado no podrá nunca excusar, se trata de la contribución en la medida de sus posibilidades  al DESARROLLO Y PROGRESO DE NUESTRA SOCIEDAD. Más allá de lo teológico, del mérito personal o del enriquecimiento material, la sociedad es un cuerpo vivo que en su caminar da el testigo a las nuevas generaciones para que adelanten en la ciencia y den respuesta a las inquietudes humanas (a todas). Por ello, el currículo académico contiene la cultura que queremos trasmitir y, las nuevas generaciones, deben de asumirlo y depositarlo crecido en la siguiente.
Sin embargo, muchos de nuestros hijos CAPACES, bien dotados intelectualmente, no llegan a culminar una trayectoria edificante y se pierden por el camino de los múltiples y engañosos atractivos que ofrece nuestra sociedad mercantilista al incauto. Cuantas inteligencias perdidas por los accidentes de tráfico, el alcohol, las drogas, la prostitución, etc., etc.  Son individuos que calificamos como IMBÉCILES, por ser incapaces de caminar por si mismos. Son aquellos que necesitan el apoyo y la ayuda porque su conducta errática les hace descarriar a cada momento. Son individuos que deberían estar DANDO a la sociedad y que sin embargo son dependientes de ella.
Lo dicho anteriormente viene a cuento del día del Padre y de la necesidad de coordinar esfuerzos con la Madre para lograr un hijo económicamente independiente, intelectualmente autónomo y socialmente capaz de solidarizarse con los demás. Esto último es muy importante, pues, por mucho éxito económico o científico que obtenga un individuo si no es solidario, no vale nada ( véase el encomiable ejemplo de Plácido Domingo). Y viene también a cuento con lo que dice Fernando Savater en su Ética para Amador: “¿Sabes cuál es la única obligación que tenemos en esta vida? Pues no ser imbéciles. La palabra “imbécil” es más sustanciosa de lo que parece, no te vayas a creer. Viene del latín baculus que significa “bastón”: el imbécil es el que necesita bastón para caminar. Que no se enfaden con nosotros los cojos ni los ancianitos, porque el bastón al que nos referimos no es el que se usa muy legítimamente para ayudar a sostenerse y dar pasitos a un cuerpo quebrantado por algún accidente o por la edad.”
La educación es pues un arte que los padres deben saber manejar con eficacia y seguridad. Medir los esfuerzos, alentar en la dudas, premiar los sacrificios y estimular el conocimiento. El hijo tiene que tener siempre abierta la ventana de la ESPARANZA. Nadie debe ser rechazado categóricamente en ningún proceso educativo. La frustración insuperable es el cortocircuito que destruye al individuo. Por eso hemos puesto dos fotografías en este spot una con ESPERANZA, con luz al final de la calle. La otra con oscuridad, con frustración total. La primera produce hijos sanos, equilibrados y la segunda imbéciles. 
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Calle Argentina de Teruel
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El Padre debe de establecer, en todo momento, puentes de entendimiento y conciliación en las tensiones familiares.
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Escultura del alcañizano Francisco Rallo Lahoz. Rallo construye este grupo escultórico sobre la verticalidad del hombre-pater. En la base, sobre la tierra, la mujer generatriz que eleva al hijo fecundado hasta alcanzar al padre. Representa una visión tradicional de la familia donde el hombre constituía la columna o espina dorsal de la misma.
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En esta ocasión Rallo muestra otra visión tradicional del ser humano. El hombre con su esfuerzo es capaz de transformar la tierra pero, su fuerza muscular y su inteligencia, lo convertirán en el mayor depredador de todos los seres del planeta. Tal es así que hoy se intenta recomponer la cadena trófica desarticulada por el hombre.
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