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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Dicimbre2016/Miscelánea. CUENTOS APÓCRIFOS NAVIDEÑOS

LAS DOCE CUEVAS DEL QUMRÁN
(Cuento apócrifo)
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Se encontró en la duodécima cueva. Allí, el conjunto de rollos manuscritos hallados fue proverbial. La claridad de los datos absoluta y la certeza en las fechas inapelable. Por alguna razón que desconocemos la cueva que hacía el número doce fue destruida y los pergaminos hallados quemados rápidamente. Desde ese momento se habló y se determinó que aquellas serían las ONCE CUEVAS DEL QUMRÁN. Estamos hablando de los MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO. Una fuente documental que, tras su hallazgo fortuito por un pastor nómada, dio las claves de los misterios más perseguidos de la antigüedad y cambió la historia de Jesús de forma determinante.
De la lectura de los textos y de las notas tomadas por un rabino judío, antes de la destrucción de los mismos, se deduciría que Jesús fue un impostor. Que su personalidad fue suplantada y que toda la historia del Cristianismo debería ponerse en duda y revisada en su totalidad.
Las notas manuscritas, compradas por un mercader tunecino en un mercado de Persia y que obran en nuestro poder tras haber rodado por decenas de casbas sin que nadie les diera el más mínimo valor, advierten, de que los datos son inequívocos. Si bien es cierto que María es la madre de Jesús y el lugar en que dio a luz Belén de Judea. Lo más sorprendente y que dio lugar a que los documentos originales fueran quemados, es que, María, contra todo pronóstico, tuvo un parto gemelar.
Por aquellos tiempos, la mayoría de partos múltiples producía la muerte de la madre, sin embargo, en este caso y dada la naturaleza del mismo todo terminó bien. María dio a luz un 25 de diciembre a dos niños. Eran gemelos bivitelinos, es decir que procedían de cigotos diferentes. Razón por la cual, el primer ser en nacer y, por lo tanto, destinado a ser el Hijo de Dios y Redentor del género humano fue, una niña de color negro. La sorpresa fue mayúscula, tanto en María como en José, sin embargo ambos, seres humildes, aceptaron el hecho como ya habían aceptado antes la fecundación de María por obra y gracia del Espíritu santo. Consideraron, ambos, que todo era obra del Todopoderoso y a ello se atuvieron con idéntica resignación que en otras ocasiones.
Después del parto, José y María eran reacios a manifestar el hecho en público. Pues, aunque seguros de sí mismos, querían evitar las murmuraciones de la gente. Todo siguió su curso normal hasta la llegada de improviso de Tres Reyes Magos, procedentes de diferentes puntos del planeta.
Al llegar los Reyes Magos y ver dos niños (niño y niña) en una misma cuna y de color diferente pensaron, no sin razón, que deberían intervenir de alguna manera para tratar de solucionar este conflicto, que si ahora ya planteaba dudas, qué sería en el futuro. Toda una era de discordia y confusión podía llenar la historia del género humano. Por contra, era preciso reconocer que había cierta lógica en la mente de Dios. El primer hombre que creó, lo creó en África y, lo creó, negro. Por lo tanto el Salvador, hecho a imagen y semejanza del hombre, debe / debería ser negro.
Por aquellas fechas planeaba el rey Herodes matar a los primogénitos que nacían en su reino pues, le habían advertido, que entre aquellos niños se encontraba el futuro rey de Galilea y que éste nuevo rey sería causa de su abdicación. Y fue, según venimos siguiendo las notas manuscritas del rabino judío, el rey Baltasar quien lo planificó todo. En principio, los tres reyes eran blancos, pero la causa de que el tercero aparezca de color negro, tiene que ver con una señal divina, para que en él se reconociera el horrendo infanticidio cometido. Así pues, entregaron a Herodes a la niña negra para que fuera asesinada, dejando al niño blanco vivo y como Mesías (el sacrificio del primogénito era una práctica habitual entre los cananeos, ver el sacrificio de Isaac).
Jesús, como Hombre, nunca se enteró de este secreto que celosamente guardaban sus padres en lo más hondo de sus corazones. Como Hijo de Dios y Dios mismo era consciente de ello, más nunca se pronunció sobre el tema. En los Manuscritos del Mar Muerto queda en evidencia el sacrificio del Mesías por la redención de género humano pero, no en la forma en que nosotros la conocemos ahora.

Tras más de veinte siglos de historia resulta, casi imposible, recomponer a nivel popular la verdadera historia de la salvación. Somos muchos los que pensamos que hay que dejar las cosas como están. Solamente los lectores de Miscelánea sabrán aceptar y guardar en secreto la verdadera historia de la redención del género humano hecha al unísono por Jesús de Nazaret y su hermanica.
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