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domingo, 28 de febrero de 2016

Febrero2016/Miscelánea. LA FIESTA DEL ÁRBOL Y EL CONOCIMIENTO Y RESPETO A LA NATURALEZA EN LA ÉPOCA CONTEMPORANEA ESPAÑOLA.

Fiesta del Árbol en Alacón, año 1925. Fotografía  de la Colección Rogelio Burillo.
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LA FIESTA DEL ÁRBOL
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FECHAS SINGULARES
Año 1805, se celebra por primera vez La Fiesta del Árbol en Villanueva de la Sierra (Cáceres)
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Año 1904, Joaquín Costa da una conferencia en Ricla para celebrar la Fiesta del Árbol titulada: Obreros y soldados vegetales.
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Año 1915, de declara oficialmente en España la Fiesta del Árbol. Deberán celebrarla los ayuntamientos con los colegios.
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Año 1924, fotografía de la Fiesta del Árbol en Alacón (Teruel).
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Año 1930, aprobación oficial del proyecto de creación de vivero central de Santa Eulalia del Campo para la provincia de Teruel.
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España, día 21 de marzo, "Día Internacional de los Bosques."
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"Fiesta del Chopo Cabecero", en octubre, cada año en un pueblo de la provincia de Teruel.
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En nuestra cultura hispana el interés por el árbol ha sido meramente utilitarista. Si en un tiempo, acaso, una ardilla atravesó la península, esto debió suceder hace ya muchos siglos. La ganadería y el bosque nunca se han llevado bien. La tala y quema de bosques para crear pastos posiblemente provenga de tiempos de los celtas (aquí Celtas de la Ibérica). Luego, cercano a nuestro tiempo, la producción de carbón vegetal también combatió mucho el bosque y solamente allí donde el árbol, como la encina, se regenera, se conservó masa vegetal. Paradójico es el cultivo (valor sustancial) del chopo cabecero cuya finalidad también de tipo utilitarista, es la que marca un precedente que rompe con el concepto de bien inagotable. La línea argumental es que la naturaleza ha sido siempre una fuente de recursos que parecía infinita/inagotable pero, hubo un momento, en que los Gobiernos y los intelectuales de la época vieron que eso había que cambiarlo. Uno de esos primeros intelectuales, en España, fue el prolífico y gigante aragonés, Joaquín Costa.
El interés por el árbol y las plantas en general, surge en España en los siglos XVII y XVIII, con los viajes trasatlánticos. Dos necesidades perentorias tiene el rey (y con él todo el pueblo) una la de encontrar plantas que ayuden a curar las enfermedades. La segunda, trata de buscar el árbol de las especias, es decir, la manera de prolongar la vida de los alimentos (carne) perecederos. Luego viene el interés científico y aparece la botánica como ciencia. Hay a finales del siglo XVIII un movimiento muy interesante en torno a este tema, se trata de la Ilustración Española, en cuyo desarrollo tuvo parte sustancial Aragón (Conde de Aranda). Recordar la expedición de Mutis, cuyos trabajos recogió, organizó y sistematizo Lagasca.
Pero toda esta corriente que tanto prometía se rompe en el siglo XIX por razones de orden político. Es un siglo tremendamente convulso: guerras de independencia de América y Guerras Carlistas en el interior. Al mismo tiempo hay que modernizar la nación dando educación y sanidad a todos.
Con la pérdida de Cuba en el año 1898 (Crisis del 98) se produce una inflexión y reflexión en la vida intelectual española cuyas consecuencias llegarán hasta nuestros días. Se trata del Regeneracionismo. Los conceptos cambian completamente. Así lo vemos en el discurso de Costa en Ricla, un precioso texto que debería ponerse como ejemplo de un nuevo encuentro entre el hombre y la naturaleza. Sintetizando viene a decir: La naturaleza nos lo da todo generosamente pero, nosotros, también debemos devolverle parte de lo que ella nos aporta: “haced flores de verdad, de las que nacen, viven, se agostan y granan”. Este discurso de costa es solicitado en aquel tiempo por los más importantes intelectuales de la época. Definitivamente el rumbo se había cambiado, al menos entre las élites de pensadores, aunque el pueblo llano siguiera y sigue, durante el invierno (a veces también en verano) “metiéndole un misto al monte”. El fuego es un proceso químico que destruye todo lo que encuentra a su paso. Se deberían hacer campañas y concienciar en este tema.
A pesar de todos los inconvenientes, dudas y vacilaciones existentes. A pesar de lo difícil que resulta romper atavismo generados durante milenios, el nuevo camino estaba trazado. Caminamos hoy por esa senda y sería bueno que todos hiciéramos una reflexión histórica de cuál ha sido la trayectoria y las dificultades encontrada, hasta hoy día, por el movimiento conservacionista.
Dos hitas o mojones pusieron los Gobiernos de principios del siglo XX. Primera hita, declarar oficialmente el día de la Fiesta del Árbol. Segunda hita, La construcción y desarrollo de un “Vivero Central” en cada provincia (Santa Eulalia del Campo). Hoy día, la concienciación es cada vez mayor tanto en los poderes políticos, como en amplias capas sociales.  También surge la necesidad de concienciar en el respeto a la naturaleza a una amplia capa de población urbana que acude a ella (a la naturaleza), más con ansias de consumo que de conocimiento. A nadie se le escapa en este asunto, los destrozos que se causan en la recolección de hongos. En el sentido contrario pondremos como ejemplo el trabajo (ejemplar) en torno al Chopo Cabecero (o Chopochaime, como algunos le llaman).
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"¿Dónde se organizó la primera “Fiesta del Árbol”?
Villanueva de la Sierra
Un pueblo cacereño ostenta el título de haber sido el primer lugar en el mundo. En Villanueva de la Sierra se comenzó a celebrar esta iniciativa en 1805 promovida por su párroco, Ramón Vacas Rollo, y que recibió el apoyo de la población."
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JOAQUÍN COSTA LARRÉGOLA
[Pg. 20] CAPITULO II
Obreros y soldados vegetales
A los niños de Ricla en su fiesta del Árbol, 13 de Marzo de 1904.
Son los árboles obreros incansables y gratuitos, cuyo salario paga el cielo, que no se declaran en huelga, ni entonan el Himno de Riego, ni vociferan gritos subversivos, ni infunden espanto á las clases conservadoras, ni socavan los cimientos del orden social. Para ellos, la cuestión social no está en que los exploten, sino al revés, en que los hagan holgar.
¡Y cuán variadas sus aptitudes y cuán solícitos sus cuidados para con el hombre! Ellos hacen tablas y vigas, hacen leña, hacen carbón, hacen alcohol, hacen azúcar, hacen pan, hacen sidra, hacen aceite, hacen cacao, hacen café, hacen jarabes y refrescos, hacen seda, hacen quina, hacen papel, hacen caucho, hacen forraje, hacen uvas, higos, dátiles, naranjas, melocotones, cerezas, peras y manzanas, hacen tierra vegetal, hacen manantiales, hacen oxígeno, hacen salud, hacen pájaros y flores, hacen poesía, hacen hogar, hacen sombra, hacen país... Me explico la dendrolatría.
En otro orden, el Sr. Maestro os ha enseñado que hay, en lo que llamamos nuestra Península, una colonia, Gibraltar, y una República, Andorra, y un reino, Portugal, que no dependen de la soberanía nacional española; y yo quiero deciros que existen [Pg. 21] en el solar ibérico otros muchos reinos, donde tampoco dominamos nosotros, y que nos es fuerza conquistar; el reino sahárico de la langosta, que periódicamente rebasa sus fronteras é invade nuestro territorio propio, como en otro tiempo los almohades y los almorávides de África; el reino del fuego abrasador, el reino del granizo y de la helada, el reino de la inundación, el reino de la marisma, el reino de las arenas voladoras, el reino estepario de la sal de Glauber, el reino, cada vez más dilatado, de la roca desnuda y de la torrentera. Para conquistar estos Estados Unidos de Tiphon, el soldado es el árbol; el general, el hombre. En eso, para nada más que en eso, os permito, queridos niños, jugar á los soldados...
No os distraigáis, como algunos hombres, á labrar flores de trapo ó de papel; colaboradores en el plan divino de la creación haced flores de verdad, de las que nacen, viven, se agostan y granan; con el Alcalde, con el Médico, con el Maestro, con el Juez, con vuestros padres y hermanos mayores, seguid convirtiendo los llamados Juegos Florales en Juegos Frutales. ¡Proteged al árbol como él os protege y sirve á vosotros, y ayudadle á crecer y multiplicarse!
Los niños y el arbolado. —Uno de los medios más eficaces para conseguir que los pueblos arbolasen las lindes de los campos, sería inspirar á los labradores desde la infancia ya, cariño y pasión hacia los árboles, enseñando en las escuelas de una manera práctica y simultáneamente con la lectura y la escritura, cuánto cuesta y cuánto vale un árbol y cómo se cultiva y reproduce. En los últimos años del siglo XVIII, el Obispo Príncipe de Wurtzburgo mandó que en las inmediaciones de cada uno de sus 524 pueblos se destinase un bancal de tierra para vergel y almácigas, donde se enseñase á los niños el cultivo de los árboles frutales, bajo la dirección del maestro ó de otra persona inteligente del mismo lugar. A los cuatro años habían trasplantado los muchachos, 34.772 arbolitos de su propia siembra; [Pg. 22] injertado para volver á trasplantar 26.522 y quedaban aún en semillero 628.338.

Estas cifras elocuentísimas abren ancho campo á la actividad y al celo de los maestros, de los párrocos y de los alcaldes; ¡ojalá les sirvan de estímulo y de despertador!
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Joaquín Costa
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