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martes, 15 de abril de 2014

Abril2014/Miscelánea. CAMINO DE LIDÓN

…yo soy un Fraile Francisco, y por consiguiente ni puedo ni tengo que darles;
pero si pudiera tener, sería muy limosnero…
 (Fray Pedro Selleras)
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Salimos de Visiedo hacia el pueblo en el que se sintió morir el padre Pedro Selleras Lázaro nacido en Torre los Negros, gran franciscano, gran predicador y promotor de la limosna. La primavera había extendido el verdor de los trigos por toda la llanura y en los ribazos crecían flores que recogía Matías Abad, de Rillo, para hacerlas yunque y fuego con el que adornar las ventanas de los ricos de Teruel. El gallo de San Pedro nos despidió en Visiedo al  pasar el castillo y la estanca para recorrer el pequeño trecho que separa a estas dos localidades del Altiplano. Pronto vimos los peirones y a Don Joaquín con una excursión que visitaba la Comarca, así supimos que estábamos cerca y que la torre de la iglesia nos guiaría sin pérdida hasta el lugar. Habló el ardacho, siempre impertinente, para advertir que Lidón es mejor pueblo que Visiedo. Mejor pueblo…, mejor pueblo…, repetía el fardacho sin cesar y sin que la mosca cojonera que se había parado a beber agua en la fuente, rechistara. Lo que veréis en Lidón será maravilla, señaló con voz queda un fraile que apareció caminando a nuestro lado, mientras que el buitre carroñero revoloteaba sobre nuestras cabezas haciendo círculos cada vez más inquietantes. Queda poco de lo que fue el tesoro artístico de la parroquial de Santiago matamoros pero, por los restos recuperados, debió ser mucho y muy bueno. Una vez que el viajero se aposentó y refrescó en el Multiservicio El Horno, nos deslizamos como sangartesa a visitar la iglesia, primero, y el resto de la población después.
Fray Pedro desapareció y volvió a su tumba de Hijar, la mosca voló en dirección a Rillo para posarse en una reja de Matías y el ardacho nos lo mostró muerto un mozo del pueblo. “¡Hazle una foto!, me dijo, ...está muerto. La pena por la muerte de un animal tan bello nos acompañó todo el día y durante la visita al templo no pudimos retirarlo de nuestro pensamiento.
Volvimos apenados (por el fardacho) a Visiedo para comer en el bar del Ayuntamiento. Se hacía la hora de la partida del guiñote y los jubilados empezaron a llegar a cuentagotas. Con cuatro se formó partida y el resto, según iban llegando, se acomodaban a mirar y a meter “cuchara” en la conversación de los que jugaban. Por la tarde vimos el pueblo de los argentinos...
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Pedro Selleras Lázaro enfermó en Lidón. (Imagen tomada de Internet)
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Murió en Visiedo
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Brazo incorrupto del Padre Selleras que se depositó en Visiedo.
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