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viernes, 4 de octubre de 2013

Octubre2013/Miscelánea. INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN "II BIENAL DE ARTE COMARCA ANDORRA-SIERRA DE ARCOS" EN TERUEL

EL ARTE EN TERUEL
La Escuela de Bellas Artes, ubicada en el Campus Universitario de Teruel, es un moderno y magnífico edificio de reciente construcción. El día 3 de octubre (jueves) antes de las 20 horas (meridiano alemán), ya estábamos en la puerta del mismo. En el vestíbulo, las obras de la II bienal de arte comarca Andorra-Sierra de Arcos estaban preparadas. Llegaron, luego, las autoridades y, tras la charla distendida que siempre se produce en estas ocasiones, comenzó el acto. La alcaldesa de Crivillén habló primero. Crivillén es la patria chica de Pablo Serrano, uno de los más importantes artistas del siglo XX. Aragón le puso un museo en Zaragoza y Crivillén otro allí donde el zagal dio sus primeros pasos. La Comarca honra su memoria con esta bienal de arte y que cunda el ejemplo. Los frutos, de lo que se está haciendo en Crivillén y en la Escuela de Bellas Artes de Teruel, ya van mostrándose. Hay que dar tiempo al tiempo, la creación requiere sosiego y paciencia. Teruel (la provincia) ha dado buenos artistas a lo largo de historia y ahora seguirá dándolos y mejorándolos al otorgarles una formación básica que antes debían adquirir fuera. Tras el soberbio edificio, el cielo de la tarde su puso azul por las montañas de Gea de Albarracín. Las nubes, en caramuello, se recortaban limpias como un cuadro de Fernando Romero. Fernando sabe captar el aire húmedo que se levanta sobre la seca tierra turolense. Ya de niño, su madre le hacía pintar nubes sobre todos los paisajes de su infancia. Pintó sobre el aire puro, nítido, del Jiloca en Santa Eulalia y pintó, también, sobre las nieves puras de Javalambre que se atisban desde Villastar. Pintó y pintó de niño sin descanso y ha hecho, hace y hará del pincel su vida. Le espera un magnífico futuro pues no en vano se aprecian en él enormes facultades para el arte. Queda mucho camino por delante aunque no será fácil, pues todos los alumbramientos exigen su tributo pero, si persiste, logrará cuajados frutos. Se los merece y se los deseamos. Salimos de la sala contentos de los visto, bellas esculturas y magníficas pinturas. Ya era la noche turolense y los faros de los coches buscaban su hogar. El cielo negro de la noche se comió las nubes, como en un sueño.
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Magníficas instalaciones para el arte en Teruel.
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