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domingo, 3 de marzo de 2013

Marzo2013/Miscelánea. HISTORIA DE JAIME I EL CONQUISTADOR ESCRITA POR BERNARDINO GÓMEZ MIEDES EN 1584. (NACE EL MITO DE LOS ALMOGÁVARES)

BERNARDINO GÓMEZ MIEDES ES OTRO DE LOS GRANDES HUMANISTAS ALCAÑIZANOS.
Nace en Alcañiz y muere en Albarracín (1515-1589)
Obispo de Albarracín entre 1585 y 1589
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JAIME I EL CONQUISTADOR, DESDE LA RUTA DE LA LANA, INICIA LA CONQUISTA DE VALENCIA
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Libro VIII de LA HISTORIA DEL MUY ALTO E INVENCIBLE REY DON IAYME DE ARAGÓN, PRIMERO DESTE NOMBRE LLAMADO EL CONQUISTADOR
Por
 Bernardino Gómez Miedes.
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CAPITULO IIII. DE LA IDA
del rey a Teruel y como paso a Exea (Gea)
de Albarracín a cazar, donde le llegó
la noticia de cómo la gente de Teruel
habían tomado Ares (Ares del Maestre) y don
Blasco, Morella.
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Luego que don Blasco partió para Morella el rey se fue para Teruel, trayendo consigo al comendador Folcalquier, y pasó a un pueblo principal más arriba junto al mismo río que se llama Exea (Gea) junto a Albarracín para recrearse con la montería de venados y puercos jabalíes de que tanto abunda aquella tierra, por habérselo encarecido mucho don Pedro Azagra señor de Albarracín, que le convidó a la caza, y le aposentó y regaló muy magníficamente en dicho pueblo: lo que para el Rey fue de mucho gusto y recreo. Estando pues en lo mejor de la caza llegó a él un correo de a pie con aviso que los soldados de Teruel, que por su orden estaban de guarnición en la frontera del reino de Valencia, con cierto ardid de guerra se habían entrado en la villa de Ares (Ares del Maestre) y tomado el castillo de ella: y que lo defenderían si les proveyesen de más gente, antes que el Rey de Valencia enviase a la suya para cobrarlo. Holgose extrañamente el Rey con esta nueva. Por que es Ares pueblo fuerte, y puesto en lo más eminente de todo el reino, que está por la parte de oriente y mediodía altísimo y a peña tajada levantado: tanto que sirve de atalaya para descubrir lo muy lejos del reino, y que aprovecharía con la gente de guarnición no sólo para impedir las correrías de los Moros, pero para con más seguridad hacer contra ellos las suyas los Cristianos. Luego el rey envió allá quien de su parte les dijese  el gran servicio que había recibido de ellos con tal presa: que tuviesen buen ánimo y defendiesen la villa y fortaleza, porque el mismo en persona sería presto con ellos. Y así se partió luego, mandando a la gente que tenía hecha en Teruel de a pie y de a caballo que le siguiesen. La que Fernando Díaz y Rodrigo Ortiz hidalgos principales de Teruel llevaron a Alhambra (Alfambra) (cuyo nombre morisco tiene el río que pasa por ella y entra más abajo en Guadalaviar) donde se había de juntar el Rey con ellos. Pues como partiese de Exea (Gea) y pasando por el barranco de Caudet (Caudé) llegase a Alhambra al anochecer, cenó y durmió poco: porque a la media noche se levantó y no embargante el gran frío  de la tierra por ser ya entrada de invierno, se puso en camino y a largo paso llegó al amanecer al puerto de Monteagudo. De allí ya tarde arribó a Villarroya lugar de la Orden del Hospital: a donde el comendador  Folcaquier, que siempre le seguía, le hospedó muy regaladamente y durmieron pocas horas, muy de mañana volvió a su camino. Llegando pues a lo más alto de aquellas tierras, descubrieron de lejos un ballestero de a caballo que a campo través venía a más andar, enviado por don Blasco y llegado al rey dio aviso como la gente de don Blasco había tomado la fortaleza de Morella y con ella apoderándose de la villa. El Rey que oyó esto mostró muy grande alegría y regocijo con la nueva: aunque a la verdad de su ánimo no dejo de entristecerse harto: porque conforme al concierto hecho, Morella quedaba por don Blasco: y se dolía mucho porque en comenzar la conquista, la presa de una tan importante plaza no le hubiese cabido a él, sino a don Blasco.”
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En el año 1584, sin pretenderlo, pero con absoluta claridad, describe Bernardino Gómez Miedes la llamada Ruta de la Lana. Desde este eje, económico y de comunicaciones sienta, el rey Conquistador, la base  que le llevará a alcanzar Valencia. En este capítulo IIII del Libro VIII marca los puntos: Albarracín - Gea de Albarracín - Caudé - Teruel - Alfambra - Monteagudo del Castillo - Villarroya de los Pinares - Morella. Aunque Albarracín no participa "oficialmente" en la conquista conviene no dejar desatendida la retaguardia y de ahí que Jaime I se acerque a ver al señor de Albarracín. Al mismo tiempo, es necesario que el flujo de la lana siga y produzca los necesarios aranceles que, ahora más que nunca, necesitará el rey para pagar a sus tropa. Las comunidades de Teruel, Daroca, Calatayud, los señoríos de Albarracín y Molina además de todas las tierras al norte de la ruta como Aliaga, Montalbán, Castellote y sobre todo Alcañiz, se disponen para la deseada conquista de la que esperan grandes beneficios. Recordemos como Daroca todavía conserva dos banderas, con retales cosidos, de las que llevó el rey Jaime en la conquista de la ciudad del Turia y que todos  los años las sacan, los darocenses, en la procesión del día del Corpus Cristi.
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Así comienza el capítulo I de la Historia de Bernardino Gómez Miedes sobre don Jaime I y la conquista de Valencia.
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NACE EL MITO DE LOS ALMOGÁVARES
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LIBRO IX
CAPITULO VII
Del origen y costumbre con el diferente modo
De vestir y pelear de los
Almogávares.
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"Los soldados de la guardia del rey, de quienes más se fiaba y siempre traía consigo, eran los que en arábigo llamaban Almogávares, nombre impuesto por los Moros a los soldados del Rey De Aragón que significa, del polvo, como hombres salidos del polvo de la tierra o de la labranza, para soldados: o por mejor decir, que como en la guerra fuesen estos los más fuertes y valientes de todos, hollaban a sus enemigos, y como es manera de decir en Arábigo, los reducían en polvo. Estos no eran todos soldados viejos como algunos historiadores creyeron: porque también había bisoños entre ellos: antes eran soldados de a pie robustísimos que los escogían de pueblos montañeses como gente dispuesta, nerviosa y membruda, nacidos y criados en el campo, y hechos a los trabajos de él. De donde trasladados a las guerras se hacían en invierno y en verano a dormir en tierra y al sereno, igualmente padeciendo frío, calor y hambre. Y de su trato era gente cruel y fiera, y que de grosera, no sólo hablaba poco, pero ni se comunicaba, ni se juntaba para hacer camaradas con otros, que con los de su jaez y condición. De aquí era que de estar tan recogidos, salían como fieras sueltas a pelear muy alegres y determinados."
El vestido era de esta forma:
"Lleuauan un mesmo vestido de ivierno y de verano, que les vestian sobre la camisa, y le ceñian con vna cuerda de esparto bien apretada. Y todo el assi iubon como las calças, greuas, y çapatos hasta el bonete era hecho de pieles gruesas de animales juntamente con su çurronzillo que a penas cabia el pan y vino para mantenimiento de un dia, no lleuauan otras armas que offensivas, como lança, espada y puñal, y los mas vna porrimaça, con las quales salian a pelear, y osauan esperar y hazer rostro, no solo a los esquadrones de a pie, pero aun a los de acauallo. Porque firmando en tierra el cuento de la lança, y refirmando la con el pie derecho, encarauan la punta a los pechos del cauallo, el qual con su mesmo impetu y arremetida se la metia por los pechos, se quedaua en hastado. Y el peon con la destreza de hurtar el cuerpo, se libraua assi de la lança del cauallero como del encuentro del cauallo. De suerte que a su principal exercicio y destreza en el pelear era, mesclar se con la caualleria, y matarlos cauallos para en cayendo el cauallero, ser sobre el, y degollarle, y robarle; y en caso que muerto el cauallero quedasse el cauallo bivo a sus manos, su premio era cogerlo y passar de soldado de apie, a hombre da cauallo; pues tambien havia dellos, como havemos dicho, compañias de acauallo, como d apie; y que en el vno y otro exercicio eran destrissimos, y sobre todo fidelissimos al Rey. Segun lo affirma el historiador Montaner en la historia que escriue del gran Rey don Pedro hijo del Rey, donde hablando de las guerras que tuuo con los Franceses en Sicilia, y se siruio mucho d los almugauares, refiere, como solian dezir los hombres darmas de Francia, que tenian en muy poco a los hombres darmas de España, pero que a los almugauares temian en grande manera."
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