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martes, 10 de febrero de 2015

Febrero2014/Miscelánea. LÉXICO DEL RINCÓN DE ADEMUZ EN LA REVISTA "ABABOL" (CONTINUACIÓN, NÚMEROS DEL 11 AL 20)

Ademuz
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Continuación...
Eran los seres pacienzudos, honradotes y laboriosos a quienes la insolencia valenciana designa con el apodo de churros, título entre compasivo e infamante. Arroz y tartana. Blasco Ibáñez.
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10 primeros números.
pinchad aquí:
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REVISTA NÚMERO ONCE (11)
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Gachas
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REVISTA NÚMERO DOCE (12)
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Palacio de los Marcilla
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REVISTA NÚMERO TRECE (13)
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Plenilunio
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REVISTA NÚMERO CATORCE (14)

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Hoguera de San Antón
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REVISTA NÚMERO QUINCE (15)
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Casa Pepe
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REVISTA NÚMERO DIECISEIS (16)
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Primavera 1999
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REVISTA NÚMERO DIECISIETE (17)

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Mas de Jacinto
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REVISTA NÚMERO DIECIOCHO (18)
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Yaya rinconera
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REVISTA NÚMERO DIECINUEVE (19)
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Chopera
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REVISTA NÚMERO VEINTE (20)
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Febrero2015/Miscelánea. JOTAS DEDICADAS AL REINO DE ARAGÓN DESDE EL RINCÓN DE ADEMUZ (REVISTA "ABABOL")

Patrona de la Guardia Civil.
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La Virgen del Pilar lleva
en la corona un león
con un letrero que dice:
¡Viva el Reino de Aragón!
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A la cuesta abajo va
un ratón haciendo el cojo;
que ha venido de segar
con una raspa en el ojo.
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La Virgen del Pilar dice
que no quiere la corona;
que se la den a los pobres
que van pidiendo limosna.
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Segadora, segadora
que aborrecida te ves;
todo el día en el rastrojo
y agua... sin poder beber.
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La Virgen del Pilar dice
que no quiere ser francesa;
que quiere ser capitana
de la tropa aragonesa.
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No llevaría Agustina,
cuando disparó el cañón,
ni los morritos pintados
ni el pelito a lo garzón.
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¡Adiós San José bendito!
¡Adiós Niño de la Bola!
¡Adiós Virgen del Pilar!
Ya te vas quedando sola.
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Ademuz
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lunes, 9 de febrero de 2015

Febrero2015/Miscelánea. LA IGUALDAD ENTRE SEXOS EN ESPAÑA

ROMPER BARRERAS
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Empezaremos relatando nuestra experiencia personal, es decir, aplicándonos el cuento. Español, clase media y jubilado. Un día te anuncian que vas a ser abuelo. Pocas cosas hay en la vida que sean tan gratificantes como alcanzar la categoría de yayo. Vas poco a poco. Se hacen las primeras ecografías. Preguntas si todo  va normal. ¡Que sí!, no seas pesado (te dice la hija). Luego te anuncian que será niña, casi con toda probabilidad. Dice la doctora que sí, pero que esperemos un poco más para saberlo con total seguridad. Todos son parabienes. Alguien señala… hoy día, da igual que sea niño que sea niña. La sociedad ha avanzado mucho y hay un muy alto grado de igualdad entre hombres y mujeres. Uno se intenta convencer de que eso es verdad. Y a poco que la vida te aguante un poco más en este mundo, haces propósito de poner todos los medios a tu alcance, para que esa igualdad sea efectiva y que la nietecica (mi nietecica) no sufra discriminación de ningún sentido. Pero claro, de vez en cuando te llegan noticias desalentadoras como esa de que 53 mujeres murieron en el año 2014 víctimas de la violencia de género. También duele la discriminación salarial entre hombres y mujeres. Luego hay actitudes, gestos, conductas, descaradamente machistas, también, entre los adolescentes. No están tan claras las cosas como cuando hemos pretendido autoconvencernos. Pero, si  a esta conclusión hemos llegado porque el asunto nos afectaba directamente... si la toma de conciencia es por puro interés personal, no hemos avanzado mucho y bien pudiera ser que nosotros mismos hubiéramos tenido conductas machistas en el pasado. La erradicación del machismo y la igualdad de género debe ser un tema asumido por toda la sociedad. El espejo que nos muestra de donde venimos, está es este dedo manchado de tinta. En esas mujeres que viven todavía en la Edad Media cubiertas de oprobio y vergüenza. En el burca que cubre de ignominia, en el velo de clausura o en las esclavas de Cristo. Preciso será dar grandes pasos y tomar serias decisiones. La publicidad de la televisión me dice a mí, que el partido en el poder, por fin, se ha tomado este asunto en serio. Vayamos, en la Sociedad Civil al menos, a la igualdad entre sexos con paso firme y sin dilación. La Iglesia católica ha hecho avances en relación a la religión musulmana, pero, todavía le queda un buen trecho por caminar.

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Fotografía tomada de la portada de "Antena Misionera."
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Febrero2015/Miscelánea. FEBRERO EN IMÁGENES

San Blas
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Escamonda
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Tren
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Roscas
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Camino helado a la ermita.
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Carámbanos
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Los Arcos
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Cardo nevado
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Antena al ocaso.
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Cepas en espaldera.
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Tejados nevados.
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Febrero2015/Miscelánea. DE NUEVO, LAS III JORNADAS GASTRONÓMICAS DE LA TRUFA NEGRA DE TERUEL

Uno de los productos naturales, más genuinos de la provincia de Teruel, es la llamada Trufa Negra. Imprescindible al condimentar los platos de la nueva cocina mundial. Se trata, pues, "de un alimento complementario que ayuda a incrementar los olores y sabores de las comidas".
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sábado, 7 de febrero de 2015

Febrero2015/Miscelánea. NEVADA DE FEBRERO DEL 2015

L´IBIERNO NO YE FORA
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Febrero es un mes crudo. El frío arrecia y el refranero trata de amortiguar el duro golpe de estos días que cubren lo más profundo (lo más preto)  del  invierno.  Si  ta  la  Candelera  plora,  l´ibierno fora.       El día 2 (dos) de febrero apenas cayeron unas minúsculas gotas, por lo que, no supimos, si el invierno estaba dentro o fuera. El siguiente día (3 de febrero), viene el refranero con la celebración de San Blas, obispo de Sebaste (Armenia), de arraigada y rotunda presencia en nuestra tierra : Ta San Blas, ora y más. Es verdad, crece el día, pero en realidad lo que crecieron en todo el sur de Aragón fueron los hielos. Llegó el 4 de febrero con un dedo de nieve, con más hielo y sin un santo destacado que traer a la mente. Sin embargo, el día cinco (5) es Santa Águeda o Gadea, un día también muy tetudo y refranado pero en el que tampoco nos llegó la nieve... hasta la bragueta. No conviene exagerar, porque luego la realidad te desmiente. Febrerico el corto o febrero el loco, como quiera que sea, nos recuerda y nos advierte que hay algo más que frío en nuestros pueblos, hay frío en sus almas. Nuestros pueblos son cáscaras huecas. Hoy, día 7 (siete), nos enteramos de la muerte de Cesáreo. Cuando llaman a casa, desde el pueblo, suele ser para ir a un funeral. Un cuentagotas inefable. Sin duda llegará el verano y se abrirá la escuela. Cerrada en invierno pero, con más de 20 alumnos en verano. Un pueblo es como una pequeña urbanización de una playa del mediterráneo, pero con las tuberías heladas en invierno. Apenas… un paisaje para escudriñar de un vistazo. Algo, en lo que no merece la pena perder el tiempo.
 Hay un invierno endémico en nuestros pueblos que no podemos/sabemos echar fuera.
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Si ta ra Candelera plora, l´ibierno fora.
(Y si no plora, ni drento ni fora)
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Ta Santa Aguedeta, nieu dica ra bragueta.
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Ta San Blas, ora y más.
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viernes, 6 de febrero de 2015

Febrero2015/Miscelánea. DE LO QUE SUCEDIÓ EN ENCINACORBA EL DÍA DE SAN BLAS DEL AÑO 2015

SAN  BLAS
Antonio “el Aguas” permanecía sentado junto a la puerta que sube al órgano y a la torre. Fija su mirada en sus manos entrelazadas, de cuando en vez, miraba su reloj y a espacios fijos y determinados acudía a la maquinaria de las campanas eléctricas para dar el siguiente toque, de los tres, preceptivos, que preceden a la Santa Misa. La tarde era gris, mortecina, espesa… y una nube negra volteaba sobre la sierra de Algairén dejando copos menudos y deshilachados. Las mujeres subían con sosiego hasta el templo. Es éste, un edificio monumental de estilo gótico tardío, construido sobre una buena parte del castillo Sanjuanista ahora en ruinas. Los feligreses, sentados ya sobre los bancos, observaban el trajín del cura y del sacristán. Al cura, polaco, moreno, de tez sonrosada y gesto distante le llamaban Lukas, a secas. Tenía poco contacto con las gentes del pueblo debido en parte a su integrismo religioso, a su carácter y al dominio, no muy fluido, del español que hablaba. Estaba mejor relacionado con el sacristán y el resto de un grupo muy disminuido y, ahora desperdigado, llegado hace años a la localidad y pertenecientes a la secta Lumen Dei (llamados Los Blancos, por su atuendo). El ir y venir del cura y el sacristán constituía ahora la distracción de los feligreses que esperaban expectantes esta misa vespertina, en honor a San Blas, en número no superior a los veinte individuos.
Para ir de la sacristía al presbiterio el cura pasaba continuamente por la capilla de la Virgen del Rosario. Esta capilla ocupa la estructura de un viejo torreón del castillo. Arriba, dos óculos dan luz a la capilla y, bajo estos, un retablo plateresco atribuido a Yoli es el orgullo legítimo de la población. A cada lado del retablo dos bustos barrocos: a la izquierda SAN BLAS a la derecha Santa Bárbara. El templo, antes de empezar la celebración, invitaba con su opaca sensación de semipenumbra a la meditación y convidaba a acercarse hasta la capilla de la Virgen del Mar a encender una vela a una Virgen gótica que reina siempre sobre el corazón de todos los habitantes de la villa, independientemente de cual sea la profesión de fe de cada uno de ellos. La iglesia posee un órgano traído desde Daroca en carro y un coro bajo a los pies. Como el templo es de una sola nave se abrieron en el lado del Evangelio tres capillas que, por su orden, cobijan a la Virgen del Mar, a San Antonio y a San Esteban.
Así andaban las cosas, “el Aguas” ya estaba por dar el segundo toque de campanas, cuando Lukas llamó de improviso al sacristán, y tras depositar el busto del santo en una mesa adecentada en el presbiterio, lado de la Epístola, le espetó: ¿y el rosco de San Blas…? ¿dónde está el rosco de San Blas? El sacristán no supo que decir. Hacía años que no se ataba el dedo pulgar del santo a  la cinta que iba a parar a una torta hecha de forma circular con un agujero en el centro. En la villa no había horno y la tienda ya estaba cerrada. Será necesario proveernos de lo necesario dijo el mosén con actitud germánica. Para la bendición, tras la celebración de la Santa Misa, quiero que el santo tenga en sus manos la rosca de San Blas tal y como pide la tradición de esta villa.
Salió el sacristán en alocada carrera hasta el Planillo por donde, ¡oh maldita casualidad!, no pasaba nadie en ese momento. Dio voces y nadie acudió en su auxilio. Será posible que no encuentre un vehículo que me lleve hasta Cariñena en un instante. Sólo un peatón, un hombre menudo, acudió a sus llamadas  entre asustado y sorprendido. Era Caius Apicius un, pequeño, mal nutrido y mal farchado italiano de la Toscana. Apicius, le dijo el sacristán con palabras entrecortadas y angustiosas. ¡Por lo que más quieras! baja a Cariñena y en media hora (era lo que calculaba el sacristán que duraría la misa) sube una rosca para el santo. Cómprala en la pastelería que hay junto al Iliturgis. Vistos los gestos, el agitar de brazos y la desesperación del sacristán, Apicius asintió y bajó corriendo por la Calle de la Cuesta (Silvestre Sancho) hasta su casa.
“El Aguas” estaba dando el tercer toque cuando Apicius montó en la bicicleta llevando en el portaequipajes una canasta para la fruta que destacaba, sobremanera, por su color amarillo. Pasó por el Casino como una exhalación dejando estupefacto a Manolito que había bajado a fumarse un cigarro a la puerta. Llegó al peirón cuando el cura revestido de rojo se aproximaba al altar mayor a iniciar la misa. El sacristán miró de reojo al santo que, hierático, permanecía ajeno al sofoco del uno y a la desesperada carrera del otro. Introibo ad altare Dei, dijo el cura. Ad Deum qui laetificat juventutem meam, respondió el sacristán que ahora hacía funciones de monaguillo. Si es la misa en latín, pensó, seguro que es mucho más larga y Apicius tendrá tiempo de llegar con el rosco a la bendición del Santo. Apicius andaba por la ermita del Humilladero y pedaleaba con el aire a favor, un cierzo recio y frío que ahora le favorecía pero que a la vuelta, pensó, será criminal su oposición. Llevaba en el bolsillo diez euros, que  alcanzarían sobradamente  para el encargo y si acaso para tomar algún reconstituyente que le diera fuerzas para la vuelta. Pero al llegar a la Cruz, tras pasar el puente del la “Trinchera la Pala” la rueda delantera estalló y la llanta, rozando contra el alquitrán de la carretera, le hizo detenerse de golpe. ¡Ahora sí que la hemos jodido!, exclamó rotundo, pues nadie podía escucharle aquella tarde criminal en la que ningún vehículo circulaba por los siete kilómetros de carretera que separan Encinacorba de Cariñena. Desesperado a punto estuvo de volver sobre sus pasos cuando vio la furgoneta azul del Dioni que todas las tardes baja a Cariñena tras comer con su madre en el pueblo. El Dioni suele contratar los servicios de Apicius cuando las tareas agrícolas lo precisan. Paró la furgoneta y le contó las circunstancias de encontrase tirado en la carretera aquella tarde de perros. Montaron la bicicleta y Apicius en la furgoneta y enfilaron la Cuesta Carnicer. Mientras yo compro la rosca, dijo Apicius, tu vas al taller a reparar el pinchazo.
Ya estaban en Cariñena cuando Lukas inició su homilía. Fue breve pero desustanciada. Como no dominaba el español dejó constancia de la sorpresa que le causaba el ver que los hombres del lugar “se hiciesen sus necesidades en diez” y en algunas ocasiones en el “Altísimo.” Constató el hecho de que ellos reconocían lo impropio de tales exclamaciones y apenas nombró a San Blas Obispo de Sebaste en Armenia.
Entró Apicius como una exhalación en la pastelería y pidió una rosca. La pagó la metió en una bolsa de plástico y recorrió de nuevo la calle Mayor de Cariñena para buscar al Dioni y su bicicleta. Suscipe, sancte Pater, omnipotens aeterne Deus, hanc immaculatam Hostiam. Apicius empezó a constatar que su empresa no iba a ser nada fácil. Del cielo encapotado comenzaron a caer blancos copos de nieve, grandes como hostias inmaculadas. Los copos, semejantes a fiambreras, estaban cubriendo por instantes la calle Mayor. Entró en el estanco a comprar tabaco y en el casino a tomar una copa de coñac. Será preciso, se dijo, que me arme de valor pues la subida a Encinacorba va a ser terrible.
A la altura de la bodega de Ignacio Marín estaba Dioni con la bicicleta arreglada. La cestilla trasera delataba su presencia entre la cortina de copos espesos que apenas dejaban ver a dos metros de distancia. Oferimus tibi, Domine, calicem salutaris. El cura estaba en el momento de ofrecer el Cáliz de Salvación. Las beatas con la rodilla hincada se daban recios golpes de contrición en sus pechos. En estas que Dioni le dice: “monta que yo te empujo”. Apicius colocó la rosca en la cesta trasera de la bicicleta, se caló la boina hasta las cejas y se dijo. ¡Qué sea lo que Dios quiera!
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo ¡ten misericordia de nosotros! En ese mismo instante Lukas y Apicius habían entrado en una conjunción perfecta, en una sintonía cósmica, en un estado de limpieza de espíritu gratificante y puro. Sólo que Apicius pedaleaba a la altura de Las Planas con una carretera que a cada momento se desdibujaba y se convertía en una sábana blanca indiferenciada del resto del espacio que le rodeada. Sin referencia alguna, pedaleó y pedaleó como un loco, intuía que en el instante próximo acabaría en una cuneta o debajo de un puente. Las curvas de Las Planas le descubrieron la capacidad del hombre para sobrevivir en las circunstancias más difíciles. Un coche bajaba hacia  Cariñena y, sus luces, le orientaron por un instante.  Tras el encuentro procuró seguir las carriladas que dejaba en la carretera el vehículo. Ahora tocaba subir la cuesta Carnicer. Sin embargo, algo verdaderamente sorprendente sucedió en aquella endiablada cuesta. Nada más pasar el puente bajo los raíles del tren comenzó un fenómeno muy repetido en este pequeño trayecto, cual es, la inversión térmica. De repente dejó de nevar y un viento helador azotó la cara de Apicius. Sobre su boina se había creado una espesa capa de nieve con la forma de una tarta nupcial que rápidamente comenzó a helarse. Lo mismo sucedió sobre el portaequipajes, sobre los manillares y sobre las rodillas del ciclista.
Hecho un bloque macizo de hielo. El bueno de Apicius llegó a la puerta de la iglesia en el momento  en que Lukas decía: Ite missa est. Sin apenas fuerzas y ante la mirada atónita de las beatíficas señoras, lanzó la rosca desde la misma puerta de la iglesia con tal acierto que ésta fue a clavarse en el dedo pulgar de SAN BLAS.  “El Aguas” quedó atónito y comenzó a rascarse la cabeza como un poseso. Desde ese día desconfió de la ciencia y de la técnica y abdicó de su cargo como campanero-eléctrico. El sacristán cayó de rodillas y sintió como un coro de ángeles blancos cantaban entre los nervios góticos de la crucería del templo. Las mujeres, con la cabeza vuelta hacia la puerta no acababan de comprender nada de lo sucedido. Cuando finalmente el sacristán explicó el heroico y prodigiosos suceso,  cayeron de hinojos dando gracias al Altísimo.
El cura polaco de Encinacorba, por fin, pudo bendecir al santo con su rosca en la mano. Tras la misa cambió el viento, comenzó a regalar, y de la bicicleta de Apicius comenzaron a bajar, por efecto del calor y de la gravedad, cristalinas estalactitas de un agua pura, clarísima y transparente, que aquí llaman: ¡chupones! y en otros sitios, ¡carámbanos!
 En la fotografía de arriba se muestra tal como quedó la bicicleta de Apicius en la calle Mayor de Encinacorba. No hay artificio alguno en ella y muestra, bien a las claras, lo que verdaderamente sucedió en Encinacorba el día de San Blas, obispo de Sebaste (Armenia) en el año del Señor del 2015.
San Blas de Encinacorba
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Nevada del día de San Blas en Encinacorba.
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Febrero2015/Miscelánea. REFRANS Y CALANDARIO T´O MES DE FEBRERO

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