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jueves, 1 de octubre de 2026

Octubre2026/Miscelánea. JUAN MARTÍNEZ DE MARCILLA PUDO LUCHAR EN MURET JUNTO A PEDRO II DE ARAGÓN

 


CÁTAROS O ALBIGENSES

JUAN MARTÍNEZ DE MARCILLA PUDO LUCHAR EN MURET

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El territorio cátaro o País Cátaro (Pays Cathare) se sitúa principalmente en el sur de Francia (la actual región de Occitania), en departamentos como Aude, Ariège y Pirineos Orientales, aunque su influencia y refugio también se extendieron por el norte de España, especialmente en zonas de los Pirineos catalanes y el Maestrazgo. El catarismo fue un movimiento religioso cristiano medieval (siglos XII y XIII) basado en una vida austera y el dualismo (lucha entre el bien y el mal), que la Iglesia Católica declaró herético. La Iglesia y la corona francesa lanzaron una sangrienta cruzada para exterminar a los cátaros (llamados también albigenses), destruyendo su protectorado feudal, que entonces dependía de los vínculos con la Corona de Aragón. La localidad de Muret ocupa un lugar crítico e histórico en la narrativa del territorio cátaro. Situada unos 20 kilómetros al sur de Tolosa (Toulouse), fue el escenario de la Batalla de Muret (12 de septiembre de 1213), considerada el punto de inflexión definitivo de la cruzada albigense y un evento que cambió para siempre el mapa político del sur de Europa. Antes de esta batalla, el territorio occitano (donde florecía el catarismo) estaba fuertemente vinculado a la Corona de Aragón por lazos de vasallaje y alianzas dinásticas. El rey Pedro II de Aragón "el Católico" acudió con sus caballeros para defender a sus vasallos tradicionales (los condes de Tolosa, Foix y Cominges) frente al avance de los cruzados del norte. En una audaz carga de caballería, Simón de Montfort logró romper las líneas aliadas. Pedro II de Aragón murió en el combate, lo que desató el pánico y la retirada caótica de sus tropas. La derrota en Muret significó el fin de la intervención de la Corona de Aragón en el sur de Francia, dejando vía libre para que el rey de Francia se anexionara el Languedoc años más tarde. Sin protección militar, los cátaros quedaron completamente desamparados frente al avance de la Inquisición y los cruzados. Los albigenses es el nombre alternativo con el que se conoció históricamente a los cátaros, debido a que la ciudad de Albi (situada al noreste de Tolosa) fue uno de los principales focos y centros neurálgicos de este movimiento religioso durante los siglos XII y XIII.

De hecho, la campaña militar e inquisitorial impulsada por la Iglesia católica y el rey de Francia para erradicarlos no se llamó "cruzada cátara", sino Cruzada Albigense (1209–1229).

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MATADLOS A TODOS, QUE DIOS RECONOCERÁ A LOS SUYOS

La frase se le atribuye tradicionalmente al legado papal Arnaldo Almalric (Arnau Amalric) durante la masacre de Béziers en julio de 1209, en plena cruzada albigense. Según la crónica de Cesáreo de Heisterbach escrita años después, cuando los soldados preguntaron cómo distinguir a los católicos de los herejes, el abate habría respondido: «Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos» (Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius). 

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