El
faraón que fundó el monoteísmo en Egipto fue Akenatón
(originalmente llamado Amenofis
IV
o Amenhotep IV).
Alrededor
del año 1350 a.C. (durante la Dinastía XVIII), revolucionó el
imperio egipcio al eliminar el panteón tradicional de más de 2000
dioses. En su lugar, impuso el culto exclusivo a Atón,
el disco solar, estableciendo así la primera religión de estado
monoteísta de la historia.
*
UN LARGO CAMINO
La
evolución de la humanidad describe un viaje fascinante hacia una
mayor complejidad
y conectividad.
Esta transición se manifiesta en tres grandes dimensiones: La
ciencia y el pensamiento han pasado de observar fenómenos aislados a
formular teorías
universales
que explican el funcionamiento del universo, como las leyes de la
física o la genética. Las
sociedades han transitado desde estructuras organizativas básicas
(como las tribus nómadas) hasta sistemas
interconectados
masivos, incluyendo complejas redes de comercio, infraestructuras y
metrópolis modernas. La
globalización y la tecnología han transformado el modo en que nos
relacionamos. Hoy, el conocimiento, la cultura y la economía operan
a una escala
planetaria,
permitiendo una conciencia global sobre los desafíos compartidos.
Dentro
de estas líneas generales hoy vamos a centrarnos en una propuesta que
concuerda con lo que aquí señalamos. Se trata del paso de
politeísmo al monoteísmo y, como y con quién, nace el monoteísmo.
Dentro
de las grandes civilizaciones antiguas prestamos atención a la
civilización egipcia. Aquí nace un faraón Akenaton que tiene el
pensamiento de sintetizar los más de 2.000 dioses egipcios en uno
solo: ATÓN. Aunque su idea en un principio es rechazada de plano,
habrá en Egipto un pueblo “elegido” (judio) que la retome, la
exporte y la mantenga como seña de identidad. Judíos y musulmanes
son monoteístas y estas dos religiones nacen nacen de Isaac e Ismael
(israelitas e ismaelitas).
*
Grandes intelectuales y pensadores de todos los tiempos se han interesado por este tema. También el cine en la película "Sinué el egipcio". En Aragón no le ha pasado desapercibido el asunto a un gran intelectual como es Guillermo Fatas Cabeza.
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El Salmo104 y el Gran Himno de Atón se consideran los eslabones que unen esta cadena de transición del politeísmo al monoteísmo.
*
Dios
cuida de su creación
Salmo
104
Bendice,
alma mía, a Jehová.
Jehová
Dios mío, mucho te has engrandecido;
Te
has vestido de gloria y de magnificencia.
El
que se cubre de luz como de vestidura,
Que
extiende los cielos como una cortina,
Que
establece sus aposentos entre las aguas,
El
que pone las nubes por su carroza,
El
que anda sobre las alas del viento;
El
que hace a los vientos sus mensajeros,
Y
a las flamas de fuego sus ministros.
Él
fundó la tierra sobre sus cimientos;
No
será jamás removida.
Con
el abismo, como con vestido, la cubriste;
Sobre
los montes estaban las aguas.
A
tu reprensión huyeron;
Al
sonido de tu trueno se apresuraron;
Subieron
los montes, descendieron los valles,
Al
lugar que tú les fundaste.
Les
pusiste término, el cual no traspasarán,
Ni
volverán a cubrir la tierra.
Tú
eres el que envía las fuentes por los arroyos;
Van
entre los montes;
Dan
de beber a todas las bestias del campo;
Mitigan
su sed los asnos monteses.
A
sus orillas habitan las aves de los cielos;
Cantan
entre las ramas.
Él
riega los montes desde sus aposentos;
Del
fruto de sus obras se sacia la tierra.
Él
hace producir el heno para las bestias,
Y
la hierba para el servicio del hombre,
Sacando
el pan de la tierra,
Y
el vino que alegra el corazón del hombre,
El
aceite que hace brillar el rostro,
Y
el pan que sustenta la vida del hombre.
Se
llenan de savia los árboles de Jehová,
Los
cedros del Líbano que él plantó.
Allí
anidan las aves;
En
las hayas hace su casa la cigüeña.
Los
montes altos para las cabras monteses;
Las
peñas, madrigueras para los conejos.
Hizo
la luna para los tiempos;
El
sol conoce su ocaso.
Pones
las tinieblas, y es la noche;
En
ella corretean todas las bestias de la selva.
Los
leoncillos rugen tras la presa,
Y
para buscar de Dios su comida.
Sale
el sol, se recogen,
Y
se echan en sus cuevas.
Sale
el hombre a su labor,
Y
a su labranza hasta la tarde.
¡Cuán
innumerables son tus obras, oh Jehová!
Hiciste
todas ellas con sabiduría;
La
tierra está llena de tus beneficios.
He
allí el grande y anchuroso mar,
En
donde se mueven seres innumerables,
Seres
pequeños y grandes.
Allí
andan las naves;
Allí
este leviatán que hiciste para que jugase en él.
Todos
ellos esperan en ti,
Para
que les des su comida a su tiempo.
Les
das, recogen;
Abres
tu mano, se sacian de bien.
Escondes
tu rostro, se turban;
Les
quitas el hálito, dejan de ser,
Y
vuelven al polvo.
Envías
tu Espíritu, son creados,
Y
renuevas la faz de la tierra.
Sea
la gloria de Jehová para siempre;
Alégrese
Jehová en sus obras.
Él
mira a la tierra, y ella tiembla;
Toca
los montes, y humean.
A
Jehová cantaré en mi vida;
A
mi Dios cantaré salmos mientras viva.
Dulce
será mi meditación en él;
Yo
me regocijaré en Jehová.
Sean
consumidos de la tierra los pecadores,
Y
los impíos dejen de ser.
Bendice,
alma mía, a Jehová.
Aleluya.
Gran
Himno de Atón
Fragmento
-
Apareces
henchido de belleza en el horizonte del
- cielo,
-
Disco
viviente, que das comienzo a la Vida.
-
Al
alzarte sobre el horizonte de Levante
-
llenas
los países con tu perfección.
-
Eres
hermoso, grande, brillante, alto por sobre tu Universo.
-
Tus
rayos cubren los países hasta el confín de lo que creaste.
-
Porque
eres el Sol, los has conquistado hasta sus confines
-
y
los sujetas para tu Hijo al que amas.
-
Por
lejos que estés, tus rayos tocan la Tierra.
-
Estás
ante nuestros ojos, pero Tu camino sigue siéndonos ignoto.
-
Cuando
te ocultas en el horizonte de Poniente
-
el
Universo se sumerge en las tinieblas y queda como muerto.
-
Los
hombres duermen en sus moradas con la cabeza tapada
-
y
ninguno puede ver a su hermano...
-
El
mundo yace en silencio.
-
Es
que Su Creador reposa tras el horizonte.
-
Pero,
al alba, desde que te alzas en el horizonte
-
y
brillas, Disco del Sol, durante el día,
-
expulsas
a las tinieblas e irradias tus rayos.
-
Entonces,
el Doble País es una fiesta...
Himno
a Atón;
traducción de Guillermo
Fatás.
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GRAN HIMO DE ATÓN
¡Apareces
resplandeciente en el horizonte del cielo,
oh Atón vivo, creador
de la vida!
Cuando amaneces en el horizonte oriental,
llenas
toda las regiones con tu perfección.
Eres hermoso, grande y
brillante.
Te elevas por encima de todas las tierras.
Tus rayos
abarcan las regiones
hasta el límite de cuanto has creado.
Siendo
Ra alcanzas sus límites,
y
los dominas para este hijo bienamado por ti (Ajenatón).
Por
lejos que te encuentres, tus rayos siempre están sobre la
tierra;
Aunque se te vea, tus pasos se desconocen.
Cuando
te ocultas por el horizonte occidental,
La Tierra se oscurece como
si llegara la muerte.
Se duerme en los aposentos, con las cabezas
cubiertas,
y
lo que un ojo hace no lo ve el otro.
Aunque fueran robados sus
bienes,
Que
están bajo sus cabezas,
Los hombres no se percatarían.
Todos
los leones salen de su guarida,
todas las serpientes muerden,
La
oscuridad llega, la Tierra reposa en silencio,
Cuando su Creador
descansa en el horizonte.
La
Tierra se ilumina cuando te elevas por el horizonte,
Cuando
brillas, como Atón, durante el día.
Cuando lanzas tus rayos,
Las
Dos Tierras lo festejan,
(Los hombres) despiertan y se levantan
sobre sus pies,
Porque tú los has despertado;
Los cuerpos se
purifican,se visten,
Sus brazos adoran tu aparición,
El país
entero se pone a trabajar,
Todos los animales pacen en sus
pastos,
Los árboles y las plantas brotan,
Los pájaros vuelan
más allá de sus nidos,
Mientras sus alas desplegadas saludan tu
ka.
Todas las manadas brincan sobre sus patas,
Lo que vuela y
todo lo que se posa,
Vive cuando te alzas por ellos.
Los barcos
se ponen en camino tanto hacia el norte como hacia el sur,
Los
senderos se abren cuando asciendes,
Los peces del río saltan
hacia tu rostro,
Y tus rayos penetran hasta el centro del Gran
Verde.
Tú,
que haces que la semilla crezca en las mujeres,
Que creas la
semilla de las gentes,
Que alimentas al hijo en el vientre de su
madre,
Que le apaciguas para calmar sus lágrimas,
(Eres) la
nodriza en el seno,
El que da el aliento
Y alimenta todo lo
creado.
Cuando surge del vientre a respirar,
El día de su
nacimiento,
Abres su boca,
Y provees sus necesidades.
Cuando
el polluelo pía en el huevo, en su cascarón,
Dentro, le das el
aliento que le hace vivir;
Cuando tú le has completado,
Rompe
el cascarón
Y sale del huevo,
Para anunciar su
terminación,
Caminando sobre sus patas apenas ha salido de él.
¡Cuán
numerosas son tus obras,
aun cuando permanecen ocultas a la
vista!
¡Oh Dios Único, inigualable!
Creaste la Tierra según
tu deseo, tú, solitario,
A todos los hombres, el ganado y los
rebaños;
Cuanto existe en la tierra que anda sobre sus
patas,
Todo lo que hay en el cielo que vuela con sus alas,
Las
tierras de Jaru y Kush,
La
tierra de Egipto.
Pones a cada hombre en su lugar,
Provees sus
necesidades,
Todo el mundo dispone de su comida,
La duración
de su vida está calculada,
Sus lenguas difieren en el habla,
Así
como sus caracteres,
Sus pieles son distintas,
Porque tú
diferenciaste a las gentes.
Creaste
a Hapy en la Duat
Y lo traes según tu deseo,
Para alimentar a
las gentes,
Porque las creaste para ti mismo.
Señor de todo,
que se esfuerza por ellos,
Señor de todas las tierras que brilla
por ellas,
Atón del día, grande en Majestad.
Haces vivir a
todas las tierras lejanas,
Creaste un Hapy celeste que desciende
por ellas,
Que provoca olas sobre las montañas, como el Gran
Verde,
Para inundar sus campos y sus ciudades.
¡Cuán
excelentes son tus designios, Oh Señor de la Eternidad!
El Hapy
que está en el cielo para los pueblos extranjeros
Y para todas
las criaturas de los países que caminan sobre sus patas,
Para
Egipto, el Hapy que sale de la Duat.
Tus
rayos alimentan los campos,
Cuando brillas, viven, germinan por
ti;
Hiciste las estaciones para nutrir todo cuanto has creado,
El
invierno para enfriar, el calor para que te saboreen.
Creaste
el cielo lejano para brillar en él,
Para observar todo aquello
que hiciste.
Tú, solo, brillando, en tu manifestación de Atón
viviente,
Elevado, radiante, distante, cercano,
Creaste
millones de manifestaciones de ti mismo,
Ciudades, pueblos,
campos, el discurrir del río,
Porque eres el Atón del día en
las alturas.
Discurres para dar la existencia
a los seres que
has creado,
Estás sobre ellos y puedes ver su regocijo.
Estás
en mi corazón,
No hay otro que te conozca,
Sólo tu hijo
Neferjeperura Uaenra,
A quien has mostrado tus caminos y tu
poder.
(Los de) la Tierra vienen a la existencia de tu mano, como
tú los creas;
Cuando amaneces ellos viven,
Y cuando te ocultas
mueren.
Tú eres, tú mismo, la duración de la vida; se vive por
ti,
Todos los ojos contemplan tu perfección hasta que te
ocultas,
Todos los trabajos cesan cuando descansas por
Occidente,
Y cuando amaneces haces que todo el mundo se mueva por
el Rey.
Cada pierna se mueve porque creaste la Tierra,
Les
haces surgir para tu hijo, que nació de tu cuerpo,
El Rey que
vive por Maat, el Señor de las Dos Tierras,
Neferjeperura El
Único que pertenece a Ra,
El hijo de Ra que vive por Maat, Señor
de las coronas,
Ajenatón, duradera sea su vida,
Y (la de) la
Gran Reina a quien él ama, la Señora de las Dos
Tierras,
Nefer-neferu-Atón Nefertiti; que viva por siempre jamás.
***
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*