Rafols
Bruna, María. Beata María Rafols Bruna. Villafranca del
Penedés (Barcelona), 5.XI.1781 – Zaragoza, 30.VIII.1853. Fundadora
de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, beata.
Nació
en el seno de una familia de molineros, pero en 1794, al morir el
padre, fue enviada a Barcelona, donde estudió en el Colegio de la
Enseñanza. En sus ratos libres la joven visitaba a los enfermos del
Hospital de la Santa Cruz y allí formó parte de una hermandad que
para asistir a los enfermos estaba creando el capellán del Hospital,
Juan Bonal y Cortada. En diciembre de 1804, en compañía de otras
once mujeres y doce hombres, es enviada al Hospital de Nuestra Señora
de Gracia en Zaragoza a fin de atender a los allí ingresados, pero
la hostilidad con que fueron recibidos hizo que muy pronto
desapareciera la hermandad masculina. María Rafols, como presidenta
del grupo de mujeres, se mantuvo firme en su puesto, mejorando las
condiciones de vida de los enfermos.
Sin
embargo, el 4 de agosto de 1808 el Hospital fue reducido a escombros
durante uno de los bombardeos de las tropas francesas sitiadoras de
la ciudad. Durante el segundo sitio de la ciudad, al año siguiente,
la fundadora se decidió a atravesar las líneas enemigas para
entrevistarse con el mariscal Lannes y conseguir de él ayuda para
los enfermos. Ocupada la ciudad por los franceses e impuesta al
Hospital una junta afrancesada, la madre Rafols se vio obligada a
dimitir de su cargo de presidenta el 10 de agosto de 1812, ocupándose
entonces de la sacristía y desde 1813 de la inclusa.
El
15 de julio de 1824 la Congregación obtiene la aprobación de sus
constituciones y al año siguiente la madre Rafols pronuncia sus
votos y es de nuevo elegida superiora, cargo que ostentará hasta
1829.
En
1834, en plena Guerra Carlista, fue acusada de conspirar contra la
Reina y desterrada a la ciudad de Huesca, de donde no pudo volver
hasta 1841, haciéndose nuevamente cargo de los niños de la inclusa.
Murió tras larga enfermedad y su causa de beatificación se abrió
en 1926, pero no fue beatificada hasta el 16 de octubre de 1994 por
el papa Juan Pablo II. En esta dilación tuvo mucho que ver una
falsificación de la que la madre Rafols fue víctima setenta años
después de su muerte. Desde 1922 la maestra de novicias de la
Congregación, llamada María Naya Bescós, comenzó a falsificar una
serie de documentos relativos a la fundadora que incluían unas
profecías sobre el reinado de Cristo en España; con la llegada de
la segunda República aumentaron tales profecías, puestas en boca de
la madre Rafols. Aunque la superchería fue pronto descubierta, los
escritos gozaron, sin embargo, de gran popularidad durante mucho
tiempo.
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Casa
de espiritualidad María Rafols en Teruel
Pinchad
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