SALVADOR GISBERT COMO RETRATISTA
Textos tomados de "Blesa un lugar en el mundo" y Diario de Teruel.
*
La
crítica pictórica moderna en torno a la faceta como retratista de
Salvador
Gisbert Gimeno
(1851-1912) —revalorizada fundamentalmente a partir de los estudios
de la catedrática Concha Lomba y las exhibiciones del Museo
de Teruel—
destaca su producción dentro del realismo
costumbrista y el protomodernismo turolense.
Al haber desarrollado la mayor parte de su carrera en su provincia
natal en lugar de los grandes centros artísticos nacionales, sus
retratos poseen características muy particulares:
Los
análisis de sus cuadernos de apuntes demuestran que Gisbert abordaba
el retrato y las figuras humanas desde una meticulosa
observación de la realidad.
Su técnica se basaba en un dibujo firme, empleando lápiz,
carboncillo y aguadas preliminares para captar las fisonomías,
vestimentas y tipos populares de la sociedad turolense de la
transición entre los siglos XIX y XX.
Más
allá de la idealización burguesa o academicista propia de la época,
la crítica contemporánea lo define como un "reportero"
o cronista gráfico.
Sus retratos individuales y colectivos integrados en escenas de
género reflejan con fidelidad la identidad, la psicología y la
indumentaria de sus coetáneos.
Frente
a las grandes decoraciones murales e iglesias que ejecutó en la
provincia, sus aproximaciones al retrato de caballete y los
autorretratos
muestran una faceta mucho más íntima, sobria y contenida,
caracterizada por un sincero tratamiento psicológico del modelo.
***
**
*