CHIITAS Y SUNITAS
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MAHOMA
Como líder religioso, Mahoma transformó de manera radical el panorama espiritual de la península arábiga al unificar a tribus politeístas bajo una estricta fe monoteísta. Su liderazgo no se limitó a la prédica, sino que abarcó la creación de una comunidad espiritual con una identidad completamente nueva. Se presentaba estrictamente como un ser humano, un profeta y el "Sello de los Profetas" (el último enviado de Dios). Actuó como el canalizador del mensaje divino, transmitiendo de forma oral las revelaciones que recibía del arcángel Gabriel, las cuales conformaron el texto sagrado del islam. Sus dichos y actos cotidianos (registrados en los hadices) se convirtieron en la Sunna, la guía práctica de comportamiento para todos los musulmanes. Rompió drásticamente con el politeísmo y el culto a los ídolos en La Meca, centrando toda la devoción en un único Dios (Alá). Introdujo reformas que protegían a los sectores más vulnerables de la sociedad de la época, como los huérfanos, los pobres y las mujeres. Instituyó el Zakat (la limosna), transformando la caridad en un pilar religioso obligatorio para redistribuir la riqueza. Sustituyó los antiguos y violentos lazos de sangre de las tribus árabes por un vínculo basado exclusivamente en la fe compartida. Predicó que todos los creyentes eran iguales ante Dios, sin importar su origen étnico, tribu o estatus social anterior. Su autoridad espiritual inspiraba una devoción absoluta, logrando mantener unida a una comunidad propensa a la división interna.
DIVISIÓN
Tras la muerte de Mahoma en el año 632 d.C., el mundo islámico experimentó una profunda crisis de sucesión que provocó una división interna permanente y, al mismo tiempo, el inicio de una expansión territorial masiva. Mahoma murió sin dejar un hijo varón vivo ni un sucesor designado públicamente. La mayoría (sunitas) eligió a Abu Bakr (suegro del profeta) como el primer califa o sucesor político. Una minoría (chiita) defendió que el legítimo sucesor era Alí ibn Abi Tálib (primo y yerno de Mahoma), alegando un vínculo de sangre divino. Esta disputa inicial escaló décadas después hasta convertirse en la separación definitiva entre las ramas sunita y chiita.
Los sunitas (c. 90% de los musulmanes) defendían que el sucesor debía ser elegido por la comunidad, mientras que los chiitas (c. 10%) creían que el liderazgo debía pertenecer exclusivamente a la familia de Mahoma, empezando por su yerno Alí.
Los sunitas eligen a sus líderes (califas) por consenso y no tienen una jerarquía religiosa centralizada. Los chiitas consideran que el liderazgo proviene de Dios y es hereditario, guiado por figuras infalibles a las que llaman imanes. El clero chií está altamente estructurado, encabezado por grandes autoridades espirituales conocidas como ayatolás o el Guía Supremo (figura clave en países como Irán). Los sunitas no cuentan con esta estructura jerárquica Los sunitas son mayoría en la mayor parte del mundo islámico (Arabia Saudí, Turquía, Egipto, etc.). El chiismo es predominante en Irán, Irak, Bahréin y Azerbaiyán, además de tener una fuerte presencia en Líbano y Siria. Los chiitas conmemoran con gran fervor el martirio de Huséin (nieto de Mahoma), ocurrido en la Batalla de Kerbala, un evento que es central en su fe.
¿CÓMO DIFERENCIAR UN CHIITA DE UN SUNITA?
No existen diferencias anatómicas o de vestimenta a simple vista que distingan a un chií de un sunita. Ambas ramas del islam comparten los mismos textos sagrados (el Corán) y pilares de fe. Las diferencias son teológicas, políticas y de linaje histórico, además de variar en ciertas prácticas de rezo. Para identificar las diferencias, hay que fijarse en prácticas específicas, las cuales se pueden observar sobre sobre todo durante las oraciones o en festividades:
Los chiíes suelen apoyar la frente sobre una pequeña tableta de arcilla o tierra (a menudo de Karbala) durante la prosternación. Los sunitas no utilizan esta tableta y se postran directamente sobre la alfombra o el suelo.
Durante la oración de pie, la mayoría de los sunitas cruzan los brazos sobre el pecho. Los chiíes suelen mantener los brazos rectos y extendidos a los lados del cuerpo.
Los chiíes añaden una frase extra en el adhan (llamada a la oración) que menciona a Ali, el primo y yerno del profeta Mahoma.
Durante el mes de Muharram, los chiíes conmemoran el martirio del imán Husein (nieto de Mahoma) con actos de duelo público, que pueden incluir procesiones.
















