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jueves, 1 de octubre de 2026

Octubre2026/Miscelánea. LA PLATERÍA DE DAROCA Y EL PAPA LUNA

La platería de Daroca, libro de Fabián Mañas y Francisco Martín
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En este libro, Mañas y Martín, recogen y documentan las piezas de orfebrería con el punzón de Daroca. Pero, en su exposición inicial, olvidan la acción determinante y catalizadora del Benedicto XIII (El Papa Luna). Para tener una visión completa adjuntamos aquí algunos datos que pueden ser reveladores de la importancia que el Papa Luna tuvo en este asunto y en otros que dieron a Daroca una proyección extraordinaria en su tiempo y que llegan hasta nuestros días.
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EL TALLER DE PLATERÍA DE DAROCA

El taller de platería de Daroca se originó a finales del siglo XIV debido a la confluencia de su relevancia como villa de realengo y frontera estratégica, la devoción eclesiástica por el milagro de los Sagrados Corporales, y el establecimiento de gremios de orfebres documentados formalmente desde 1384. La presencia del influyente Papa Luna (Benedicto XIII) actuó como el catalizador definitivo que consolidó la calidad y el prestigio internacional de la platería darocense. La Iglesia de Santa María de Daroca albergaba la reliquia de los Sagrados Corporales. Esto generó una altísima demanda interna de cálices, custodias y cruces procesionales. Hacia las últimas décadas del siglo XIV, los orfebres de la zona comenzaron a organizarse de manera autónoma. Los primeros registros notariales de plateros en la ciudad datan de 1384, dando pie al desarrollo de estatutos propios y a un riguroso control de calidad mediante un punzón específico de la ciudad para certificar la ley de la plata. Su posición en el valle del Jiloca, conectando el Reino de Aragón con Castilla, facilitó el tránsito de metales preciosos y de maestros artesanos.

EL PAPA LUNA Y LA ORFEBRERÍA DE PLATA DE DAROCA

Pedro Martínez de Luna, elegido pontífice en Aviñón como Benedicto XIII en 1394, tuvo un impacto directo en el florecimiento del taller de Daroca a través de dos vertientes principales: El Papa Luna fue uno de los más grandes patrocinadores artísticos y de obras de plata de su época. Para abastecer los ajuares de sus capillas en Aviñón y posteriormente en Peñíscola, demandaba piezas con una sofisticación técnica extrema. Esto forzó a los talleres de las tierras aragonesas, incluidos los de Daroca, a elevar sus estándares estéticos al gótico internacional. La familia de los Luna tenía fuertes vínculos con Daroca, donde mandaron construir a finales del siglo XIV el imponente Palacio de los Luna. La constante presencia de la corte papal y nobiliaria atrajo capital y exigió la producción local de vajillas finas, objetos suntuarios y piezas heráldicas repujadas en plata y oro para la élite eclesiástica. Gracias a este impulso papal y nobiliario entre finales del siglo XIV y principios del XV, el taller darocense evolucionó hasta convertirse en los siglos siguientes en un referente exportador de orfebrería gótica y renacentista por todo el territorio aragonés.

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