LA CARDELINA QUE LLEVA EL NIÑO JESÚS EN LA TALLA DE LA VIRGEN DEL PILAR
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En la escultura gótica de la escuela borgoñona, así como en otras corrientes del gótico internacional y del siglo XIV, es un rasgo iconográfico muy común que el niño Jesús lleve un pajarito en la mano. Esta representación no es un simple detalle decorativo o doméstico, sino que posee una profunda carga teológica a saber: el ave es símbolo de la Pasión de Cristo.
En la mayoría de los casos, el ave representada es un jilguero (en Aragón cardelina). Según las leyendas medievales, el jilguero obtuvo sus características manchas rojas en la cabeza al intentar quitar las espinas de la corona de Cristo en el Calvario, tiñéndose con su sangre. Por lo tanto, anticipa el sacrificio y muerte de Jesús en la cruz.
En el arte cristiano, los pájaros también simbolizan el alma humana que vuela hacia el cielo, rescatada y sostenida por Cristo.
El pájaro Alude, también, a los relatos de los evangelios apócrifos de la infancia, donde se narra que el Niño Jesús modelaba pájaros de barro y, al dar una palmada, les insuflaba vida y salían volando.
CARACTERÍSTICAS DE LA ESCUELA BORGOÑONA
Las imágenes marianas de esta influyente escuela francesa (famosa por maestros como Claus Sluter) destacan por:
Un marcado naturalismo y un acercamiento humano entre la madre y el hijo.
El típico curvamiento gótico o hanchement (la figura de la Virgen se cimbrea ligeramente desplazando el peso hacia un lado para sostener al Niño en la cadera).
Ropajes voluminosos llenos de pliegues profundos que aportan un gran dinamismo y juego de luces a la escultura.
Un ejemplo universalmente famoso en España que asimiló de forma directa esta influencia gótica e iconográfica borgoñona/francesa del siglo XV es la propia talla de la Virgen del Pilar de Zaragoza, obra del darocense Juan de la Huerta, cuyo Niño Jesús sostiene precisamente un pajarito con sus manos.
