LUCAS MALLADA EN TERUEL
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Las expediciones científicas y trabajos de campo de Lucas Mallada en la provincia de Teruel representaron un hito fundamental para el desarrollo minero e industrial de la región en el último tercio del siglo XIX. Mallada no concebía la ciencia desde un despacho; para él, la geología se hacía pateando el terreno. Su relación directa con el suelo turolense comenzó muy temprano en su carrera y se estructuró en dos grandes hitos cronológicos y científicos.
En junio de 1869, un joven Lucas Mallada fue destinado a Teruel con el cargo de ingeniero segundo de minas. Aunque su estancia inicial duró apenas poco más de un año (ya que en agosto de 1870 fue reclamado en Madrid para integrarse en la recién refundada Comisión del Mapa Geológico de España), ese tiempo fue sumamente productivo. Mallada aprovechó este periodo para adentrarse en las complejas e incipientes cuencas mineras de Teruel. Analizó la composición de sus terrenos estratigráficos y los comparó con las cuencas de Asturias y de Almadén, donde ya había realizado prácticas. Esto le sirvió para comprender el potencial energético subterráneo de la provincia, que décadas más tarde abastecería la industrialización aragonesa.
Comisión del Mapa Geológico
Tras incorporarse a la Comisión nacional, Mallada regresó a Teruel en repetidas expediciones de campo con un encargo monumental: levantar el "bosquejo" o memoria geológica provincial. Estas expediciones se realizaban en condiciones extremas. Mallada recorría las comarcas turolenses a pie, a caballo o en carruajes tirados por mulas, cargando pesados equipos de medición, brújulas y martillos geológicos para tomar muestras de roca. Prestó especial atención a la compleja orografía del Sistema Ibérico turolense. Sus expediciones permitieron trazar las primeras delimitaciones precisas de los sistemas triásicos, liásicos y jurásicos de las serranías de la provincia. Durante sus incursiones por los barrancos y afloramientos rocosos de Teruel, recolectó cientos de invertebrados fósiles. Estos hallazgos sirvieron para nutrir su famosa Sinopsis de las especies fósiles y quedaron catalogados en los fondos estatales, demostrando la inmensa riqueza paleontológica que hoy día hace famosa a Teruel a nivel mundial.
MALLADA REGENERACIONISTA
Las expediciones por Teruel no solo tuvieron un valor académico. Fiel a su espíritu regeneracionista, Mallada utilizó los cuadernos de campo para documentar la dura realidad social. Al observar la paradoja de una provincia que reposaba sobre un subsuelo riquísimo en lignito y minerales, pero cuyos habitantes vivían en la miseria debido a la falta de carreteras, ferrocarriles e inversión técnica, empezó a fraguar las ideas políticas que denunciaría más tarde en sus ensayos nacionales.