LAS CIUDADES
Los privilegios de las ciudades eran los mayores dentro de la escala jurídica, situándose en la cúspide del poder político y civil del Reino de Aragón. El paso de villa a ciudad no era solo un cambio de nombre, sino la concesión del máximo grado de autonomía, inmunidad y prestigio institucional.
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AÑO EN QUE ALCANZAN EL TITULO DE CIUDAD
Albarracín recibió el título de ciudad en el año 1300 de manos del rey Jaime II de Aragón, quien anexionó temporalmente la localidad y sus tierras a la Corona de Aragón. El hecho se recuerda en el edificio de las Casas de la Ciudad (en la fachada izquierda, sobre el porche viejo).
DESCRIPCIÓN DEL ESCUDO
Primer cuartel: De oro, con la imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos, sedente en un trono dentro de un nicho (representando a Santa María de la Ciudad).
Segundo cuartel: De oro, con cuatro palos de gules (las barras de Aragón), incorporadas tras la anexión a la Corona de Aragón.
Corona real (abierta o cerrada según la representación tradicional).
Rodeado por una cinta o listel de azur/plata con la leyenda en letras capitales:
«M. N. L. F. y Vdra. CIUDAD DE ALBARRACÍN»(Abreviatura de: Muy Noble, Leal, Fidelísima y Vencedora Ciudad de Albarracín). (Nota histórica: los títulos tradicionales de "Muy Noble y Siempre Fidelísima" se ampliaron con posterioridad, consolidando la forma actual hacia mediados del siglo XX).
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ALCAÑIZ
El rey Felipe IV concedió el título de ciudad a Alcañiz en 1652 como recompensa por la ayuda económica y el envío de hombres que aportó la localidad a la Corona durante la guerra de secesión de Cataluña (Guerra de los Segadores iniciada en 1640). Antes de este reconocimiento, Alcañiz ostentaba el rango de villa y había sido un importante centro económico y cultural vinculado a la Orden de Calatrava y a la Corona del Rey de Aragón. Años más tarde, la localidad recibió otros reconocimientos históricos, como los títulos de "Leal" y "Muy leal" (en 1813) y "Heroica" (en 1875) por su resistencia en distintas contiendas bélicas.
*El rey Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, concedió el título de ciudad a Teruel el 7 de septiembre de 1347. El monarca premió a la localidad por su lealtad durante la Guerra de la Unión de Aragón y Valencia (1347-1348). Además del título, el rey eximió a la ciudad de ciertos impuestos y se comprometió a solicitar al Papa la creación de una sede episcopal y catedral en Teruel. El reconocimiento llegó en un momento de fuerte tensión política contra los movimientos nobiliarios de La Unión, cuyos privilegios fueron abolidos por el rey al año siguiente (1348).
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