VILLACAMPA EN EL SUR DE ARAGÓN
(Guerra de la Independencia)
*
El general altoaragonés Pedro Villacampa y Maza de Lizana desempeñó un papel heroico y crucial en la provincia de Teruel durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Conocido popularmente como el «León de Aragón», se convirtió en el gran azote de las tropas napoleónicas en el sur de la región tras la caída de Zaragoza, combinando la disciplina del ejército regular con la agilidad y audacia de las tácticas guerrilleras.
Tras resultar herido en el segundo Sitio de Zaragoza y negarse a jurar fidelidad a José Bonaparte, Villacampa logró fugarse de su cautiverio. Se puso a las órdenes del general Joaquín Blake, quien le encomendó estructurar la resistencia en el Bajo Aragón. Estableció su base de operaciones en las escarpadas sierras de Albarracín y Teruel. Desde allí, organizó una disciplinada fuerza de combate (la División de la Izquierda de Aragón) capaz de reponerse constantemente y hostigar las líneas de suministro de los mariscales franceses Suchet y Chlopicki.
A comienzos de 1810, aprovechando que el mariscal Suchet marchaba a sitiar Valencia, Villacampa avanzó con rapidez sobre Teruel, cercando la guarnición francesa y arrinconándola en el Seminario. Aunque Suchet se vio obligado a retroceder a toda prisa para auxiliar a sus tropas, Villacampa no se amedrentó. El 11 de marzo atacó la retaguardia imperial en Albentosa, logrando capturar a más de 260 prisioneros, dos piezas de artillería y parte del propio equipaje de Suchet. Por salvar a Valencia de la presión francesa, la junta de esa ciudad le regaló un célebre sable de honor.
En el otoño de ese mismo año, la presión francesa aumentó drásticamente. Tras un revés en la batalla de Albentosa (31 de octubre), Villacampa replegó sus líneas defensivas hacia Villel. El 12 de noviembre de 1810, sus tropas plantaron una feroz batalla contra las fuerzas comandadas por el general polaco Józef Chlopicki en los alrededores del Santuario de la Fuensanta. A pesar de la superioridad francesa, estas acciones consolidaron su reputación de resistencia inquebrantable en la provincia
A lo largo de 1811 y 1812, la división de Villacampa se mantuvo como la única fuerza armada aragonesa organizada que seguía activa en el territorio. Su constancia dio frutos cuando las tornas de la guerra cambiaron; participó activamente en la recuperación de plazas clave de la zona como Calatayud y Daroca, allanando el camino para la retirada definitiva de los ejércitos napoleónicos del suelo aragonés entre 1813 y 1814.
ORIHUELA DEL TREMEDAL
La relación entre el general Pedro Villacampa y la villa de Orihuela del Tremedal constituye uno de los capítulos más dramáticos, heroicos y trágicos de la Guerra de la Independencia en Aragón. El municipio y, de manera muy especial, el Santuario de la Virgen del Tremedal (situado a más de 1.700 metros de altitud), se convirtieron en el cuartel general y base de operaciones desde donde el militar altoaragonés coordinaba la resistencia de su división.

