El antiguo Convento de San Francisco de Alcañiz (Teruel) es un destacado complejo histórico fundado originalmente en 1524 por Andrés Vives Altafulla. En la actualidad, la iglesia barroca es el único elemento arquitectónico relevante que se conserva en pie del conjunto monástico original. Está ubicado en la plaza que lleva su nombre, en el extremo del barrio del Arrabal, una zona que históricamente se situaba junto a la antigua y hoy desaparecida Puerta de Valencia. La comunidad franciscana se estableció en Alcañiz en la primera mitad del siglo XVI. El complejo monástico floreció durante los siguientes siglos sirviendo como núcleo de espiritualidad en la comarca del Bajo Aragón. La iglesia conventual que podemos contemplar hoy comenzó a construirse en 1738 bajo el diseño y la dirección del arquitecto de la orden, fray Anastasio Aznar. Su diseño estuvo profundamente influenciado por el gran proyecto de la vecina Iglesia Colegial de Santa María la Mayor de la misma localidad. A consecuencia de las desamortizaciones del siglo XIX, los monjes abandonaron el lugar. Alrededor de 1840, la mayor parte de las dependencias del convento se reconvirtieron para albergar el Hospital de San Nicolás de Bari (conocido popularmente como el hospital de San Francisco). Durante la Guerra Civil Española, el templo sufrió otra dolorosa transformación al ser habilitado y utilizado de forma temporal como cárcel.
EL TEMPLO QUE HA SOBREVIVIDO
Cuenta con un diseño rectangular y cabecera sobresaliente. Destaca por tener tres naves a la misma altura separadas por robustos pilares cruciformes, un estilo elegante que acentúa la amplitud visual del espacio. La nave central está cubierta por una clásica bóveda de medio cañón con lunetos, mientras que las naves laterales emplean bóvedas de arista. El crucero se corona mediante una gran cúpula con tambor apoyada sobre pechinas barrocas profusamente decoradas. Su fachada muestra un carácter barroco sobrio de mampostería y cantería, rematado con una puerta de ingreso de líneas mixtilíneas y flanqueada a los pies por dos torres gemelas de tres cuerpos. El templo sigue activo a nivel parroquial y recientemente ha vivido restauraciones comunitarias, como la renovación integral de su pavimento para asegurar su conservación a largo plazo.
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