En la escena de la Última Cena perteneciente a las pinturas murales góticas del Castillo de Alcañiz (situadas en el muro norte del atrio de la capilla), aparecen once apóstoles porque Judas Iscariote fue omitido deliberadamente de la mesa.
Al tratarse de un conjunto pictórico promovido por la militar y religiosa Orden de Calatrava, el mensaje moralizante y de fidelidad era estricto. Excluir físicamente a Judas de la mesa con Jesús y el resto de los discípulos es una forma radical de reflejar su traición, presentándolo como alguien indigno de participar en el sacramento de la Eucaristía. La pintura muestra una mesa lineal, vestida con un mantel blanco, donde se enfatiza la institución de la Eucaristía a través del pan, el vino y los peces. Al eliminar al traidor, la escena se concentra puramente en la santidad y el orden de los apóstoles fieles. La omisión de Judas es una solución artística recurrente en el arte medieval para que el espectador asimilara de manera directa y visual el castigo espiritual que conllevaba la deslealtad.
