El caso de Fuentes Claras, una pequeña localidad de la provincia de Teruel ubicada en la comarca del Valle del Jiloca, es uno de los fenómenos de movilidad rural más fascinantes y conocidos de Aragón. Popularmente apodado como el "Ámsterdam aragonés", este pueblo se ha convertido en un símbolo de la cultura ciclista en España. Con una población censada de apenas 600 habitantes, el pueblo llegó a registrar más de 500 bicicletas. La inmensa mayoría de los vecinos tiene al menos una para desplazarse. En su momento, el fenómeno cobró tanta relevancia y volumen que el propio Ayuntamiento de Fuentes Claras comenzó a matricular las bicicletas para tener un control del parque ciclista local. El arraigo de este transporte es tan fuerte que en 2019 el escultor José Azul inauguró la obra “La bicicleta de Julia Bernia”, una gigantesca escultura de hierro y guijarros que rinde homenaje permanente a esta seña de identidad del municipio.
EL BUEN PAÑO... YA NO SE VENDE EN EL ARCA
EXPOSICIÓN DE S. GISBERT EN EL MUSEO
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