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lunes, 24 de abril de 2017

Abril2017/Miscelánea. LA CIUDADANÍA EN ALERTA PERMANENTE

Picasso brinda por Stain:  "A TU SALUD"
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LA OPINIÓN PÚBLICA
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Los intelectuales, en nuestro entorno político y cultural, son los auto-encargados de generar corrientes de OPINIÓN PÚBLICA. Son como luces o guías capaces de señalar el camino más adecuado para el mejor desenvolvimiento de nuestra sociedad. Pero, como veremos a continuación, los “intelectuales”, suelen equivocarse más de lo deseable. Entonces, qué camino tomar. En una sociedad en la que está garantizada la libertad, la pluralidad y las ideas circulan con relativa facilidad es, el propio individuo, quien debe crearse su propio criterio y su propia opinión. Tener criterio propio o tener opinión propia es fundamental en la sociedad contemporánea. Una de las herramientas principales es el contraste de ideas, pero sobre todo “la praxis” la famosa praxis marxista. Una cosa es lo que sustenta el “papel”, el discurso “mediático” y otra muy diferente la plasmación práctica de esos supuestos teóricos.
Picasso, Miguel Hernández, Alberti, Nicolás Guillén y Pablo Neruda recibieron la figura de Stalin con notable alegría y alborozó. Habían encontrado (¡por fin!) al líder que salvaría a la humanidad, al proletariado, de su esclavitud histórica. No eran estas personalidades, unos cualquiera, eran intelectuales de primera fila y algunos coronados después con el PREMIO NOVEL.
Si ellos fueron capaces de cometer un error de tamaño bulto, qué decir del resto de los mortales. Por esta razón es muy posible que nosotros también nos equivoquemos, porque la creación de una sólida opinión requiere, además de una seria formación, el contraste de pareceres y la práctica del acierto-error. Corregir es de sabios. Pero, más que de sabios, debe ser cosa habitual en la formación de la opinión para la mayor parte de la ciudadanía actual.
Nadie encontrará hoy día, en ninguna de las antologías de tan grandes escritores, ninguno de estos poemas laudatorios a Stalin. Se considera que fueron un error. Falta de información. O tal vez, un apresuramiento indebido. El caso es que la alabanza al que está considerado como el mayor asesino de la historia y que murió en la soledad de su despacho, sin auxilio, como un perro… ha hecho que se borren de sus producciones literarias tales soflamas laudatorias.
Todos debemos tomar buena nota de lo que dicen y de lo que hacen los nuevos partidos emergentes no sea que, luego, tengamos que pasar a la lista de los que OLVIDARON AL ÚLTIMO PARTIDO AL QUE VOTARON.

Vean lo que decía Miguel Hernández de Stalin:
Rusia
de Miguel Hernández 
En trenes poseídos de una pasión errante
por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,
y en tensos aeroplanos de plumaje tajante
recorro la nación del trabajo y la nieve.
De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas,
sale una voz profunda de máquinas y manos,
que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas,
y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos.
Basta mirar: se cubre de verdad la mirada.
Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas.
De cada aliento sale la ardiente bocanada
de tantos corazones unidos por parejas.
Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.
De unos hombres que apenas a vivir se atrevían
con la boca amarrada y el sueño esclavizado:
de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían,
una masa de férreo volumen has forjado. 
Has forjado una especie de mineral sencillo,
que observa la conducta del metal más valioso,
perfecciona el motor, y señala el martillo,
la hélice, la salud, con un dedo orgulloso. 
Polvo para los zares, los reales bandidos:
Rusia nevada de hambre, dolor y cautiverios.
Ayer sus hijos iban a la muerte vencidos,
hoy proclaman la vida y hunden los cementerios. 
Ayer iban sus ríos derritiendo los hielos,
quemados por la sangre de los trabajadores.
Hoy descubren industrias, maquinarias, anhelos,
y cantan rodeados de fábricas y flores.
Y los ancianos lentos que llevan una huella
de zar sobre sus hombros, interrumpen el paso,
por desplumar alegres su alta barba de estrella
ante el fulgor que remoza su ocaso.
Las chozas se convierten en casas de granito.
El corazón se queda desnudo entre verdades.
Y como una visión real de lo inaudito,
brotan sobre la nada bandadas de ciudades.
La juventud de Rusia se esgrime y se agiganta
como un arma afilada por los rinocerontes.
La metalurgia suena dichosa de garganta,
y vibran los martillos de pie sobre los montes. 
Con las inagotables vacas de oro yacente
que ordeñan los mineros de los montes Urales,
Rusia edifica un mundo feliz y trasparente
para los hombres llenos de impulsos fraternales.
Hoy que contra mi patria clavan sus bayonetas
legiones malparidas por una torpe entraña,
los girasoles rusos, como ciegos planetas,
hacen girar su rostro de rayos hacia España.
Aquí está Rusia entera vestida de soldado,
protegiendo a los niños que anhela la trilita
de Italia y de Alemania bajo el sueño sagrado,
y que del vientre mismo de la madre los quita. 
Dormitorios de niños españoles: zarpazos
de inocencia que arrojan de Madrid, de Valencia,
a Mussolini, a Hitler, los dos mariconazos,
la vida que destruyen manchados de inocencia.
Frágiles dormitorios al sol de la luz clara,
sangrienta de repente y erizada de astillas.
¡Si tanto dormitorio deshecho se arrojara
sobre las dos cabezas y las cuatro mejillas!
Se arrojará, me advierte desde su tumba viva
Lenin, con pie de mármol y voz de bronce quieto,
mientras contempla inmóvil el agua constructiva
que fluye en forma humana detrás de su esqueleto.
Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas,
fuerza serán que cierre las fauces de la guerra.
Y sólo se verá tractores y manzanas,
panes y juventud sobre la tierra.
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