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miércoles, 26 de abril de 2017

Abril2017/Miscelánea. COMIDA EN CASA DOMINGO Y VISITA AL RÍO BOHILGUES (RINCÓN DE ADEMUZ)

TRADICIONAL GANCHADA
EN CASA DOMINGO (ADEMUZ)
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Tras recorrer buena parte del río Bohilgues en dirección a Vallanca, fuimos a dar con nuestros huesos, ya de regreso, a la población de Ademuz que ese día celebraba mercadillo en la plaza de la Iglesia. Recorrimos buena parte de sus empingorotadas calles y plazas, particularmente la del Ayuntamiento. Descubrimos magníficos rincones, ahora floridos y, una ermita, recientemente restaurada. Por último, abrimos la puerta de la Virgen de la Huerta (Luz, dio la luz) para contemplar su estado de conservación actual.
Ya en el hotel, la comunidad de fieles se reunió en el refectorio de este  popular establecimiento. Aunque, excusaron su ausencia algunos gacheros, sí que tuvimos la alegría por la presencia de Miguel Barrachina. Miguel que ha estado un poco pachucho andaba preocupado porque se le han helado las nueces y, hace bien en preocuparse de tan sustancial pérdida. Marcial, por el contrario, como trabaja en el gremio del “fúsil” nunca se queja de las heladas. De Mas de Jacinto nos acompañó Paco Murciano que se conoce estos “tientos” como la palma de la mano.
Con estas presentaciones y la suma de nuevos miembros, cuya incorporación definitiva a la GACHADA está a expensas de la formalización de su ficha-registro y la constatación de que el Curriculum Vitae carece de toda “mancha” o “lámpara” alimentaria.
Así pues, maese Saura, sacando su cuchara de plata metió GANCHADA en ese enorme cocido que le presentó el adusto camarero. Hincola (con perdón) pues y tropezó con morcilla, chorizo, costilla, amén de otras piezas menores acompañando y dando sustancia a la patata y al garbanzo del Rincón. Con mayor codicia se aficionó a la carne que venía de segundo y, ensartándola con el tenedor, la despiezó dejando el hueso huérfano y frío a un costado del plato. Entre una y otra cosa daba suspiros como queriendo articular algún tipo de mensaje que no alcanzábamos a comprender. Hasta que por fin y, tras tomar un trago de vino, exclamo: ¡JODER, ESTÁN ARDIENDO! Pues, no comas can tantas “ansias” le dijo otro Gachero. De aquí pasamos a los postres, para los que no se ha instituido Ganchada y que desde luego no queman como, sí quema, la verdad en la boca.
De lo que fueron los postres, cafés, licores y demás asuntos lo sentenciaré en este epítome de una sola palabra: magnífico.
Con todo, lo más sustancial de la jornada fue el paseo por el río BOHILGUES y de tal ocasión y del efecto que nos produjo su visita, les enviaré a ustedes, en próximas cartas, nota cierta de todo ello.
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