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lunes, 26 de octubre de 2015

Octubre2015/Miscelánea. LA ESCLAVITUD EN LAS PERSONAS Y EN LOS ANIMALES

Pintura de Jean León Gérôme
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LA ESCLAVITUD
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La dignidad animal es el derecho que tiene cada ser animado, de ser respetado y valorado como ser individual y grupal, con sus características y condiciones peculiares, por el solo hecho de estar vivo.
Conviene andar con cuidado en los  pronunciamientos pues, la historia, nos da grandes sorpresas. El gran filósofo Aristóteles, de tantísima influencia en el pensamiento occidental y cristiano, señalaba como natural la esclavitud entre los humanos. Practicada de forma continua desde la Edad Antigua hasta finales del siglo XIX, su permanencia en la actualidad, ha tomado  diversas formas pero no ha desaparecido de entre los humanos en su totalidad. Hoy existe la “trata de blancas”, es decir, la prostitución, en la que a una mujer se le obliga a vender su cuerpo, sojuzgada, a cambio de dinero. Otra forma de esclavitud es la moderna forma de procrear en algunos hombres mediante vientres de alquiler. Práctica, denunciada permanentemente por las asociaciones feministas.
Hoy, como antaño Aristóteles, la mayor parte de la población ve natural la esclavitud de los animales. Los animales, enjaulados o con una cadena al cuello, tienen su presencia cotidiana en nuestra sociedad sin que nos alteremos, por ello, lo más mínimo. En la antigua Grecia el pedagogo era el esclavo encargado de acompañar (conducir) al niño hasta la Palestra o didaskaleía. Pero, si en algo ha de progresar nuestra sociedad es en esta forma de conducirnos con y frente a los animales. El camino es largo y la sociedad lo transita de forma demasiado lenta, de tal forma que, los adelantos técnicos, dejan muy atrás determinadas formas de conducta humana. Usar a los animales para divertimento. Matarlos en espectáculos públicos. “Entrenarlos” para la caza y un largo etcétera de atrocidades, llena de vergüenza al hombre civilizado.
Por lo dicho, anteriormente, nos llamó la atención esta caravana de perros alterados, irritados, estresados, enjaulados y ladrando desesperadamente, que volvía de un día de caza. Un día de diversión para sus amos. Será necesario que todo esto cambie para que el ser humano pueda entrar definitivamente en la Era de la Civilización, en una Era verdadermente civilizada, en la que la diversión de uno no sea a costa de la muerte del otro.
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