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lunes, 25 de mayo de 2015

Mayo2015/Miscelánea. LA REVOLUCIÓN PERMANENTE Y LAS NUEVAS FORMAS DE HACER POLÍTICA.

EL NEGRO TÚNEL DEL PODER
(Manifiesto en negro)
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Yo no quiero ceder la parte alícuota de la soberanía popular que me corresponde como ciudadano. Quiero abogar, personalmente, en la defensa de mis propios intereses. Nadie hará una defensa más enconada y fiel de mis anhelos de libertad, justicia e igualda, que yo mismo.
  Quince días de campaña, uno de reflexión y otro más para el voto. A partir de ese instante, repartidas las cuotas de PODER, quedan por delante cuatro años en los que se obvia, se ignora y se desprecia sistemáticamente  la voluntad del ciudadano. No es precisamente, éste, un modelo de democracia participativa. Toda vez que el ciudadano debería pronunciarse en cada uno de los asuntos importantes que se cuecen en una ciudad o en una nación. Este modelo, que como un túnel negro nos traslada en un viaje que dura cuatro años, deberá modificarse si queremos avanzar en la democracia. Avanzar en la democracia significa que, EL PODER, ya no es prisionero de unas pocas personas en unos pocos partidos. Significa que, el poder, es ejercido permanentemente por el pueblo. Estoy convencido de que  las nuevas y más avanzadas tecnologías de la comunicación nos harán profundizar en este sentido. Ya se ven campañas, mediante mensajería móvil, en las que miles y miles de ciudadanos se pronuncian sobre un tema concreto. Así pasó con las obras de La Plaza de los Amantes y en otras muchas otras ocasiones. Este cambio crítico, en la detentación del poder, no lo va a hacer ningún partido pues todos, desde un extremo a otro, están contentos con el obsoleto modelo actual. Ya se ha visto que el modelo de “Participación Ciudadana” en los Ayuntamientos y particularmente en el de Teruel ha sido un fracaso grande y una frustración total para el ciudadano. Así pues, frente a la resistencia de los partidos, deberán ser los ciudadanos quienes les OBLIGUEN al cambio. La vida corre ahora muy deprisa y no podemos “aguantar” las torpezas de los políticos durante cuatro años de resignación. La soberanía debe estar permanentemente en manos del pueblo, del conjunto de los ciudadanos, para hacer de ella una fuerza transformadora de la sociedad. Ni Podemos, ni Ciudadanos, son el cambio. El cambio es, la propia sociedad, que marcha de forma dinámica transformando sus estructuras. En este sentido deben reformularse las propuestas de Juan Romero Alpuente y del trosquismo.
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