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domingo, 13 de diciembre de 2015

Diciembre2015/Miscelánea. DEBATE INMISERICORDE SOBRE NUESTRA CULTURA AUTÓCTONA.

Denegación de subvención
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LAS SUBVENCIONES A LA FABLA ARAGONESA
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Del 3 de agosto de 1987 al 12 de julio de 1991,
fue Presidente de Aragón:
Hipólito Gómez de la Roces.
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Del 12 de julio de 1991 al 15 de septiembre de 1993
fue Presidente de Aragón:
Emilio Eiroa
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La asociación cultural Colla de Fablans d´o Sur d´Aragón empezó a solicitar subvenciones, tal como puede verse en el documento oficial arriba fotocopiado, en el año 1991. Con fecha del, 27 de junio de 1991, siendo presidente de Aragón Hipólito Gómez de las Roces se nos remitió resolución a nuestra petición señalando que se nos denegaba por “limitaciones presupuestarias”. Luego vino Emilio Eiroa, también del PAR, con idénticos resultado y, más tarde, el PSOE de Pepe Marco (el marcazo). Finalmente renunciamos a solicitar nada... Estaba claro que no había dinero de la administración aragonesa para la fabla aragonesa, al menos en Teruel. Con idénticos resultados tuvimos conocimiento de la resolución de Ibercaja (entonces CAZAR) que ya nos había prometido una subvención, pequeña, esa mínima subvención que dan a todo que se “mueve”, por quedar bien. Habíamos colocado la publicidad de la CAZAR en la contraportada de la revista RUXIADA y cuando fuimos a cobrar nos dijeron que nada de lo dicho. Así que fuimos los únicos “apestados” de Teruel. Aquí, como aún puede comprobarse se subvenciona lo más peregrino, desde disfraces a chirigotas, sin embargo, la cultura aragonesa se persigue, diré que hasta con saña. Tras algunos años y aburridos de tanto desdén y risitas, abandonamos el empeño. Qué cada uno saque las consecuencias que desee. Para entonces no pintábamos nada ni se discutía acaloradamente sobre la Ley de Lenguas de Aragón ni habían aparecido filólogos como moscas decretando y pontificando sobre las fablas, las parlas y las lenguas… Lo cierto es que si, a nuestra asociación, se le hubiera dado al menos 100 pesetas (por bien quedar) es decir 0,60 céntimos de euro actuales y a las asociaciones de Huesca y Zaragoza se les hubiera multiplicado la subvención por 100, la cosa hubiera sido diferente. También la prensa, la radio y la televisión aragonesa, han sido muy refractarias a la fabla. ¡Enconadamente refractarios! Y finalmente, que deir de la escuela... La indigencia en que se encuentra nuestra cultura autóctona tiene su efecto en la política. Tanto el PAR como la CHA, marcan una profunda tendencia decadente. No se tiene visión de futuro y eso queda patente en las decisiones que toma la CHA. José Luis Soro debería haber cogido la Consejería de Educación (eso, un tonto lo ve), o al menos, segregar Cultura de Educación y trabajar en ese sector prioritario. Sin cultura propia no puede haber un partido político, propio. ¿Qué hace Soro haciendo aeropuertos? ¡De traca!
Pero sobre todo tener las cosas claras. No hay que hacer mapas territoriales de las lenguas, como si de fincas de terrateniente se tratara. Las lenguas tienen o deben tener, todas, proyección universal. A estas alturas todo el mundo debe tener claro que la lengua aragonesa se salva en Zaragoza o se pierde irremisiblemente. Huesca, como Teruel, han agotado su propio territorio. La población rural ha ido poco a poco asentándose en las capitales de forma que Huesca y Teruel ya han absorbido a la población de su entorno, por ello inician ya una tendencia al declive poblacional. Zaragoza es la única población de Aragón que puede crear sinergias capaces de generar crecimiento. La fabla no se salvará, pues, ni en Ansó-Val d´Echo (donde se habla más vasco que otra cosa) ni en ningún lugar de Pirineo, si se salva, será en Zaragoza. Queda, pues, en las manos del Gobierno aragonés, de las asociaciones culturales (por razón de su trayectoria histórica: Ligallo, Nogara, etc.) y de la Universidad de Zaragoza, la defensa y promoción de la Fabla.
El hecho de que no  se ayudara a la fabla, en Teruel, aparte del sentido discriminatorio que tiene, no ha sido de mucha trascendencia. Pero, lo que se ha hecho con nuestra cultura propia, bien que lo estamos pagando. Aprendamos al menos de los errores.
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