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sábado, 6 de junio de 2015

Junio2015/Miscelánea. EL HUMOR ARAGONÉS (ALGO GENUINAMENTE NUESTRO)

SOMARDA
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La palabra somarda no está en el diccionario de la RAE, tampoco lo he encontrado en el diccionario de Rafael Andolz. En algunos foros de Internet tratan de aventurar un significado. Parece, pues, que la mayoría de los comentarios se decantan por dos opciones. La primera sirve para describir una conducta humorística propia de los aragoneses con lo que, un somarda, sería un individuo (aragonés) que cultiva con su conducta un determinado y genuino tipo de humor (chufla, chufla, como no te apartes tú). La segunda opción se refiere al humor en sí. El humor somarda es propio de los aragoneses y de su forma peculiar de ser y de expresarse.
Con todo, llegar a encontrar una definición exacta y redonda del término es tanto como querer sintetizar la personalidad y la historia de un pueblo, en este caso, del pueblo aragonés. Como nuestra historia ha sido tan compleja, sin duda los aragoneses lo somos ahora, también. Hemos pasado de un extremo al otro sin apenas haber alcanzado nunca un punto de equilibrio. Un pequeño reino nacido en las montañas del Pirineo fue capaz de crear el primer imperio mundial mediante las artes de la política, de la negociación y de la guerra, en otros casos. No en vano Felipe II decía a su hijo delante del retrato de Fernando II el Católico: ¡A ÉL SE LO DEBEMOS TODO!
Pasar de una cosa a la otra nos ha confundido muchas veces. Durante el siglo XIX y buena parte del XX las comedias en la Corte trataban sobre temas baturros. Las Revistas de variedades acababan con el público en pies cantando Gigantes y Cabezudos. También hay documentación gráfica y sonora de Plácido Domingo todavía muy joven, rematando una sesión de la popular Revista de variedades con un Jota Aragonesa.
Quizás por todo ello y por mucho más el aragonés/sa se desliza entre el surrealismo y el racionalismo más radical. El aragonés es capaz de morir por Dios, pero también de quemarlo si a pelo viene. Recuerdo la anécdota que se produjo en Pancrudo durante la Guerra Civil (36-39). En esta ocasión se trataba de quemar todos los santos de la iglesia. Los lugareños no se amilanaron y dijeron a los de las columnas anarcosindicalistas: “DEJARNUS A NUSOTROS”. Efectivamente, hicieron un trabajo fino, no quedó ni una astilla por arder. Es notoria la anécdota de Buñuel en un tranvía de Zaragoza durante la Semana Santa. Sentado al fondo y vestido con sotanas de cura se zampaba un pan entero lleno de lomo y tronchos de longaniza, regado todo con una buena bota de vino. Ante la sorpresa de los transeúntes decía: ¡No se asusten, es costumbre en nuestro “convento”!
El humor aragonés tiene, pues, un amplio espectro y da respuestas a todas las frustraciones con las que se tope un maño (un grande). Sin embargo, donde más y mejor se muestra nuestro aragonés es en las bodas y también, en ellas, es donde se pone más pesadico, somarda e insoportable. Boda significa traje con corbata. La corbata le molesta sobremanera. Antes de la ceremonia, ya sea “civil o militar” nuestro paisano se habrá recorrido todos lo bares de la contornada para animarse. Así que, sin acabar de contraer matrimonio los novios a él ya le sobra la corbata, se ha desabrochado los botones de la camisa mostrando su robusto y peludo pecho. Durante el banquete dará la matraca de forma continua y será el primero en salir a pedir dinero y cortar en trozos la corbata del novio. Recuerdo una boda en la que durante todo el banquete se cantó aquello de: “Las tetas que tiene Teresa/ son duras, son duras/ son tiesas son tiesas. / ¡Ay Teresa, ay Teresa, cuantas veces me la has puesto tiesa!”
Batos, cazurros, tozudos, modorros, simplones por bonachones han sido fuente de inspiración para todo tipo de chistes y comedias de humor o de risa. Uno de los chistes que a mi modo de ver muestran más a las claras el significado de humor somarda es este del “HABALDOR” y que dejamos aquí arriba. Que ustedes lo rían bien. Un pueblo sano sabe reírse de sí mismo. Los vascos está aprendiendo a hacerlo y eso les hace ser más normales (estar en la norma) y más comprensivos con las debilidades humanas.
Somarda, somordo, somardo u somardón son pariens de somarro y somarrar.
Asinas que somarda ye equibalén -con toz os matizes que se quiera- á lo castellán socarrón.
Yo, por la mía espedenzia, l´hi trobau de perén lo matiz de "cínico", "taimado",
"que disimula porque no se fía del otro"..... (porque las vivencias lo han somarrau, u cremau). Según Migalánchel Martín Pardos.
Tras meses de pertinaz sequía, apremiaban los labradores del lugar al señor cura para que sacara al santo en rogativa. El cura, viendo la vehemencia con la que se solicitaba remedio para tan grande mal, señaló por fin: "Al santo lo sacaremos, pero de llover... no está."
Dos amigos se encuentran tras muchos años de ausencia y se interrogan sobre su vida pasada y sus circunstancias actuales.
- Y dime, ¿te has casado?
- Sí, contesta el otro con un monosílabo.
- Y dime, ¿cuantos hijos tienes?
- Nueve (9), contesta el amigo.
- Asombrado el primero interroga de nuevo.        Perooo... ¿todos vivos?
- Sí, replica, todos vivos menos uno que trabaja.
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ARAGÓN ES TIERRA DE CONTRASTES
EL HUMOR COMO BÁLSAMO
Hacía ya un tiempo que había muerto Franco (20/11/75) y el retrato del dictador seguía "presidiendo" el despacho de la RENFE que ocupaba Martín Lacunza Auré, más que nada por la pereza de quitarlo. Un día entra furibundo un delegado sindical y le espeta: ¡A ver! ¿Que hace ese cuadro ahí, todavía colgao? A lo que Lacunza que nació con una buena dosis de somardez, le contesta: ¿Y dónde va a estar mejor, Franco, que COLGAO?
La cosa acabó en risas.
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Sin palabras
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