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domingo, 21 de junio de 2015

Junio2015/Miscelánea. EL MUNICIPALISMO Y JUNIO EN LA VILLA SANJUANISTA

EL MUNICIPALISMO
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En el año 1931 España era un país de población rural que había agorado todas las posibilidades al alcance de la Restauración Borbónica llamada, de Cánovas del Castillo. La crisis era tan brutal que Alfonso XIII decide que es necesaria la regeneración política. Para ello empieza por la base. Convoca unas elecciones municipales para los días 5 y 12 de abril de 1931. Unas elecciones que llevan trampa, es decir, que el rey juega con ventaja. Se trata de unas elecciones a dos vueltas. El día 5 se elige alcalde en aquellas localidades en las que sólo se presenta una candidatura. Para el día 12 se realizan en el resto de España. Como en los pueblos lo que abunda es el caciquismo (Costa) gana el voto monárquico. En las grandes ciudades (que entonces no son tan grandes) ganan los republicanos. En conjunto, el resultado es una victoria bastante abultada a favor de los monárquicos. Sin embargo, el día 14 se inicia un proceso revolucionario que dará con un cambio de régimen y, consiguientemente con el rey en el exilio.
Lo que iban a ser unas simples elecciones para nombrar nuevos alcaldes, se transforma en una revolución que irá implementándose y envalentonándose hasta llegar a la Guerra Civil (36-39). En otras épocas se le llamó al periodo entre el 18 de julio de 1936 y el 1º de abril de 1939: “Alzamiento, Guerra y Revolución”. Yo, personalmente, considero (visto lo del Aragón Oriental) más acertada esta denominación. Lo hemos señalado en otras ocasiones. Para el 15 de diciembre de 1937 el ejercito republicano ya es un ejercito marxista. Así lo manifiestan los que vivieron La Batalla de Teruel, ahora tan reivindicada por la izquierda, es decir, por los perdedores.
Pero el municipalismo del 1931 y del 2015 tiene una cosa en común. Tal es que, acabadas las elecciones y recontados los votos, no se sabe quien ha sido el ganador. Sin embargo todos los partidos menos uno dan en señalar unánimemente que el perdedor ha sido el PP. Y ahora como entonces resulta paradójico que, siendo el PP el partido que más votos ha sacado, se le considere el perdedor. Parte de verdad hay en el aserto dado que ha perdido, eso sí, buen número de Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Diputaciones Provinciales.
El enorme complejo de la derecha sobre el que ahonda la izquierda cada vez que les llama “franquistas”, ha hecho que no se aprobara una ley electoral que trate sobre la segunda vuelta electoral. Si hemos de apelar al pueblo, que el pueblo diga quien ha de presidir un Ayuntamiento. Porque, lo que no es de recibo es el cocinado que se hace tras las elecciones. “Intercambio de cromos” le llaman. El cocinado lo practica la derecha y la izquierda y muestra a las claras que no se quiere iniciar un camino de limpieza en la corrupción que atosiga todos los estamentos de la política (Ciudadanos compromete su palabra).
Pero, sin embargo, lo que ha ocurrido tras las municipales nos anuncia que estamos en manos de nuevos cocineros. Cocineros cuya especialidad es “LA CLASE MEDIA A LA PARRILA”. De momento, el Gobierno Central está poniendo un tapón para que el desbarajuste y el endeudamiento no sea ya en los primeros días una sangría. Si para finales de año, Las Generales, las gana la izquierda, hemos de ver cosas increíbles. Porque hay partidos que se manejan estupendamente en el barullo y saben acomplejar a la derecha de una manera fantástica.