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jueves, 4 de junio de 2015

Junio2015/Miscelánera. EL TREN ATRAVIESA EL TÚNEL DE CARRALAMATA

¡SEÑORES, LO NUNCA VISTO!
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Pienso que algunas veces le damos demasiada importancia a la política, a las decisiones  que toman los políticos, a esas propuestas que con tanto bombo y platillo se anuncian y que los ciudadanos de buena fe creemos a pie juntillas. Sin embargo hay notorias y gloriosas excepciones que indican que lo que sale de la boca de los políticos tiene la fragilidad del vidrio. Sabemos en Teruel que los que dicen los políticos de uno o de otro signo a menudo queda en casi nada…, tirando a nada. Teruel fue la última capital de provincia de España a la que llegó el ferrocarril. Esto sucedió en 1901. Así que, no hay promesa ni privilegio que valga…. ¡los últimos! Para el año 2008, de nuevo Teruel tuvo el privilegio de ser la última provincia española sobre la que se construyó un palmo de autovía… de nuevo, “la última”. Sí que hemos sido, sin embargo, pioneros en algo… se trata del cierre de medios de comunicación o de otros servicios. Ahí… ahí… si que hemos sido los primeros. Tal es así y tan claro es el asunto que el ferrocarril Teruel-Alcañiz no llegó a concluirse y se CERRÓ sin ABRIRLO. Con lo cual somos una excepción a la regla y un  ejemplo claro de que los turolenses hemos contribuido además de con Buñuel, con nuestro devenir histórico al desarrollo de un tipo de pensamiento que se ha dado en llamar, SUBREALISTA. En realidad, este tipo de pensamiento debería apellidarse turolense, pues no en vano aquí se han dado paradojas realmente sorprendentes. No, que nadie se sorprenda todavía, no hemos perdido el sentido común ni mucho menos. Véase si no el caso tan turolense o SUBREALISTA del tema del hierro de Ojos Negros en Sierra Menera. Subrealista es que, para llevar el hierro de Ojos Negros a Sagunto, se construyan paralelos dos ferrocarriles. Cuando antes nos quejábamos de que no hacían una vía de tren aquí van y hacen (primeros del siglo XX) dos paralelas para el mismo trayecto. Díganme si no es sorprendente la cosa. Otras veces hemos pedido el AVE (¡qué ya es pedir!) y nos han respondido con que ¡EL AVE NO! Eso era mucho para Teruel. Pero, el Cantábrico-Mediterráneo enseguida venía. ¿Pero vino? ¡No señor!
Veo el tren atravesar el túnel de Carralamata y pienso aquello de: ¡Virgencica, Virgencica, que me quede como estoy! 





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