Los mercados medievales eran de animales, básicamente. La economía era autárquica y la gente no necesitaba comprar alimentos porque cultivaba en sus huertos lo necesario. Otra cuestión eran los aperos de labranza cuyo principal oficio, para los aperos de cuero era el correcher y, para las rejas y arados (aladros), el herrero, del que había al menos uno en cada pueblo. En Teruel ya en la Edad Media destaca la artesanía textil, en la Edad Moderna es su principal fuente de riqueza y, su desaparición en la Contemporánea, supone una crisis total en la provincia.
El anuncio del jamón que hoy vemos en Anten3tv no aparece en los periódicos del siglo XIX ni en la primera mitad del XX. En los años sesenta y setenta del siglo XX empieza el secado de jamones de forma sistemática. Por ejemplo, el cartero de Cedrillas, secaba cada año (años 60, 70 y 80) en torno a los 200 jamones anuales en sus graneros, previo encargo de funcionarios de Teruel.
El mercadillo medieval es una caricatura de lo que era en sus orígenes.
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