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domingo, 14 de marzo de 2021

Marzo2021/Miscelánea. JOSÉ MARTÍN DE ALDEHUELA

Teruel, colegio seminario de Jesuitas
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José Martín de Aldehuela, arquitecto (1724-1802)

Autor: Antonio Jesús Santana Guzmán.

Nació el 16 de enero de 1724 en la localidad de Manzanera (Teruel). Su segundo apellido, Aldehuela, es realmente un topónimo que adopta, probablemente por motivos sentimentales. No será hasta 1772 cuando lo incluya a su firma. Se casó en dos ocasiones, la primera en 1752 con María Antonia Esteban (-1773) y la segunda en 1775 con María Antonia Conejos (-1791). Tuvo once hijos, de los que tan sólo le sobrevivió uno, el mayor de sus primeras nupcias, llamado Antonio José Vicente (1760). José Martín falleció el 7 de septiembre de 1802 en la ciudad de Málaga.

Martín de Aldehuela contó con el título de maestro de obras, pero no con el de arquitecto por parte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, si bien nunca lo solicitó. Fue proyectista, trazador, ingeniero y urbanista. Recibió varios nombramientos: en Cuenca el de maestro de fuentes y conductos (1766) y el de maestro mayor de obras pías del Obispado (1771); en Málaga el de maestro mayor de Obras Menores Generales del Obispado (1782). Para Camacho estamos ante un arquitecto-artista.

La clasificación en etapas de su obra fue realizada por Chueca y comprende tres: el “estilo rocalla”, de influencia francesa; el “segundo estilo”, barroco-clasicista italianizante y con predilección por Borromini y Guarini (finales de la década de 1750); y la última, en tierras del sur, donde es evidente un acusado “tipismo andaluz”. Pero hay que tener en cuenta que estas fases no son estancas y que en algunos momentos volvió a retomar conceptos que bien podrían catalogarse en una etapa anterior.

Se trata de un autor prolífico cuya producción se desarrolló en arquitectura religiosa, obras civiles, de ingeniería, retablos y otros tipos de mobiliario.  Es característico de su obra, cuando es posible la utilización de elementos preexistentes, los cuales renueva a través del empleo del ornato. En sus formas hay una predilección por la elipse, de amplia tradición barroca. También resulta asidua la interconexión de diversos espacios centralizados en sus proyectos, apareciendo así interesantes y complejos diseños de planta. Tal y como indica Camacho, la obra arquitectónica de Aldehuela hace uso de un concepto espacial dinámico. Pero ésta no se limita a lo constructivo y suele hacer uso de la pintura mural que modifica la imagen de la construcción y que el maestro utiliza tanto en Cuenca como en Málaga. Su perfil profesional es completamente ecléctico y presenta soluciones que abarcan desde conceptos más decorativos del barroco hasta otros más clasicistas.

La infancia de José Martín transcurre en Teruel. Camacho afirma que fue allí donde se forma como maestro escultor, en su círculo familiar, y no en Valencia, tal y como apunta Barrio; una hipótesis insinúa que el taller se ubicaba en la cercana localidad de Aldehuela. Dicha educación artística la comenzó junto a su tío, también llamado José Martín, y posteriormente la amplió con José Corbinos y Francisco de Moya.

Su traslado a Cuenca se data en torno a 1747. Allí entró en contacto con la obra de Ventura Rodríguez, que desde 1751 trabajaba en la capilla mayor y el transparente de San Julián de la catedral, a través de los trabajos llevados a cabo en la seo conquense, y posteriormente en Zaragoza en la Capilla de la Virgen del Pilar (1750-1764), obra de Ventura y donde trabaja José Martín ya en 1754. A través del maestro, y posiblemente de las bibliotecas que ambos poseían, conoció el barroco italiano.

La primera vez que aparece citado es como oficial escultor en el retablo mayor de la Iglesia de San Andrés, en Teruel, estructura realizada por Moya e iniciada en 1747. Durante su primera etapa, trabajó en el ya empezado Oratorio de San Felipe Neri, de la que Chueca destaca su decoración (ca. 1747) como cenit de su “estilo rocalla”. Dentro de este mismo periodo se puede incluir la interesante portada de la Iglesia del convento de los dominicos de San Pablo (ca. 1756), atribuida por Barrio a José Martín. También realizó la Iglesia de la Virgen de la Luz y San Antón (1760-1764). Todos estos templos se localizan en Cuenca, y Camacho considera el último de ellos su obra cumbre en este territorio.

En su “segundo estilo” se incluye su intervención en la Catedral de Cuenca, donde está presente al menos desde 1763. Aquí cerró el claustro (1764-1766);  diseñó y realizó la parte superior del retablo de la sacristía mayor (1765); trazó y construyó la capilla del Pilar (1769-1771), un interesantísimo espacio en el que el camarín se resuelve a modo de gran templete y que Chueca considera lo mejor de su producción conquense; solucionó el vestíbulo de la sala capitular (1772); planteó algunas propuestas para la fachada de esta seo (1774) y construyó varios retablos, entre otros proyectos. En este mismo periodo se incluye la Iglesia Parroquial de San Millán (1770-1775), en la localidad de Orihuela del Tremedal (Teruel); Aldehuela es el autor de las trazas de este monumental templo.

En 1776, el obispo de Albarracín (Teruel), José Molina Lario y Navarro, cambiaba de sede episcopal y se trasladaba a Málaga. Ya conocía a José Martín y lo requiere en su nuevo destino, al igual que a otros hombres de confianza, en 1778. Ese mismo año se traslada Aldehuela a esta localidad, donde pasará el resto de su vida, si bien continuó desarrollando trabajos en la diócesis de Cuenca, a donde se desplazaba. Ésta última etapa es la que se ve influenciada por la tradición andaluza, si bien en algunos casos vuelven a aparecer elementos y ornatos relacionados con las anteriores.

El asunto para el que fue solicitado en la ciudad malacitana fue la realización de las cajas de los órganos de la catedral (1780-1782); en ellos trabajó junto al organero Julián de la Orden. Esta simbiosis ya se había llevado a cabo en el mismo mobiliario de la seo conquense con anterioridad, justo tras el incendio de 1767. Para esta iglesia mayor también diseñó en 1781 un tabernáculo, que se realizó como maqueta a escala 1:1; posteriormente, en 1796, presentó más ideas para el mismo que no tuvieron tan buena aceptación y se quedaron en el papel.

Otro de los edificios religiosos malagueños con el que se le relaciona es la Iglesia de San Felipe Neri (1757-1785), concretamente con su dirección de obra. Son suyas las pinturas murales con trampantojos arquitectónicos que decoran su desnuda fachada principal. También es reseñable la remodelación de la Iglesia de San Agustín, en la que interviene desde 1798, y donde cabe resaltar su participación con la ampliación del camarín en voladizo hacia el exterior del presbiterio y la inclusión de un retablo-templete.

Entre la arquitectura doméstica cabe citar el inmueble que actualmente se ubica en la calle Atarazanas, 11, donde destacan algunos elementos barrocos y otros de gusto rococó que la hacen atribuible a Aldehuela. Igualmente se le supone autor de las trazas del malogrado Palacio de Solecio, fechadas en 1789; sin duda, este inmueble, con fantásticas mansardas era uno de los ejemplos civiles dieciochescos más interesantes de Málaga. Para la Casa del Montepío de Socorro a los Cosecheros del Obispado de Málaga realizó su portada de acceso en piedra (1782).

Sabemos que uno de sus mayores comitentes fue el conde de Villalcázar, y que por lo tanto pudo diseñar y/o intervenir en las numerosas propiedades que poseía. Entre ellas un lugar de recreo cercano a la urbe, la Finca de El Retiro, en Churriana, en el que pudo colaborar en la realización del denominado Jardín cortesano, sobre todo en relación a su sistema hidráulico.

Entre las obras de ingeniería, es sin duda su construcción más importante el Acueducto de San Telmo (1720-1784). En origen se denominó la Cañería del Obispo por ser Molina Lario su mecenas y se trata de la obra hidráulica dieciochesca más importante de la ciudad de Málaga, donde aparece documentado, al menos, como director de sus obras. Con anterioridad, en 1771, ya había presentado un proyecto para la conducción de aguas hasta la ciudad de Huete (Cuenca). Otras obras ingenieriles fueron la del Puente del Rey, diseñado por Aldehuela en 1786, la cual no prosperó, y, en la provincia, el espectacular Puente Nuevo de Ronda (Málaga). Esta gran estructura comunicó dos sectores de la localidad que estaban separados por un escarpado cañón. En él intervino a partir del 1785, supervisando la obra, ya comenzada, y rediseñando su parte superior. En esta obra colaboró con otros maestros, siendo concluida en 1794.

También estuvo presente Aldehuela en Granada. Aquí, su encargo más importante fue el que pretendía la adaptación del Palacio de Carlos V en Colegio Militar para Nobles Americanos. En 1793 se le encargan a él y al ingeniero militar Domingo Belestá –autor del plano del Acueducto de San Telmo– los croquis para concluir y adaptar este gran inmueble, pero poco después, en 1795 el Estado decide abandonar la idea y por ende el proyecto.

Tras su fallecimiento en 1802 y siguiendo las últimas voluntades de su testamento, fue enterrado en el convento malacitano de San Pedro de Alcántara. Este edificio no existe actualmente, pues fue demolido en el siglo XIX tras su desamortización. Como recuerdo de este sepelio tan sólo queda una placa conmemorativa en un inmueble cercano al antiguo solar conventual.

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