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domingo, 20 de septiembre de 2015

Septiembre2015/Miscelánea. EL MAS DE CEBRIÁN EN PUERTOMINGALVO (128 AÑOS NOS CONTEMPLAN)

EL DESARROLLO TURÍSTICO DE LA PROVINCIA
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Si clasificáramos a las provincias y regiones españolas por su singularidad de cara a una posible independencia. Desde luego la provincia de Teruel resultaría ser una de las más singulares de España. Una vez sentada esta base y reconocida por todos, se aprestaría rauda a pedir su independencia del resto de las del Estado Español. 
Teruel es tan singular que fue la última capital de provincia española a la que llegó el beneficio del ferrocarril, fue en el año 1901. También fue la última provincia española a la que llegó una autovía, la Mudéjar (siglo XXI), la única que tenemos. Pero en otros aspectos fuimos más agraciados pues nos “tocó”, durante el siglo XIX, padecer las tres guerras carlistas. En el siglo XX fuimos agraciados con una guerra civil que dejó aquí la segunda batalla en número de muertos de toda la contienda, 35.000 cadáveres y 15.000 desparecidos. El 75% de los edificios (3 de cada cuatro) resultaron destruidos en la capital y, toda la parte oriental de la provincia fue arrasada por las columnas anarcosindicalistas. Acabada la guerra la cosa no fue a mejor y en la década de los 60 y los 70 del siglo pasado, más de 90.000 (noventa mil) turolenses tuvieron que emigrar de su tierra. Solos y abandonados, debimos hacer frente a nuestro futuro, pues el Estado no reparó ni repara el daño más importante que ocasionó el siglo XIX a  nuestra provincia cual fue la destrucción de nuestro tejido industrial basado en la lana y su manufacturación. De todo ello queda recuerdo en la Ruta de la Lana y algún museo sobre el textil. Poca cosa.  Por ello, cuando se habla de singularidad, podemos decirle con toda contundencia a Arturo Mas: ¡¡Tú que sabrás!!
Por todo ello, el aviso de la construcción y puesta en funcionamiento de alguna actividad económica en nuestra provincia nos llena de gozo. 
Esta del Mas de Cebrián, es bienvenida y es el último eslabón de una cadena que comenzó a finales del siglo XIX muy tímida y tenuemente. Entonces no se les llamaba turistas, sino viajeros. Era bien cierto que los que hasta aquí llegaban a curiosear eran una minoría y siempre por algún interés cultural o histórico. Recuérdese, por ejemplo, a Pío Baroja en su libro La nave de los locos.
Para dar una pincelada de color, colocamos estos dos ejemplares, el de la guía de 1887 y este otro más publicitario del Mas de Cebrián. Así pues, el lector vera que para que se produzca tan radical cambio han tenido que pasar  128 años, nada más y nada menos. 
¡Ciertamente!, en el tema del turismo acaparamos la mayor singularidad de todo el Estado, aunque también juega en nuestra contra el tener dos paradores nacionales de turismo (Alcañiz y Teruel). Pero viendo el Estado, que podíamos perder la primacía en cuanto a la singularidad en este importante campo de la economía nacional, a punto estuvo de cerrar los dos paradores.
Bueno, finalmente y sentadas las bases de nuestra singularidad, advertimos rápidamente de que todavía no hemos estado en el Mas de Cebrián, pero que no ha de pasar mucho tiempo para que acudamos por cualquier motivo a visitar tan singular instalación hotelera. Y que, a poco que sea fiel a la publicidad ofertada ha de ser un magnífico establecimiento nuevo orgullo de nuestra provincia. Amen.
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