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sábado, 3 de junio de 2017

Junio2017/Miscelánea. DE LOS BUENOS GOBERNANTES

Parque de la Glorieta
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LA HISTORIA LOS RECONOCERÁ
(A Manolo Rando)
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La necesaria y cotidiana convivencia entre las gentes, así como el merecido reposo tras la muerte, requieren, del buen gobierno. Si educar es poner en sintonía, en armonía, al individuo con el momento y la sociedad a la que le ha tocado vivir. El gobernante, el buen gobernante, al ejercer la misión para la que le han elegido sus conciudadanos debe cuidar de evitar la crispación y el enfrentamiento gratuito que puedan llevar a la desestabilización del grupo social en el que vive. Debe gobernar para todos pero, necesariamente debe tender la mano preferentemente al  más necesitado. Hay, hoy día, y los ha habido a lo largo de la historia, más ejemplos de malos gobiernos que de buenos.  Por ello, un gobernante no debe preocuparse solamente, u obsesionarse, con las obras, tan necesarias, también, debe ocuparse de que la vida transcurra con la suficiente armonía. Habla más y mejor del buen gobierno una rosaleda con un niño jugando en paz y tranquilidad, que los andamios sobre una fachada.
De las dos fotografías que mostramos aquí, una habla de obras en la plaza de San Juan, la otra de un parque donde juegan los niños. El buen gobernante, sin abandonar una, deberá preocuparse por la debida y necesaria concordia entre sus convecinos. Tarea difícil. Nadie dijo que gobernar sea fácil y no todo el mundo tiene las capacidades para hacerlo. Hay un liderazgo innato que se va forjando en algunos individuos día a día. Antaño eran los guías que conducían a los hombres de la tribu hasta la caza. Hoy, los verdaderos líderes, sin apenas ser notados, distribuyen con el mejor criterio posible el entendimiento y la concordia ente sus conciudadanos. Sin apenas ser señalados, ellos son los buenos gobernantes y, a ellos y sólo a ellos, la historia los reconocerá.
Remodelación de los juzgados.
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