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martes, 9 de julio de 2013

Julio2013/Miscelánea. EL MARTES DE DOLORES.

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LA SUCIEDAD TRAS LA VAQUILLA
Terminadas Las Vaquillas, la limpieza de la ciudad es un tema que preocupa mucho a los turolenses. En Primer lugar por los olores  e infecciones que pueda ocasionar y en segundo lugar porque perjudica al comercio y al turismo. A pesar de la mucha diligencia que pueda darse el Ayuntamiento porque todo vuelva a su sitio, el mes de julio está (de hecho) perdido para el turismo. Eso lo saben bien los comerciantes que aprovechan la terminación de Las Vaquillas para empalmarlas con un periodo corto de vacaciones, aún a pesar de la crisis. Y es que, volver a “ordenar” la ciudad, lleva su tiempo. Los orines y el alcohol se han incrustado vivamente en callejones y puertas y es preciso repetir la limpieza varios días para que tenga apariencia de normalidad. Reponer el mobiliario urbano y descancelar maceteros lleva, también, un tiempo. La antesala de los Amantes de Teruel es una autentica pocilga, las rondas intransitables y la ganancia que haya tenido la hostelería en estos dos días se diluye hasta fin de mes. Por ello, por ser julio un mes perdido para el turismo, es por lo que muchos establecimientos mantienen chapado el escaparate hasta pasada la quincena. Por otra parte, las Peñas deberían pagar un impuesto por ubicarse en lugares públicos y sin embargo, reciben subvención del propio Ayuntamiento. Para que Las Vaquillas sean sostenibles deben rebajar el gasto a la ciudad y aún generar beneficios para la misma, aminorar la contaminación del río, pues nos cuesta mucho dinero al cabo del año para que en un fin de semana se mate roda la fauna del Turia y finalmente, hacer una fiesta en que todo el mundo participe. Una Vaquilla costosa, contaminante, alcohólica y segregacionista no es de recibo.
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El resto del mes del julio está perdido para el comercio y el turismo en la capital.
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